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No siempre lo que queremos es lo que necesitamos. Abre tu corazón a nuevas oportunidades

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Alguna vez escuché decir “no necesariamente lo que queremos es lo que necesitamos”. La frase me impactó muchísimo porque me recordó a esa idea que a todos nos ha sido inculcada de que “el que persevera alcanza”, me hizo pensar en la gran cantidad de oportunidades que se nos van por pensar solamente en nuestra meta, que quizá dejamos ir algo bueno por aferrarnos a algo que podría lastimarnos. Permíteme explicarte con este texto. 


Una creencia es una serie de ideas que nos fueron inculcadas en diferentes etapas de nuestra vida y las convertimos en realidad o en estilo de vida.  Durante años recibimos diferentes informaciones sobre la forma en la que deberíamos de ser, creer y actuar ante diversas situaciones. 



Nuestras creencias dependen del lugar en el que nacemos, la cultura que nos rodea, lo información que nos dan nuestros padres y/o familiares directos, la gente con la que nos juntamos y la predisposición que tenemos a ser influenciables. 

Muchas de las creencias que traemos están sumamente arraigadas y pueden ser dañinas, pero no percibimos su alcance hasta que los resultados que obtenemos nos despiertan de ese sueño o la presencia de alguien, que influye fuertemente en nosotros, nos hace cuestionarnos si vale o no la pena seguir creyendo en eso. 

Hay ejemplos de algunas creencias que podemos traer sumamente arraigadas: 

 “¡El dinero no se da en árboles! ¡No te imaginas lo que se batalla para obtenerlo!” 

 “Cuando tengas a tus hijos, sabrás lo que es sufrir…” (¡qué fuerte!) 

O el lamento de muchas mujeres que han sufrido por amor: “Todos los hombres son iguales…” 

Existen también creencias que pueden considerarse positivas y pueden beneficiar el desarrollo y la creatividad: 

“Siempre existen formas diferentes para lograr lo que deseamos”. 

“Cuando una puerta se cierra, se abren muchas otras más”

Como mencioné anteriormente, la frase de “el que persevera alcanza” es una creencia que he considerado positiva en mi vida, me ha hecho luchar incansablemente por lo que quiero para convertir mis sueños en realidad ¿Estás de acuerdo con la idea? 



Si contestaste al igual que yo que sí, te quiero manifestar lo que un especialista en el tema de las creencias me dijo en una entrevista en mi programa de radio. Se llama Fernando Malkun y tiene muchos años escribiendo, dirigiendo y realizando “Crealidad”, un taller para recrear tu mente y cambiar tu realidad.  Él ha pregonado en muchos países su teoría relacionada con la sabiduría sobre la evolución de la consciencia, a través de videos y conferencias que dicta en diferentes países.  Experto en diferentes civilizaciones y su relación con Dios. Estudioso de los Mayas, Egipcios, Hindúes, Tibetanos, Nepalíes, Budistas, entre otros. 

En la entrevista cuestionó fuertemente la creencia de "El que persevera, alcanza". Y obviamente yo expresé mis objeciones ante la duda en relación a algo que siempre he considerado que es fuente de inspiración: Luchar incansablemente por lo que queremos y creemos. Perseverar es un valor que puede marcar favorablemente a la gente y hacerlo es motivante para lograr lo que se proponga ¿o no? Y su respuesta me dejó sumamente impactado. 

Él cuestionó sobre cuántas veces nos cegamos ante lo que creemos que es lo mejor y luchamos incansablemente para lograrlo, sin ver ni analizar otras posibilidades. La vida nos pone obstáculos para hacernos partícipes de que no es por ahí, y creemos y afirmamos que eso es lo que verdaderamente deseamos y hasta consideramos que es la fuente de nuestra felicidad, aún y con todo lo que tenemos que sortear, sin ver o no querer ver la gran gama de posibilidades que se pueden abrir en el camino. “Por luchar por lo que creo que es mejor, me olvido de lo que puede darme más satisfacción” La vida siempre nos sorprende con otras opciones y ser “cuadrado” o sumamente inflexible puede ser un riesgo cuando se trata de perseverar. 

Recordé mis tiempos de estudiante de medicina donde deseaba firmemente ser un director de un importante hospital. Cuando alguien me preguntaba sobre mi futuro yo decía que iba a luchar con todas mis fuerzas para lograr mi tan anhelado sueño de ser el director de un hospital donde se proporcionara un servicio cien por ciento de calidad.  Sabía lo que quería y estaba dispuesto a perseverar en mi sueño. Mis estudios de postgrado iban orientados a eso, administración de hospitales, productividad y calidad en servicios de salud y demás.  Pero en el camino se abrieron muchas otras posibilidades como lo fue empezar a compartir conferencias y seminarios sobre temas que había aprendido a lo largo de mi vida. Mis ganas de perseverar en mi deseo de ser director de un importante hospital poco a poco se fueron desvaneciendo por la gran pasión que sentía al impartir temas con públicos variados. Llegaron a mis manos invitaciones de diversos seminarios internacionales relacionados con Actitud, Servicio, Relaciones Humanas, Liderazgo y demás e hicieron que mi interés fuera en aumento. Para cuando acordé mi vida había dado un giro de 180 grados y me convertí en conferencista, conductor de radio, televisión y escritor. 

Si hubiera estado cegado y perseverado en el tema de la dirección de hospitales no hubiera tenido ni vivido tantas satisfacciones como me ha dado esta maravillosa profesión de conferencista y escritor. Nunca hubiera conocido tantas partes del mundo a donde he llegado con mis mensajes, ni probablemente hubiera conocido a quien hoy es mi esposa y con quien he logrado formar una maravillosa familia. 

Claro que jamás dudaré de la importancia de tener objetivos en la vida. El hacer un plan y seguirlo para cumplir nuestras metas nos hace reducir el margen de error, pero también debemos recordar que el camino puede llevarnos a nuevas posibilidades por las opciones que se van abriendo, mismas que nos pueden llevar a nuestra verdadera vocación y que nos causarán mayor felicidad. 

Lo mismo sucede cuando nos aferramos a una persona que creemos que es la idónea para compartir nuestra vida. Alguien con quien se viven múltiples conflictos y sinsabores, agresiones directas o indirectas, indiferencias o desprecios pero por creer fielmente en la frase del que persevera alcanza,  no vemos la posibilidad ni nos damos la oportunidad de ver otras opciones.  Optamos por frases de auto lavado de cerebro y frases que nos lastiman como: “Yo lo voy a cambiar.” “Yo sé que con el amor que le de, cambiará su forma de actuar”. “Si es así, es porque ha sufrido mucho y sé que Dios puso a ese ser en mi camino para ayudarle”. 

¿Cuántos casos conoces así? La propuesta es clara y certera:  Lucha por lo que quieres pero nunca te aferres a creer que es tu única alternativa.  ¿Qué opinas? Ánimo, hasta la próxima. 

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