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Esta es la clave para criar unos hijos exitosos. De ti depende su futuro

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Te has sentido presionado por tener que ser bueno en todo? Algunas personas con las que he charlado me hicieron darme cuenta de que en ocasiones perdemos tiempo tratando de mejorar nuestras debilidades cuando en realidad, deberíamos trabajar en engrandecer nuestras fortalezas, permíteme compartirte algunas reflexiones al respecto.


Desde siempre nos han educado en el sentido de que tenemos que ser buenos para todo. Que si no conocemos o dominamos alguna materia en nuestro desempeño diario, es fundamental dedicarle más tiempo a esa actividad.



Cuando alguno de nuestros hijos llega a casa con las calificaciones y vemos, por ejemplo, que en Biología, Ciencias Sociales y Español tuvo calificaciones sobresalientes, pero no así en Matemáticas, nuestro comentario se orienta más hacia la calificación regular.  Enfatizamos lo que no está bien, en lugar de señalar primero lo sobresaliente  ¿Por qué lo hacemos? Porque nos han enseñado e insistido en que tenemos que ser buenos para todo; que tenemos que dar nuestro mejor esfuerzo para ello.

La mayoría de la gente opta por no interesarse en las complejidades de sus fortalezas y prefieren dedicar su tiempo y esfuerzo en estudiar a fondo sus debilidades y trabajar en ellas para mejorarlas. ¿Tú qué crees que sería más útil para el desarrollo personal, conocer tus fortalezas o conocer tus debilidades? Las estadísticas nos muestran que la respuesta ha sido la misma en cualquier país: es necesario ser buenos para todo. Es necesario trabajar a fondo en las debilidades para ser más competitivos.

Leí un libro que me abrió los ojos sobre la importancia de las debilidades y fortalezas de cada ser humano, fue escrito por Marcos Buckingham y Donald O. Clifton, se llama “Ahora descubre tus fortalezas”. En el texto se encuentran plasmadas varias investigaciones realizadas por la Organización Gallup en 200 mil empleados de diversas empresas. La pregunta clave de la investigación fue: “En su trabajo, ¿tiene usted la oportunidad de hacer lo que mejor sabe hacer cada día?”. 

Las interesantes respuestas se compararon con el desempeño de los negocios en los que laboraban y el resultado fue el siguiente: Donde los empleados respondían: “muy de acuerdo” a esa pregunta, los negocios eran más productivos y el nivel de satisfacción, lealtad y retención de los clientes era mucho mayor. Eso quiere decir que el resultado es que las organizaciones en las que sus empleados sienten que están utilizando sus fortalezas todos los días son más poderosas y sólidas. Lo anterior me ha hecho realizar un profundo análisis personal sobre la forma en que la que siempre he analizado el buen o mal desarrollo.

La mayor parte de las empresas trabaja bajo la premisa de que se puede ser competente en todo, que una persona crece más en el campo de sus debilidades. ¿No te parece que es incongruente invertir tiempo y dinero en capacitar a quienes no son competentes en cierta área en lugar de que ese puesto sea ocupado por quien tenga la habilidad o el talento necesarios para desarrollarse mejor?

Pienso que es fundamental analizar primero, de manera personal:

1.- ¿Para qué soy bueno?

2.- ¿Qué se me facilita más en mi actuar diario?

3.- ¿Qué fortalezas tengo y que probablemente no he desarrollado al máximo?



Lo mejor es que inviertas tiempo en analizarte a conciencia para que te des cuenta de que si lo que haces ahora tiene que ver con lo que sientes que es para lo que eres bueno, sin dejar de esforzarte por mejorar en tus debilidades. Procura que tus debilidades no ocupen la mayor parte de tu tiempo y tu esfuerzo. 

Después de hacer ese análisis, te recomiendo revisar tu comportamiento con la gente que se relaciona más contigo, tanto a nivel familiar como laboral. ¿Cómo fomentas su crecimiento: a través de hacerles ver en forma constante sus errores y debilidades o enfatizando y promoviendo sus aciertos y fortalezas?

Es triste saber, según Marcos Buckingham, que a nivel global sólo el 20% de los empleados a los que entrevistó  de las organizaciones de gran tamaño, sienten que sus fortalezas están funcionando día tras día. ¡Imagínate la cantidad de talento desperdiciado!

Es muy sencillo detectar quién tiene la facilidad para atender a un cliente y quién no, quiénes tienen un pensamiento critico con el que pueden solucionar problemas, quiénes se organizan bien, quiénes cuidan hasta el último detalle y más. 

Quienes somos papás tenemos una gran responsabilidad con nuestros hijos, se trata de analizar sus fortalezas para enfocar sus energías en eso. Como en el ejemplo anterior de las calificaciones, lo mejor sería sí ayudar al niño a que mejore en matemáticas pero sobre todo, procurar que no pierda su talento y su interés en las otras materias donde destaca.

Todos tenemos debilidades y si éstas interfieren en el desarrollo de nuestras fortalezas, entonces sí tendremos que dedicarles tiempo y esfuerzo para superarlas. Me gustaría que hoy mismo pongas manos a la obra y detectes esas áreas que se te facilitan y las desarrolles a fondo. Disfrutarás más tu trabajo y te sentirás más pleno.

Ánimo, hasta la próxima. 

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