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Mira cómo evitar que te afecte lo que piensen los demás. Tu vida será mejor

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO



Dejar de darle poder a lo que no tiene importancia es algo que suena fácil pero no siempre es tan sencillo. Es otra manera de describir la acción de madurar, un proceso que para muchos de nosotros puede ser un verdadero dolor de cabeza. Hoy quiero hablarte cómo vivirlo de una manera exitosa. 


La madurez que se va teniendo conforme pasan los años es increíble.  Y muchos nos privamos del gran tesoro que es platicar con personas de la tercera edad.  Ya vivieron y ven la vida diferente. Lo que antes era para ellos un problemón, al paso del tiempo se dan cuenta que gastamos mucha energía y tiempo en darle importancia a lo que no tiene, las pláticas con ellos  pueden transmitirnos sabiduría. 



Y si platico esto es porque recordé a mi abuelo. Hace ya muchos años le dije: -“abuelo un profesor de la escuela la trae contra mí. ¡Nos reprobó a todos! Y además siento que me odia. Me ve con un  coraje….” Y él, con toda la tranquilidad y paciencia del mundo que sólo los años dan, me contestó: -“si te ve feo, pues no lo veas.  Dedícate a hacer lo que tienes que hacer. Además, -dijo- profesor que reprueba a más de la mitad de su grupo, el reprobado es él”.

Me impresionó su respuesta, no tanto por el valioso contenido, sino más bien la tranquilidad que me inspiró cuando me habló, su tono pausado y su mirada de entendimiento profundo. 

Varios años después le llegué con un lamento nuevo: 
-“Abuelo, La Lupe, (mi primera novia), no me quiere”
Pues no la quieras, me dijo. Ya vendrá otra…”

Puede ser que en su momento los problemas luzcan enormes por el tiempo que dedicamos a pensar en ellos. La situación empeora si seguimos pensando en ella y claro, esto también aplica para personas que ya no están en nuestra vida pero las atraemos con esas ideas. 

Si alguien se está encargando de hacerte la vida difícil, un jefe, una vecina, una cuñada, o una suegra, entre más pienses en lo que te hace o no te hace, en lo que dice o no dice, más poder le das. 

No olvidemos que un pensamiento provoca siempre un sentimiento y por lo tanto, los sentimientos de tristeza, de enojo, de impotencia o incertidumbre, iniciaron con un pensamiento. 

¡Cuántas personas estarán en éste momento imaginando cosas que no son! Que si la hermana dijo o no dijo, que si el marido fue o no fue, que si le caigo mal a tal persona, que si mañana puede suceder esto…

Te voy a compartir una investigación muy original que hace muchos años  realizó una importante Universidad de los Estados Unidos. A un grupo de estudiantes se les solicitó que platicaran durante unos minutos con otro grupo de personas que no conocían. Durante varios minutos, ese grupo de estudiantes les platicó a los desconocidos sobre sus vidas, sus hobbies o pasatiempos y sobre los sueños que tenían pendientes por cumplir. Después de casi una hora de sesión, salieron del salón y a la mitad de los estudiantes les dijeron que la persona desconocida con la que habían platicado, habían expresado que les cayeron muy mal; que les causaron una mala impresión. A la otra mitad de los estudiantes les dijeron todo lo contrario, que las personas con las que charlaron se habían quedado con una impresión muy satisfactoria. 



Nuevamente les solicitaron que platicaran con las mismas personas unos minutos más. El resultado fue que a quienes se les dijo que fueron rechazados o que les cayeron mal (situación que no fue cierta),  entraron con una actitud apática, indiferente, cruzaron los brazos y evitaban sonreír y hacer contacto visual con quienes supuestamente habían dicho que les cayeron mal. 

Al otro grupo, que les dijeron que les habían causado una muy grata impresión, entraron con una actitud totalmente diferente. Alegres, sonrientes y más platicadores que antes. 

De ésta forma se comprueba que los pensamientos que creemos que la gente tiene sobre nosotros nos ocasionan sentimientos que cambian completamente nuestro actuar. 

Ahora imagínate cuantas veces pensamos cosas que no son. Imaginamos o pensamos que alguien no nos quiere o nos acepta y cambiamos completamente nuestro actuar por los sentimientos que se generan.

Evita pensamientos tóxicos o nocivos que lo único que hacen es amargarte momentos que pudieran ser inolvidables.  Piensa mejor en lo que si quieres que ocurra, en el amor que la gente te tiene y en lo valioso que eres y verás la gran diferencia. 

Recuerda siempre pensar en de qué vienen las cosas, a qué le estás dando importancia y cuál será la repercusión real de eso en tu vida.

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