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¿Estás cansado de que se aprovechen de ti? Mira cómo decir NO sin sentir culpa

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Cuando queremos que algo ocurra podemos pedirlo de varias maneras: pidiendo, exigiendo, suplicando o manipulando. En ocasiones no lo queremos aceptar, pero hemos recurrido a todos estos recursos, incluyendo la manipulación. ¿Cómo se da? ¿En qué nos perjudica manipular o ser manipulados? Hoy quiero platicártelo. 


La manipulación mental está asociada a la toma de control del comportamiento de un individuo o de un grupo mediante técnicas de persuasión o de la presión psicológica. El manipulador intenta eliminar el juicio crítico de la persona, distorsionando su capacidad reflexiva.  En palabras simples, influye sobre las acciones, pensamientos y emociones de una persona o un grupo. 



Este recurso puede usarse en la familia, en el trabajo, con los amigos, la pareja, y hasta en algunos anuncios que nos quieren convencer de recurrir a cierto producto o servicio que en realidad no suplirá ninguna de nuestras necesidades. 

Principalmente hay cuatro tipos de manipulación : 

1.- Amenazas

Te advierte un castigo si no accedes a lo que la persona quiere. Por ejemplo “Si no me ayudas a limpiar la casa, ¡olvídate de tu celular por un mes!” 

2.- Se castiga a sí mismo 

“Si me dejas, serás responsable de lo que me suceda. ¡Y guárdate esas lágrimas para cuando me estés enterrando!” Recordé a una persona que llamó a mi programa de radio diciendo que llevaba dos intentos de suicidio porque quería regresar con su esposa y ella no quería. Cuándo le pregunté el por qué quería poner fin a su vida, me contestó que era para que sintiera remordimiento toda su vida por haberlo menospreciado. O sea, el manipulado se convirtió en manipulador. 

3.- Quejas

Recurre a esto para hacer sentir mal a sus víctimas, les provoca culpa por algo que en realidad no tiene que ver con ellos. Por ejemplo “Sí, vete con tus amigos. Yo aquí me quedo sola como un perro... ¿Pero qué más se puede esperar de ti? Solo lo que siempre me has dado, sufrimiento.”

4.- Tortura

Esta gente utiliza recursos que buscan hacernos sentir culpables a través de técnicas que van desde el látigo de la indiferencia, no te hablan o te ignoran, hasta la venganza directa con palabras o golpes que pueden dañar fuertemente la autoestima. Te hacen sentir que son necesarios su perdón y su aprobación. 

Entrevisté en mi programa de radio a Mónica Venegas, autora del libro “Dale Next”, que ayuda a despojarnos de los supuestos y los hábitos negativos que usamos a diario para sobrevivir, pero que nos mantienen atados a situaciones no deseadas, ella dijo unas palabras sumamente fuertes en relación al tema:  Si alguna vez te has sentido manipulado o si eres manipulable, es porque tú también eres manipulador. ¿Sabes cuándo dejas de permitir que otros te manipulen? Cuando tú dejas de manipular. Cuando dejas de manipular, tu conciencia ya no permite que otros lo hagan contigo porque sabes perfectamente lo que están haciendo.  Fuerte pero real. ¿no? 

En la vida de cada ser humano hay tres manipuladores principales: la familia, la sociedad y la conciencia, esta última es la peor pues tú mismo cedes a las peticiones de los demás, escuchas la voz de la culpa y dañas tu autoestima por una realidad que va en contra de tus valores y principios. Me refiero a que muchas veces esas mismas personas a quienes ayudamos nos niegan un favor que les pedimos. Y cuando les recordamos: Oye, acuérdate que yo te ayudé aquella vez, ellos responden: Sí, me ayudaste pero porque quisiste, nadie te puso una pistola en la cabeza.

Quien te manipula siempre buscará algo de ti y hará lo que sea para conseguirlo. Claro, es natural que necesitemos de otros pero a veces no aceptamos su petición por sentir que no podemos, no queremos o nos sentimos utilizados. 

Seamos sinceros, no todos podemos poner límites a determinadas personas porque existe cierto nexo emocional o por determinados favores que hemos recibido. Mónica Venegas me compartió una estrategia sumamente original para poner un límite a tiempo y la pongo a tu consideración:  Si te cuesta poner límites a alguien que te pide, pide tú también. ¿Qué pides? Lo mismo que te están pidiendo. Por ejemplo, así podría lucir una historia poniendo límites:



- ¿Me prestas dinero? – y tú la verdad no quieres o no puedes. 

- Respondes con un simple, “no puedo”. 

- Qué malo eres, yo siempre te ayudo a ti.

- De verdad hoy no puedo, si tuviera te prestaría. Sabes que si pudiera lo haría y te voy a pedir que no bases tu opinión de mí en mis posibilidades económicas.

- Si quisieras lo harías, ¡la verdad nunca lo pensé de ti!

- … esta lucha podría continuar indefinidamente y terminar mal la relación. ¿se te hace conocido el diálogo? 

En cambio, si recurriéramos al pedir en lugar de manipular el diálogo sería algo como esto : 

- ¿Me prestas dinero?

- No tengo ahorita.

- Qué mala onda eres, yo siempre te ayudo a ti.

- ¡Justo yo te iba a pedir a ti 10 mil pesos! Ando bien mal económicamente y tengo que pagar una deuda y en verdad ¡necesito el dinero! Por favor préstamelos, ándale ¡los necesito! (¿Qué crees que te va a decir la persona que te está pidiendo el dinero?)

- No pues yo menos tengo, ¡por eso te estoy pidiendo a ti!

- ¡Uh, pues ya somos dos! Bueno déjame ver quién me los puede prestar. Y se acabó. 

Es una técnica efectiva pero te la debes creer para convencer al otro de que no le estás mintiendo. Lo más seguro es que deje de manipularte y que la piense dos veces antes de volver a pedirte algo. 

Otro ejemplo para usar con una persona que sabes de antemano intentará manipularte: Oye, ¿me cuidas a mis hijos?  -¡Justamente te iba a pedir si me cuidabas a los míos! O bien: ¿Me puedes ayudar con lo que me encargó el jefe? -No puede ser,  justo yo te iba a pedir si me ayudabas con un trabajo extra que me dejó mi supervisor. Con estas respuestas tomas por sorpresa al manipulador, lo desarmas y evitas la manipulación incluso antes de que ésta se dé.

Es probable que ese manipulador recurra a la frase maestra de : “Qué egoísta eres”, a lo que tú deberás responder : ¿Y cómo le llamas al hecho de que tú quieres que haga las cosas a tu manera? “ (Obviamente también es egoísmo).

En conclusión, si te presionan para hacer algo que no quieres, no pongas límites, mejor pide lo que te están pidiendo y listo. 

Dice el dicho: “Pide y se te dará”… y Mónica dice “pide… y los manipuladores ¡huirán!” Y eso es lo que quieres con los manipuladores, que se alejen.  

Nunca dejarán de existir, pero estoy seguro que lo que acabo de compartir será para detectarlos y ¿por qué no? evitarlos. Imagínate, tu vida sería tuya, nadie te usaría para obtener algo, tomarías las riendas y serías libre de hacer lo que te plazca, vale la pena vivir sin manipulación. Ánimo, hasta la próxima.

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