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5 preguntas que podrían salvar tu matrimonio. Aún estás a tiempo…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Es increíble la cantidad de divorcios que se dan cada año a nivel mundial. En otros artículos, en mis conferencias y programas he insistido en que una de las claves para que no se dé este tipo de separación es conocer mejor a quien se elige como pareja, pero muchas personas se han acercado a mí y me dicen “César, yo ya me casé ¿cómo le hago?”. Es por eso que hoy quiero hablarte sobre los puntos que debes considerar antes de optar por un divorcio. 


Hay quienes dicen que el matrimonio es para temerse y también hay quienes dan ese paso con tan poca seguridad que van con la convicción de que si no funciona para eso existe el divorcio y otra vez “cada quien por su lado”.



Cada día observamos que, desafortunadamente, las cifras relacionadas con los divorcios van a la alta. Durante los últimos años se han incrementado notablemente las parejas que, estando casadas, deciden separar sus vidas. Obviamente, eso es causa de sufrimiento  y más cuando hay hijos de por medio.

Cuando decidimos unir nuestra vida a otra persona, deseamos que sea para siempre y eso hay que tenerlo presente. Si no se toman medidas para evitar el enfriamiento del cariño, las agresiones, el desinterés y la apatía del uno hacia el otro, el dolor que ocasiona una separación, afecta a toda la familia.

No debemos juzgar a quienes deciden separarse ya que nunca conoceremos a fondo las razones que obligan a uno de los dos o a ambos a tomar esa determinación. Es un terrible error estar juzgando sus decisiones porque “solamente el que trae el zapato, sabe dónde le aprieta”.

Sin embargo, lo que yo recomendaría a quienes están considerando muy seriamente el divorcio, es que antes de tomar una decisión tan importante, se hagan las siguientes preguntas:

1.- ¿Qué fue lo que me enamoró de mi pareja? ¿Por qué me casé? 

Trata de pensar en todas esas cosas positivas que un día los unieron y los motivos por los que ya no se dan, también qué has tenido tú que ver en eso y cómo has cambiado tú, ¿aún haces aquello que enamoró a tu pareja?

2.- ¿En verdad ya no hay nada más qué hacer por mi matrimonio? 

Analiza si ya agotaste todas las soluciones posibles, como terapia de pareja.

3.- ¿Me estoy dejando influenciar por alguien para tomar esta decisión?

Amigos, familiares… recuerda que la decisión es solo tuya pues tus conocidos sólo sabrán lo que tú cuentes de la historia y la gran mayoría te dirá sólo lo que quieres escuchar. 



4.- ¿Cómo veo mi vida después del divorcio?

No es bueno quedarse con una persona que no amas sólo por los hijos, aquí estamos hablando de ti, piensa en lo que lograste con tu pareja y en lo que no ocurrió también, pero también en lo que vendría después. 

5.- ¿Estoy dispuesto(a) a enfrentar las consecuencias de esta decisión? 

Tu vida cambiará por completo y el divorcio no es algo que haces y luego te arrepientes, recuerda que esta separación es el paso definitivo para dar vuelta a la página. 

Lo más importante es que no tomes decisiones precipitadas, basadas en el enojo y en la frustración del momento. Tómate un tiempo y reflexiona, habla con tu pareja, expresa tu molestia, tus decepciones, todo aquello que te ha hecho considerar la separación, lo primero siempre es aclarar todo con él o ella.

Si no hay remedio, si se agotaron los intentos  y el rompimiento es inevitable, a pesar de lo malo, procurar llevar a cabo el proceso de divorcio de forma que resulte lo más saludable y positivo, puede ser posible.  Procuren hacer un pacto de civilidad en pro de quienes se encuentran directa o indirectamente involucrados, un divorcio civilizado con base en el respeto.

Ánimo, confío en que decidirás lo mejor para tu vida. Hasta la próxima.

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