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Mira cómo identificar a las personas que truncan tus sueños. Aléjate de ellos YA!

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


En la vida nos podemos encontrar con muchas dificultades, y tal vez la más grande de todas no sea el problema mismo, sino la manera en la que abordamos esa situación, la forma en que resolvemos los conflictos. Como decía la gran Celia Cruz “Al mal tiempo buena cara” y una actitud positiva, analizar y no reaccionar ante lo malo que pasa en nuestra vida, es lo más sano para solucionar las cosas. Eso lo saben algunas personas, pero también existen todos aquellos que en lugar de enfrentar la adversidad con la mente abierta, ver lo bueno que hay en su entorno y agradecer a las personas que siempre están ahí apoyando, prefieren hundirse en el pesimismo y quejarse todo el tiempo. 


Si alguna de estas características te parece familiar, entonces te invito a que leas esta historia, porque podría ayudarte a entender muchas cosas tanto de ti, como de tu familia e incluso de tus amistades. 



Hace unos días platiqué con una madre de familia angustiada y con cierto grado de frustración por tener un hijo que constantemente se queja de todo. A sus 19 años de edad, nada le alegra, todo critica, en todo le va mal, nadie lo entiende y todos están en su contra. Frases más, frases menos, pero su frustración consistía en no poder hacer que su hijo sea consciente de todo lo bueno que tiene, todo lo que sus padres con mucho sacrificio hacen por él y la gran cantidad de beneficios que podría obtener en la vida si cambiara su actitud. 

Una situación desgastante para muchos padres de familia e infinidad de jefes que desean cambiar las actitudes de quienes forman parte de una empresa. Frustrante también para quienes decidieron compartir la vida juntos y uno ve el panorama claro y con optimismo a pesar de los problemas que todos tenemos y el otro ve el panorama gris y pesimista aun y con todo lo bueno que le haya sucedido.

Lo mismo percibimos en la variedad de amigos que tenemos; no todos ven la vida de la misma manera que tú. No todos tus conocidos pueden coincidir en que lo que nos pasa no es lo más grave, sino la forma en la que reaccionamos a lo que nos pasa. No todos tenemos la misma paciencia y prudencia al solucionar los conflictos y, obviamente, no todos superan las adversidades con la misma rapidez que otros. 

Acabo de terminar el nuevo libro de Yohana García titulado “Salvemos al amor”. Ella es la autora de otros tres Best Sellers y me gustó una comparación que hace en relación a la diversidad que existe en la forma de ser de todos los seres humanos. Hay dos tipos de personas: las que van en la vereda del sol y las que van por el lado de la sombra. Las personas que van en la sombra son frías, oscuras, egoístas, soberbias y necias. Las personas que van en la vereda del sol son abiertas, confiadas y generosas. 

La vereda del sol está enfrente de la vereda de la sombra, así que unos y otros nos vemos cara a cara, pero los del sol siempre queremos traer más gente a nuestra calle. Hacemos hasta lo imposible por llamar su atención. Vemos que están en la sombra y sabemos que eso les ocasiona sufrimiento y los aleja cada día más de la felicidad. 

Los de la sombra simulan ser bondadosos y nos hacen creer que el sol les agrada y con gusto entran a nuestra vereda; pretenden alegrarse con el sol que les damos, se benefician en lo posible y se hacen amigos de más personas que están de nuestro lado, pero como no pueden perder su esencia, la mayoría termina por regresar a su triste vereda y seguir viviendo en la amargura, la queja constante, los reproches y la soberbia. Obviamente es un lugar triste, pero es ahí donde se sienten cómodos, no se si por costumbre o por afán de seguir en su estado de sufrimiento. Esas personas nunca crecen, nunca se aceptan.

La gente de la vereda del sol siempre confiará en los demás, aunque al paso del tiempo se pueden volver algo escépticos al ver que mucha gente de la sombra les quitan un poco de sol. Sin embargo, su luz es infinita y nunca se acaba, aún y con la envidia que puede provocar en la gente de la oscuridad. 



No escatiman esfuerzos en hacer que quienes les rodean en la lucha eterna por encontrar la felicidad, detengan su andar y los vean a su lado, situación que no siempre se logra con todas las palabras y ejemplos que compartimos. 

Hay que recordar que nadie experimenta en cabeza ajena, por más que quieras guiar a tus hijos, tu pareja o tus amistades por la vereda del sol y trates de contagiarlos con tu ánimo o tus palabras de aliento, dándoles las armas para que disfruten todo lo que tienen, va a llegar un momento en el que debes retirarte y dejarlos seguir su camino, solamente la experiencia propia, les hará aprender la valiosa lección que necesitan para cambiar su actitud negativa. 

Tarde o temprano, la vida les va a mostrar que esa soberbia, ese orgullo desmedido y una actitud de víctima no les dará ningún beneficio. No te frustres ante las críticas y la negatividad de estas personas, sigue tu camino y recuerda que nunca debes permitir que nadie apague esa chispa que hay en ti. 

Te compartiré mi frase matona para cerrar con la reflexión de esta historia: 

“No permitas que quienes te rodean, trunquen tus sueños con sus críticas destructivas y rediseñen la imagen positiva que tienes de ti. ¡Oídos sordos a palabras necias!”

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