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Mira qué debes hacer ante una ofensa. Aprende a tener siempre el control

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Las ofensas pueden causar mucho dolor, pero ¿qué tal si antes de que hagan efecto tomas las cosas de quien vienen? El quién es, qué peso tiene en tu vida y qué valores y principios tiene para expresar su hiriente opinión.


Quizá en ese momento es difícil hacerlo, la ofensa puede venir de personas de peso moral o afectivo y es cuando más nos lastiman. Pero “quien bien te quiere, no te hará llorar”, recuerda que todos tenemos áreas de oportunidad para mejorar y las sugerencias o críticas, pueden ser tomadas como ofensa por la manera en que se dicen.

Evitemos engancharnos en ofensas inmerecidas en planea era de las redes sociales, donde quien sea puede ensañarse con nosotros sólo porque se le da la gana o porque está amargado y quiere compartir el sentimiento.

Lo más sano es comprender que detrás del ofensor hay una historia de dolor que lo hace actuar de esa manera.



Si recibes una ofensa inmerecida, hay cuatro factores básicos en la situación, aquí te los comparto: 

1.- Entiende a la persona

En lugar de llenarte de coraje haz el esfuerzo por comprenderle, tiene resentimiento y esto le impide expresar lo que siente adecuadamente. Su coraje es tanto que actúa en contra de su realidad y sólo se le ocurre ofender. 

2.- Valórate, acéptate y quiérete. 

Es decir, eleva tu autoestima y úsala como escudo para que se resbalen las ofensas, por lo menos haz como que se te resbalan, las dos estrategias son saludables. La mejor manera para construir esa autoestima es creer que el hecho de no agradarle a una persona no quiere decir que los demás sentirán lo mismo.



3.- Cuestiona la razón de su ofensa

Hay personas que tienen peso moral o afectivo y es difícil no darles importancia, por lo que debemos preguntar la razón de su ofensa. No te olvides de la asertividad. Me refiero a decir las cosas sin herir, ni levantar la voz, tratar de ser lo menos agresivo posible. 

4.- Sé indiferente

Haz como que no escuchaste nada. La indiferencia unida a la autoestima sólida es una estrategia infalible para no engancharte con quien no debes. 

Quiero cerrar con esta frase : “Ante una ofensa inmerecida, deja que tu silencio y tu indiferencia sea la mayor enseñanza.” ¡Hay niveles! Hasta la próxima.

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