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¿Quieres lograr todo lo que te propones? Esta es la fórmula para hacerlo

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Cada vez que me pongo a pensar en el interés que muestran ciertas personas ante determinada situación, recuerdo un dicho popular que mi madre frecuentemente utilizaba ante la nula respuesta de sus hijos cuando nos pedía algo “El interés tiene pies” decía… Una frase muy acertada para quienes nos decepcionamos por el poco interés o la poca respuesta que obtenemos ante la indiferencia de los demás o ¿por qué no?  de uno mismo. 


Apenas han transcurrido muy pocos días del 2017 y tristemente se nota que mucha gente no solo no cumplió con lo que nuevamente se propuso (porque sus propósitos son generalmente los mismos de cada año), sino que están peor que antes.

Mi madre ya estaría diciendo esa misma frase: “El interés tiene pies, porque no veo tu mínima intención de bajar de peso… (y agréguele usted todo lo que se propuso), hacer ejercicio, dejar de fumar, ser más paciente, más tolerante, más ordenado” y siguen los etcéteras y etcéteras. 


Para que al interés se le agreguen los pies se requiere la combinación de los siguiente factores:

Interés + planeación de estrategia + acción = Resultados 

Y, obviamente, medir los resultados en forma periódica para que nuestro interés se incremente. 

Si eres como yo, de esos seres en peligro de extinción que hacemos hasta lo imposible por cumplir nuestras promesas, incluyendo citas o fechas límites importantes, sabrás que estamos en un mundo donde abundan los seres que simplemente se les ‘olvidan’ constantemente los compromisos o les tiene sin cuidado lo que prometen solemnemente. 

El interés tiene pies y se nota cuando alguien verdaderamente desea cumplir con lo que promete. Un ejemplo típico: “Sin falta te pago el día último, por ésta, te lo juro” (besando la señal de la cruz hecha con sus dedos) y ¿qué sucede?, llega el día estipulado por él mismo y ni sus luces. Simplemente se desapareció de la faz de la tierra, lo cual era prácticamente imposible que sucediera cuando la etapa de su urgencia estaba vigente. 

Se nota el interés y el sentido de responsabilidad de quien tiene palabra al buscarte el día estipulado y decirte claramente su situación o, mínimo, al pagar parte del acuerdo, lo cual tú sabes que difícilmente sucede. 

Su credibilidad, por los suelos, y nuestra esperanza de seguir creyendo en la gente, también. Lamentablemente en el futuro la llevan justos por pecadores. 

Ese nulo interés se nota también en quienes gritaban e incluso parecían desear con mucha ilusión un trabajo y, al paso del tiempo, se enfrían poco a poco practicando la ley del mínimo esfuerzo. Se les solicita de la mejor manera un mayor compromiso, se les pide, posteriormente se les exige y ni así logran reaccionar ante su inminente despido  o ‘reajuste’, para que se escuche de una manera menos agresiva y, al suceder dicho acontecimiento, generalmente reaccionan con tristeza o agresividad por la poca consideración que se les tuvo y lo mucho que se les exigió. 

El interés tiene pies y en cuestión de amores, ni se diga. La ilusión es lo último que muere en quien más ama, y es lo primero que debería de perderse ante un amor mal correspondido, donde a leguas se nota que no hay interés. Ahí está, viendo lo que no hay, escuchando lo que no se le ha dicho, creyendo lo que no sucede e imaginando lo que no se siente, simplemente por la inmensa necesidad de ser amada(o). 

El interés tiene pies y si no te corresponden el amor expresado, simplemente no es para ti; si en sus prioridades no te encuentras ¿qué te hace creer que en su futuro figuras? Las suposiciones destruyen, laceran el alma y promueven la infelicidad.


Duele constatar lo anterior, pero es mejor identificar y aceptar las verdaderas motivaciones de los demás. Duele reconocer que no siempre quienes expresan responsabilidad o afecto lo hacen de forma verdadera, con el corazón. Sus verdaderas motivaciones pueden ser totalmente diferentes a las nuestras y es mejor aprender oportunamente las lecciones que la vida nos da y tomar las precauciones necesarias.

La vida es mucho más que todo esto, y aprender a vivir es también aprender a conocer a la gente y sus verdaderas intenciones. ¡Ánimo! Hasta la próxima. 
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