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No permitas que la ansiedad y el estrés se apoderen de ti. Mira cómo sacarlos de tu vida

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


En ocasiones pensamos que la ansiedad y el estrés están presentes en nuestra vida, confundimos los conceptos y por eso quiero aclararte las diferencias entre ellos. Si bien los signos y síntomas son parecidos, la causa es lo que marca la diferencia. Permíteme platicarte un poco más.


Taquicardia, sensación de miedo o peligro, aumento en la respiración, sensación de vacío en la boca del estómago y más son las señales de que estamos sufriendo ansiedad o estrés. La diferencia está en que el estrés se produce a raíz de algo conocido, bien identificado y puede desaparecer cuando ese hecho deja de afectarlos. 



Por otro lado, la ansiedad deriva de algo que no se conoce o no se puede identificar. Es el miedo a algo que puede ser real o no pero que nuestra mente magnifica de una forma irracional y no desaparece cuando esa situación que creemos le ocasiona desaparece. 

¿Y si me enfermo? 
¿Y si me deja de querer?
¿Y si pierdo mi trabajo o me quedo sin dinero? 
¿Estará hablando de mi?

Esos pensamientos pasan por la mente de una persona ansiosa y quizá no están fundamentados, son simples suposiciones y provocan todos los síntomas que ya mencioné. Quizá ya no está lo que se cree que origina ese sentir, pero la mente sigue buscando una razón para preocuparse. 

Por supuesto que la ansiedad constante es tierra fértil para provocar enfermedades. Me decía una persona: “Mira la cantidad de fuegos que me salieron en la boca. ¡Qué bueno que no me salieron la semana pasada que tuve esa presentación que me desgastó tanto!” Lo que esta persona no sabe es que esos fuegos (o herpes), salieron precisamente como fruto de la tremenda ansiedad a la que estuvo sometida durante varios días y, posterior a ello, bajaron notablemente sus defensas y le provocó esta enfermedad. Cuando tenemos ansiedad, se libera la hormona cortisol que se eleva cuando hay una amenaza inminente y nos prepara para la acción o la huida. Cuando la amenaza ha desaparecido, el organismo deja de estar alerta y aparece una debilidad acumulada por tanto impacto emocional y es cuando el aparato inmunológico o de defensa está muy débil y puede ser atacado por las infecciones. ¿Te ha sucedido que después de una crisis de estrés o ansiedad, te enfermas?  ¿Que después de mucho trabajo, te da una gripa tremenda? 



El trabajo (cuando se tiene mucho o no se tiene) y las relaciones conflictivas son los dos factores que más ansiedad provocan. Son cuestiones bien identificadas que le dan a la mente el material necesario para provocar variables carentes de sentido. 

Podríamos decir que la mente de una persona ansiosa trabaja como una lupa que hace más grande todo aquello que puede provocar conflictos, transforma esos hechos en amenazas y con cualquier cosa amarga la existencia. 

En el perfil de la gente ansiosa identifico tres tipos de personas, aquí te los comparto : 

1.- Quienes ven todo como una amenaza

Se enfocan en las posibilidades de que todo salga mal aunque sean mínimas, piensan que quienes les critican les impedirán un buen desempeño, son muy negativos. Ellos ven amenazas en todos lados y cuando algo bueno ocurre creen que lo malo está por venir. 

2.- Los perfeccionistas 

Buscan tener el control absoluto de cualquier situación, quieren que todo salga tal como se planeó y los errores los hacen sufrir aunque no sean propios. Son autocríticos y muy criticones de quien piensa diferente a ellos. 

3.- Los hipersensibles

Son esas personitas de “mírame y no me toques”, los puedes lastimar con una mirada, un comentario y todo por lo que se imaginan que puede girar en torno suyo. No soportan las bromas sobre su persona, les provoca ansiedad el no saber si son queridos o aceptados. 

Por supuesto que la gente ansiosa no se enfoca en lo importante y, por lo tanto, además de los problemas de salud que acarrean con dicha actitud, tienen problemas de concentración, de relaciones con los demás por el carácter irritable que conlleva la ansiedad y, para colmo de males, problemas en su desempeño íntimo.

Vale la pena analizar lo anterior para evitar que la ansiedad siga apoderándose de tu vida y tomes las medidas necesarias para combatirla. El conocimiento da seguridad y estoy seguro que con la información anterior, puedes iniciar un control más certero de tus pensamientos y buscar ayuda terapéutica si es necesario. Ánimo, hasta la próxima.

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