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3 cosas que debes darle a tus seres queridos esta NAVIDAD…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Para muchas personas la Navidad es la época más difícil del año. Se sienten presionados por los compromisos que se adquieren y por los regalos necesarios para demostrar el afecto, es por esto que creo que hemos modificado el sentido de la época, hemos caído en el pedir en lugar de ofrecer ¿pero qué pasaría si hiciéramos el cambio? 


Cuando nació Jesús nadie fue a pedir. ¡Imagínate!  En ese pesebre maloliente, lleno de animales por doquier, en la más extrema pobreza  y recibir a un centenar de personas qué iban a pedirle algo a ese indefenso niño. ¿Cómo se les ocurre? ¡Qué puntadas! –diría mi mamá. La gente de los alrededores llegó durante varios días a adorar y a ofrecer, no a pedir. 

Admito que como muchos otros, yo también he caído en la tentación de pedir en Navidad, le pido cosas a Dios y aunque no es un error, he decidido hacer de esta ocasión algo diferente al ofrecer en lugar de pedir y quiero acompañarte a que lo pruebes tú también.



He decidido ofrecer al niño Dios que nace en mi corazón tres cosas : 

1.- Paciencia

Para recordar que mis tiempos no son iguales a los de Dios. Vivir a prisa me ha ocasionado conflictos y contratiempos. Me niego a confundir la prisa con la urgencia, porque hay situaciones que son urgentes y deben afrontarse con destreza y tiempo para evitar errores. Paciencia para recordar que quienes me rodean tienen su propio ritmo y no es igual al mío, también paciencia para reaccionar ante el enojo especialmente con quienes esperan de mí entendimiento, cordura y/o amor.

2.- Sensibilidad

Ante todos aquellos que me rodean, recordar que unos minutos de escuchar efectivamente, una palabra de aliento, un abrazo cálido pueden ser regalos inolvidables e invaluables para quien sufre. Ofrezco dar de corazón y no olvidar la necesidad que habita en millones de personas en pobreza (de corazón o en lo material) y compartir algo de lo que gracias a Dios recibo.



3.- Agradecimiento

Ofrezco dejar de quejarme de todo aquello que no tengo, apreciar lo que sí tengo y no veo. Quiero perder la costumbre de compararme con quien más tiene y olvidar las cosas, situaciones y actitudes donde veo la presencia de Dios. Ofrezco dar gracias por todo lo que Dios hace por mí, por todo aquello que soluciona a mi favor o al de mis seres queridos y que malamente adjudico a la buena suerte.

También ofrezco dar gracias por lo que aún no ha sucedido, poniendo en práctica la frase “Gracias Dios por todo lo que me diste y por todo lo que no me diste, simplemente porque no era mejor para mí”. 

Te invito a vivir una Navidad diferente donde ofrezcamos al niño Dios lo mejor de nosotros mismos y el anhelo de convertirnos en mejores personas.  

Recuerda, “Pequeños actos de amor, dan enorme felicidad. Entre más armonía y amor siembres en tu camino, más amor recogerás.” ¡Causa y efecto! Ánimo, hasta la próxima.

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