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¿Tus hijos siempre pelean? Mira cómo evitarlo y fomentar el amor y el respeto

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Como padres una de las cosas que más nos duele es ver a nuestros hijos pelear o que no se hablen. Lo que en ocasiones no entendemos es que quizá nosotros estamos alimentando esa rivalidad ¿Quieres saber cómo detenerla y fomentar la armonía entre tus hijos? Hoy quiero platicarte cómo lograrlo. 


Este tipo de rivalidad surge desde que los hermanos son pequeños y compiten por el amor y atención de sus padres. Claro que es normal que los hermanos peleen un poco pero como papás preferiríamos que siempre se viviera en armonía. La rivalidad es inevitable, lo que cambia es el grado en que se da, aquí te explico : 



1.- Sentido de la propiedad

Los niños sienten que los padres les pertenecen, cuando llega un hermanito a la familia les provoca frustración el hecho de que los padres deban dividir la atención con alguien más. Si hay una relación sana este proceso se da sin problema pero si no se tiene cuidado, esta rivalidad generará agresividad y se manifestará desde la infancia hasta la edad adulta.  

2.- Complejo de inferioridad

Cuando uno de los hermanos sobresale en alguna actividad y el otro lo ve como algo inalcanzable, se siente comparado y sin la posibilidad de llegar al nivel del hermano. 

3.- La atención de los padres

En ocasiones los padres dedican más atención a uno de los hijos porque es más pequeño o vive con alguna capacidad especial y requiere más cuidados. Esto origina peleas y roces entre los hermanos para poder llamar la atención de papá y/o mamá. 

El problema no debe ser ignorado, de hecho es lo peor que se puede hacer. Por ello te comparto algunas recomendaciones : 

1.- Evita las comparaciones 

Es muy tentador comparar  con los otros hijos cuando se le está llamando la atención  a alguno de los otros. Es mejor no poner al otro hermano como ejemplo, reconocer que cada uno de ellos tiene sus tiempos, predilecciones y deseos. 

2.- Las reglas deben de ser claras

Y ser justas para cada uno de los miembros de la familia. 

3.- Dedícale tiempo a tus hijos de forma individual

Pasa tiempo con cada uno de ellos a solas, platiquen sobre sus logros, problemas, sueños, gustos y aficiones. 

4.- Acepten las diferencias

Enséñales a aceptar que cada quien tiene su punto de vista en las cosas y que ambas son opiniones que deben defender sin la necesidad de la pelea, buscado siempre un equilibrio entre ellas. Analiza las fortalezas y debilidades de cada uno.

5.- Enséñalos a manejar conflictos

Los padres debemos estar al pendiente de cualquier pelea entre ellos para poder intervenir oportunamente por si llegaran al maltrato físico o verbal, pero lo mejor es dejarlos resolver sus desacuerdos por sí mismos. Si intervienes inmediatamente estás perdiendo la oportunidad de que desarrollen la habilidad de manejar los conflictos.



Esto puede prolongarse hasta su edad adulta, así  que si se trabaja desde la infancia, las probabilidades de una nueva relación serán mayores.

Si este tipo de rivalidad permanece en la adultez y está afectando tu relación con tus propios hermanos, quiero invitarte a limar las asperezas con estas sugerencias : 

1.- Identifica los motivos o sucesos que originaron celos y rivalidades

Analiza el pasado y todo lo que pudo alimentar esos sucesos negativos.

2.- Perdona y/o pide perdón

Recuerda que detrás de una persona difícil hay una historia complicada, abre tu corazón y haz las paces, procura que no quede en ti. Recuerda que estos resentimientos dañan no solo a ti y a tus hermanos, sino a toda la familia. 

3.- Es imposible obligar a que te quieran 

Si tú ya hiciste todo lo que estuvo a tu alcance para tratar de reconciliarte con tu hermano, lo buscaste, le llamaste y él sigue con esa actitud, deja que el tiempo se encargue de darle la lección, pero por ti ya no quedó.

Cuando la persona alberga sentimientos de resentimiento hacia un hermano, es común que se consuma con la ira, el odio y el dolor emocional. Pero, al considerar estos comportamientos, uno está obstaculizando su propia felicidad y bienestar. 

Otro dato que quiero compartirte es que los papás no tienen favoritos, simplemente hay cuestiones donde son más afines con tus hermanos o tú y eso crea el espejismo de ser “el hijo preferido”. 

Disfruta a tu familia en toda su extensión y así crearás los momentos más importantes de tu vida, ánimo. Hasta la próxima.

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