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¿Quieres cambiar pero no puedes? Aprende cómo y tendrás una vida más feliz…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Hay una frase de Albert Einstein que me encanta, dice “Es una tontería hacer siempre las cosas como siempre se han hecho y esperar resultados diferentes”. 

A veces nos acostumbramos a usar frases como “Siempre he sido así, no me quieras cambiar”. En realidad ocurre porque hemos establecido un patrón de conducta y difícilmente lo cambiaremos. Frases como “¡Yo no tengo paciencia!”, “¡No soporto el desorden!” y otras del mismo estilo, las decimos con tanta seguridad que se convierten en una ley personal, no nos permitimos el cambio de conducta y no lo intentamos en lo más mínimo.



A pesar de eso, los seres humanos somos cambiantes. Nuestro físico cambia con el paso de los años, nuestros objetivos y sueños también, así que querer que todo permanezca igual es desgastante y puede causarnos estrés. Lo único que es constante en la vida es el cambio y resistirnos impedirá que fluya la energía para dar nuestro máximo esfuerzo.

Hay tres razones por las que nos resistimos a los cambios y te las quiero compartir :


1.- Por comodidad o costumbre

Es fácil mantener nuestra posición por no arriesgar la tranquilidad y comodidad que nos brinda hacer todo igual. Nos engañamos diciendo que es nuestro toque personal, es decir “si no ha fallado, ni le muevas”. 

2.- Por miedo a la crítica o a equivocarnos 

Hay quienes prefieren ver la vida y no toman el rol de protagonista aunque se trate de su propia historia, es cierto que podemos equivocarnos pero ¿y si triunfamos? 

3.- Por arraigo a mis decretos y creencias 

Nos repetimos frases para justificar lo que hacemos mal, es como programar nuestros patrones de conducta a pesar de que hace tiempo debimos de haberlos cambiado. Algunos ejemplos son “¡Yo soy de las personas que no pueden controlar el enojo!” o “¡Imposible expresar lo que siento, porque toda mi vida he sido muy seco”. 

Te sugiero analizar en qué áreas de tu vida no has querido cambiar, qué te ha llevado a ser alguien inflexible que difícilmente cambiar su forma de actuar. Piensa en si lo que hay en tu vida es lo que mereces o debes de cambiar para obtener lo que realmente es para ti. También te invito a identificar las áreas de tu vida que han caído en la rutina, donde la falta de entusiasmo ha hecho daño y atrévete a modificar tu comportamiento.



Quiero compartirte algunas preguntas que pueden ayudarte a tomar la decisión de cambiar, piensa en : 

1.- ¿Qué es lo que has obtenido hasta el momento?

2.- ¿Qué es lo que puedes obtener si te arriesgas a cambiar?

3.- ¿En qué se fundamenta tu temor al cambio?

4.- ¿Qué hacer para evitar que alguien salga dañado con tu cambio?

5.- ¿Cómo te sentirás después de cambiar? 

Pensar en cambiar algo nos da miedo, hasta provoca estrés porque no queremos perder la comodidad que creemos tener haciendo lo mismo todo el tiempo. Lo importante es que a la larga, haciendo todos esos cambios necesarios, nos daremos cuenta de que esa es la base de la felicidad.

¡El que no arriesga no gana! Atrévete a cambiar cuidando siempre ser congruente con tus principios y valores. ¡Ánimo! Hasta la próxima.

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