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Mira cómo ayudar a alguien que necesita ayuda pero la rechaza

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO

“Ámame cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito”. Esta frase marcó mi vida en una ocasión donde me quejaba por la reacción de una persona que yo deseaba ayudar. Me rechazó varias veces y hasta mostró resentimiento y molestia, una amiga después me recordó estas palabras ¿te ha pasado algo similar? Hoy quiero hablarte de cómo ayudar a quien rechaza tu apoyo.


Quienes están sufriendo pueden tomar dos caminos muy diferentes durante su crisis. El primero es dejarse amar y comprender por quienes les rodean cuando saben que han sufrido, el segundo es temer que se les lastime de nueva cuenta, por lo que dudarán de recibir un beneficio en esos momentos. 

Es normal que nos topemos con pared cuando queremos ayudar a alguien herido, pero cuando pasa el tiempo entendemos que nos rechazaron aunque sí necesitaban el apoyo.

Cuando nos ocurre esa agresividad nos molesta, sentimos que no se valora nuestra ayuda y lo único que hacemos es crear un círculo vicioso donde todos perdemos. 



Situación similar podrás recordar cuando en la infancia veíamos como tiranos a quienes nos aplicaban inyecciones para ayudarnos a vencer una enfermedad. Recuerdo a Rosy y su cara de bondad (para mí fingida) al decirme –“no te va a doler Cesarín, y si te duele es por tu bien”- Obviamente ése era el fin, pero en esos momentos odiaba a quien quería hacerme el bien. 

El sufrimiento nubla la vista de quien lo vive y no permite que vea las verdaderas intenciones de quien le rodea. Es por esto que quiero compartirte tres acciones que te ayudarán a tratar a quienes por dolor, desconfianza, orgullo, soberbia o quizá sin razón se niegan a recibir apoyo : 

1.- Tiempo de espera

Debes entender que no siempre estamos preparados para recibir ayuda inmediata, por lo que a veces tendremos que encontrar el momento justo y necesario para ayudar a quien se niega o ya nos rechazó. Aquí es importante digerir lo que ocurrió y analizar con qué sí se cuenta. 



2.- Palabras adecuadas 

No intentes minimizar el dolor o el sufrimiento de la persona con frases como “¡No entiendo por qué te pones así”,  “Lo que deber hacer es…”, “Estás exagerando, yo he vivido tragedias peores y mira, tú por nada te preocupas”. Aunque tengas una buena intención en esos momentos difíciles no ayudas. Lo mejor es que esa persona sepa que cuenta con alguien que entiende su dolor, quizá no necesitarás palabras, solo estar ahí.

3.- Recordarle todo lo bueno

Sus fortalezas, logros, éxitos y bendiciones, le harás sentir que aún en los peores momentos hay esperanza y que la vida ha tenido significado.

Imposible olvidar a quienes han estado en los momentos felices pero jamás podremos subestimar el tiempo y la actitud de quien nos acompañó en los momentos de dolor y nos hizo ver diferente la crisis, sé paciente y anímate. Hasta la próxima.

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