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Mira cómo los secretos están afectando tu vida. Haz esto y libérate…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Es probable que todos tengamos unos cuantos secretos, cosas que no queremos que se sepan de nosotros o asuntos que alguien más nos ha confiado. ¿De qué sirve esta información? ¿Qué pasa si la revelamos? ¿Somos buenos o no para guardar secretos? Ese es el tema que quiero compartirte en esta ocasión. 


Quizá te has encontrado en el punto de cuestionar si debes revelar algún secreto que te confiaron, también te habrás preguntado ese secreto que te confesaron no debe guardarse o simplemente, por qué te confían secretos a ti. Vamos por partes.



La palabra viene del latín secrētus, un secreto es algo oculto, escondido y separado del conocimiento de los demás. El secreto, por lo tanto, es ignorado por la mayoría de las personas, excepto por aquellas que comparten el secreto. Todos, absolutamente todos, hemos guardado un secreto o pedido a alguien que nos guarde un secreto.

Los secretos pueden ser de varios tipos, entre los más comunes están 

1.- Secretos agradables 

Un regalo, una sorpresa a alguien.

2.- Secretos de familia, amigos y conocidos. 

No falta quien tiene ciertos secretos en la familia, como algún hijo fuera del matrimonio, discusiones, adopciones, etc. 

3.- Secretos profesionales. 

Por ejemplo, proyectos de una empresa que no debes contar a su competencia.

4.- Secretos personales. 

Esos que sólo tú y nadie más sabe de ti.

5.- Secretos graves. 

Tienes una información privilegiada que le puede hacer mucho daño a alguien más, o se corre un riesgo al guardarlo.



Esto me lleva al siguiente punto ¿qué tan capaces somos de guardar un secreto? 

Ser elegidos para ello debe considerarse un honor, pues la persona que lo hace nos demuestra su confianza hacia nosotros, de igual manera implica una gran responsabilidad que hasta puede ser un reto para nuestra salud mental. 

Un estudio realizado por la Universidad de Tufts, en Massachusetts, encontró que las personas que saben algo fundamental de otra persona, como un hijo perdido, un amor imposible, o una preferencia sexual diferente, tienen más problemas para concentrarse en ciertas tareas.

Para la investigación se pidió a diferentes personas que recordaran secretos “muy importantes” y secretos “light”. Después se les pidió que trataran de calcular distancias o alturas.

Las personas que guardaban secretos importantes percibían las distancias y las alturas más grandes de lo que en realidad eran y mayores con relación a las personas que conocían secretos poco relevantes.

Esto se debe a que entre más agobiante sea el secreto que guardamos, más será una especie de carga física, estamos cargando más peso del normal y eso se transforma en una carga emocional que afecta nuestro ánimo.

¿Por qué se revela un secreto?

1.- Algunas personas sienten que “se les quema” por hacerlo.

2.- Otras sienten que tienen información privilegiada y que adquieren importancia por ser ellos quienes las compartan. 

3.- Hay quienes revelan los secretos por venganza o resentimiento. No es extraño ver casos de mujeres y hombres, que ante la venganza de un engaño o una infidelidad de su pareja lo desprestigian ante sus amigos o personas allegadas contando un secreto íntimo que lo ridiculiza o que hace "caer" su imagen ante los demás.

¿Crees que hay secretos que no deberían ser guardados? O ¿cuál es el límite entre ser leal a uno mismo, nuestra ética  y convicciones o ser leal a otra persona?

Antes de revelar un secreto hazte las siguientes preguntas:

¿Cuáles son mis motivos para revelar el secreto, es importante revelarlo?

¿Cuáles serían las consecuencias que yo tendría que pagar por revelar este secreto?

¿Si revelo este secreto, alguien saldrá dañado?

¿Alguien saldrá beneficiado al revelar yo este secreto, es positivo que lo diga?

Cuando te confíen un secreto, guárdalo, sé discreto… y nunca le insinúes a nadie más que guardas un secreto de alguien. 

Claro que hay que guardar los secretos,  pero también hay excepciones.

Si consideras que el secreto confiado es muy grave, alguien está en peligro o podría causar fuertes daños tanto a quien te lo confió como a terceros, coméntale a la persona que te lo está confiando que no puedes guardarlo, anímala a que sea ella misma quien lo confiese y lo comparta con la persona que realmente le pueda ayudar, dale un tiempo razonable para eso y si aún así se niega a revelarlo, tienes la obligación moral de hacerlo tú por el bien común.

¿Cómo sueles comportarte ante los secretos propios o de algún ser querido? Espero estas reflexiones te hayan ayudado a mejorar tu conducta en el tema. Ánimo, hasta la próxima.

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