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Mira por qué no logras lo que te propones. Tú mismo eres el problema y la solución…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


El ser humano puede estar lleno de sueños, metas y objetivos. Quizá se tiene claro a dónde se quiere llegar pero de repente todo sale mal y no queda más que lamentarnos ¿acaso somos los causantes de no lograrlo? Hoy quiero hablarte de los peligros del autosabotaje y cómo ganarle la partida en tu vida. 


Primero quiero compartirte un ejemplo con el que estoy seguro muchas personas se identificarán : Deseas fervientemente bajar de peso, te la pasas diciéndote que pondrás manos en el asunto el próximo lunes; o mejor la siguiente semana o el siguiente mes o ¡ya! Pero, para no fallar, “mejor inicio con el año”.  Tienes la dieta ideal para logarlo, conoces a varias personas que han seguido ese maravilloso método para adelgazar y lograron su cometido, la ilusión está presente en bajar esos kilos que siempre has deseado y empiezas con éxito bajando kilos y más kilos y cuando llevas un gran avance para llegar al peso ideal, las tentaciones y tu poca fuerza de voluntad hacen de las suyas evitando llegar a tu meta.  

Hay ocasiones donde postergamos aquellas cosas que nos benefician y no sabemos por qué, decimos que es mala suerte o nos hacemos las víctimas de las circunstancias que nos rodean, la mala vibra de quienes están cerca de nosotros y hasta agregamos un toque espiritual queriéndonos convencer de que “Dios tiene mejores planes para nosotros”. Lo que nunca queremos creer es que es un autosabotaje, no queremos ver que la razón por la que no logramos lo que nos proponemos viene del inconsciente. 

Los expertos en el tema aseguran que hay varias razones que pueden llevarnos al autosabotaje, te invito a leer las más comunes para ver con cuáles te identificas, así me ocurrió a mí : 



1.- Madurez anticipada o perfección que los padres inculcaron

Tus padres pusieron metas tan altas para ti que al no lograrlas, sentiste que ese estado de desdicha te acompañaría por siempre y lo has convertido en un hábito. 

2.- Dependencia o sobreprotección de los padres

Te acostumbraron a sentir que puedes lograr lo que te propongas sólo si ellos te ayudan y lo aceptan. 

3.- Baja autoestima

Quienes te rodeaban anteriormente y también quienes lo hacen ahora, emplearon frases hirientes en referencia a ti, dañaron tu seguridad y autoestima de manera que crees que el éxito no es para ti.

4.- La idea de que el éxito no es fácil 

Te has condicionado a creer que el éxito implica sufrimiento, crees en frases como “el dinero no se da en los árboles”, “detrás de un éxito tiene que haber un gran sufrimiento” o “lo bueno cuesta” o similares. 

5.- Miedo

Así como lo lees, tienes tanto miedo a sufrir que autosaboteas el éxito que está destinado para ti. Aunque podamos decir o, incluso, creer fielmente que queremos lograr algo que es para nuestro bien, internamente y de manera no muy consciente podemos tener miedo de lograrlo por la responsabilidad que conlleva, por el cambio que implica y no sabemos si podremos manejarlo. 

Si con estos puntos consideraste que te estás autosaboteando, lo que te frena de lograr tus objetivos, te recomiendo lo siguiente :



1.- Analiza tu infancia y los factores que pudieron haber repercutido en el desarrollo de un conflicto en tu vida adulta.

Lo primero es sanar a tu niño interior (todos tenemos uno). 

2.- Identifica tu nivel de autoestima

Analiza qué tanto te aceptas como eres, quién te ha hecho sentir menos. No se trata de culpar a quienes te rodean sino de superarlo incluyendo el perdón como estrategia. 

3.- Cambia tu patrón de pensamientos

Transforma pensamientos negativos como “No puedo”, “Imposible” en pensamientos positivos. “¡Yo puedo!” “Si otro ha podido, ¿por qué yo no?”, tienes todo para lograrlo.

4.- Trabaja con metas alcanzables y a corto plazo

Imagina que son pasos pequeños, así crearás condición para caminos más largos, trabaja en esas metas para obtenerlas y prémiate cuando lo logres, reconoce tu esfuerzo y celébralo.

5.- Recurre a ayuda profesional

Esto te ayudará a ser consciente de tus miedos más ocultos o celosamente guardados que puedan representar un autosabotaje. 

Imposible negar que inconscientemente podemos impedir nuestra felicidad por no sentirnos merecedores de disfrutarla. Analicemos el impacto de nuestras palabras y creencias; identifiquemos las secuelas de nuestra infancia y decidamos reprogramar nuestra mente a nuestro favor. 

Recuerda, todos merecemos ser felices y exitosos, tenemos todo para lograrlo, ánimo. Hasta la próxima.

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