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No te quedes con tu pareja solo por tus hijos. No les estás haciendo un bien…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Esta frase es muy dura y aparece entre las parejas donde la relación es un auténtico martirio pero “se sacrifican” por evitar que los hijos sufran. ¿Has conocido casos así? Siempre he defendido el matrimonio pero hoy quiero hablarte de esta situación que quizá puede lastimar más que un divorcio.


Mi intención no es promover la separación, sino hablar de lo que pasa cuando la relación de pareja ya no existe, ha sido sustituida por hostilidad, intolerancia, hay faltas de respeto y agresiones que por más que se intente, no se pueden ocultar a los hijos, ellos se dan cuenta de todo y son obligados a soportarlo. 

Existen tres factores indispensables que no deben faltar en una relación que son:



1. Atracción
2. Compromiso
3. Respeto

Si no se quiere afectar a los hijos y la relación de pareja no tiene solución, estas estrategias podrán ayudarte :

1.- No peleen frente a ellos 

El daño más grande a los hijos lo provoca el ver peleas, agresiones y sufrimiento de sus padres. 

2.- No los hagan que se sientan responsables de su sufrimiento

Los hijos se sienten culpables de ver a su padre o madre sufrir y sacrificarse por ellos los hace infelices. 



3.- La palabra impacta pero el ejemplo arrastra

¿Sabes qué aprende tu hijo cuando te ve con una persona que te maltrata, ignora y te demuestra poco o nada de amor? ¿Qué sentirías si repitieran tu historia?

4.- Mantengan una relación de respeto y comunicación

Si se llega al punto de la separación, por el bien de los hijos mantengan una buena relación, puede que ya no sean pareja pero siempre serán padres. Deben aprender a tratar temas y decisiones respecto a los hijos con calma. 

5.- Transmítanles seguridad

Los padres deben hacerles sentir a sus hijos que van a seguir cuidándoles y queriéndoles igual que antes aunque algunas cosas cambien como, por ejemplo, que no van a vivir bajo el mismo techo. Es importante tranquilizarles y transmitirles estabilidad para que se sientan más seguros. Recuerden “Padres felices, crían hijos felices”, esto no quiere decir que los padres deban estar juntos.

El dolor de una separación es inevitable pero debe pensarse en la estabilidad emocional de toda la familia. Recuerda que el matrimonio no es sencillo, requiere esfuerzos constantes para mantener el amor, hay que luchar por lo que les unió y lo que han construido. Identifiquen el origen de los problemas para poder solucionarlos. 

Si desafortunadamente llegaron a un punto crítico: Ya no digas “por mis hijos sigo a tu lado”, sino “por mis hijos no puedo seguir a tu lado”. La terapia de pareja o familiar ayuda mucho, ánimo. Hasta la próxima.

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