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Mira cómo tus emociones impactan a los que te rodean. Contágialos de felicidad

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Te ha pasado que de repente te sientes triste o feliz pero no sabes por qué? Quizá esa emoción no es tuya, te la contagió algún ser querido y eres tú quien la está viviendo. Suena medio raro, pero el contagio de emociones es una realidad y ese es el tema que quiero compartir contigo en esta ocasión. 


¿Crees que las emociones son contagiosas?

Sí existe el contagio emocional. Basta que un grupo de personas interactúe para que, en menos de una hora, la mayoría adopte el estado de ánimo de la persona más expresiva. Por lo tanto, la interrelación con los demás no es neutra, contagiamos a quienes nos rodean, en especial a los más allegados. 



Hay amigos, familiares, compañeros de trabajo u otros conocidos que llegan con una buena noticia y nos transmiten su alegría, logrando que estemos igualmente felices. Claro, también puede darse el caso contrario, 

Una historia, una persona, una canción, una película puede conmovernos a tal grado que la sensación perdure por horas, días, meses o años. De ahí las exclamaciones que hemos dicho o escuchado como: 

“Esa película me cambió la vida”
“Esa persona me hizo ver la vida diferente” 
“Cuando ando de malas, procuro poner este tipo de música y me siento mucho mejor” 

Las emociones pueden transmitirse tan fácil como un virus o una bacteria. Cada vez que intercambiamos ideas también lo hacemos con nuestras emociones. Esto es “mimetizar” y consiste en que “tu dolor me duele y tu alegría me alegra”.

¿Sabes en qué difieren la empatía y el contagio emocional? La empatía se da de forma consciente, nos ponemos en los zapatos del otro para intentar saber qué es lo que pasa con sus sentimientos. Por otra parte, el contagio emocional surge de manera inconsciente y sin algún tipo de esfuerzo.

¿Como se da el contagio emocional?

Todos tenemos las llamadas neuronas espejo que permiten entender e interpretar los sentimientos y acciones de los demás y precisamente es debido a estas neuronas que se suscita el contagio emocional. La influencia dependerá de la susceptibilidad. 

¿Cuándo somos más susceptibles a ser contagiados emocionalmente? Aquí las 5 ocasiones principales : 

1.- Cuando quien emite la emoción es un ser querido

Esa relación nos hace vulnerables a padecer sus desgracias y a alegrarnos por sus éxitos. 

2.- Quienes acostumbran a hacer propios los problemas ajenos

Son esos hombres y mujeres salvadores de las causas nobles que se sacrifican por quienes más sufren. Sí, la solidaridad desmedida y el amor se agradecen, pero esto nos aleja de la empatía y por la misma susceptibilidad se padece el contagio.



3.- Quienes tienen una historia personal de dolor

Entienden mejor las emociones de sus seres queridos, se remontan la pasado y perciben más fácilmente esas emociones.

4.- Las víctimas de chantaje emocional

Sus victimarios saben perfectamente que son presas fáciles para que sufran lo que desean que sufran.  Su excesiva nobleza y afán de agradar, ser aceptados y satisfacer las necesidades de quien dicen amar los hacen padecer el contagio emocional.

5.- Quienes conocen poco sobre las técnicas para evitar involucrarse constantemente y permanentemente en problemas de otros

No verás a un terapeuta contagiarse con los pacientes que atiende. Se desgastaría tanto física como emocionalmente. 

En base a lo anterior, es muy importante que estemos atentos al impacto que nuestras emociones que generan en los demás. Si la risa es contagiosa, la tristeza también y las acciones basadas en el miedo y el dolor también pueden imitarse. 

Cuando los padres expresamos constantemente los peligros que existen y que deben de ser evitados a toda costa, lo hacemos por el bien de nuestros hijos, pero no somos conscientes que hacerlo con exceso los sumerge en un mar donde el miedo y la incertidumbre los acompañarán por el resto de sus vidas.

Por lo anterior, lo que yo te recomiendo es que contagiemos emociones positivas. Evitemos que nuestras emociones negativas, que naturalmente todos tenemos, se expandan por doquier y ocasionen un efecto cascada que incremente el daño original. 

Lo mejor es proponerse diariamente dar lo mejor de nosotros, poner buena cara al mal tiempo, esto nos brindará beneficios enormes. Piensa positivamente, cree que todo lo que sucede es para tu bien aunque en un principio sea un reto difícil. 

Hay una frase (desconozco su autor) que dice: “La felicidad es como la gripa, es un estado que se trasmite, se contagia y se propaga, entonces… ¡formemos una epidemia!”

¿Qué vas a contagiar hoy? Ánimo, hasta la próxima.

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