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Mira la forma correcta de apoyar a alguien que está sufriendo

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


“La intención es lo que cuenta” piensan algunos, es algo que nos han dicho toda la vida, que es mejor tener la buena disposición de ayudar y reconfortar a quien tiene una gran pena en su corazón y no quedarse callados ante la desgracia ajena. Respecto a ello les relataré algo que hace tiempo escuché, fue sumamente curioso y me puso a pensar lo siguiente ¿Realmente estamos preparados para aconsejar a alguien que pasa por una situación difícil? 


Me encontraba en la sala de espera de un aeropuerto y casualmente pude captar una plática entre dos personas, algo así: Ando muy preocupado, me dijeron que tengo insuficiencia renal y que lo más seguro es que necesitaré diálisis cada tercer día o, en el peor de los casos, la necesidad de realizarme un trasplante renal… La verdad no duermo de imaginar que necesitaré un trasplante. 



Lo que esta persona decía era algo sumamente desgarrador ¡Imagínate! ¿Que calidad de vida le esperaría a este pobre sujeto? Sin embargo lo que más llamó mi atención fue la respuesta de la otra persona, quien después de un silencio incómodo le apretó el hombro y dijo con mucha seguridad: ¡No pasa nada! No te apures, verás que todo se arregla…

Por supuesto que admiro la actitud positiva con la que esta persona trataba de aminorar la pesadez emocional de quien confesó su terrible estado de salud, sin embargo, esta ligereza para tratar un asunto tan delicado me pareció preocupante ¿Es en serio que no pasa nada? ¿Era este hombre adivino o médico para asegurar que realmente todo estaría bien? 

Hay asuntos que no podemos dejar al azar y aquí te daremos varios ejemplos, recuerda que es mejor ser asertivos, sobre todo en una cuestión tan seria como ésta, la pregunta es ¿Qué se puede hacer para darle apoyo a una persona con una preocupación de estas magnitudes? 

1. Hay que aceptar que SÍ pasa algo.

Restarle importancia a la preocupación del otro lejos de ser reconfortante resulta contraproducente, pues no tenemos una bola de cristal para ver el futuro de esa persona, negar un problema no lo hará desaparecer. Sin embargo aceptarlo, escuchar con paciencia y ser compasivos con el dolor y preocupación del prójimo resulta más positivo, recuerda que la otra persona está confiando en ti no para escuchar una réplica o un simple “Todo saldrá bien” ya que nadie puede saber eso, sino para tener un hombro donde llorar sus penas. 

2. Analizar la situación, no hablar por hablar.

Hay que tener en cuenta que cuando alguien expresa una situación preocupante nosotros no conocemos del todo el panorama, por ejemplo: No te preocupes, ya verás que te irá genial en el examen. La única manera de estar seguros de que las cosas saldrán bien en una prueba de conocimientos es estudiando, pero ¿Si esa persona no estudió cuál es la garantía? Lo más lógico en esos casos es analizar y no hablar por quedar bien con alguien, aunque no será tu culpa cualquiera que sea el resultado, debes aprender a no darle por su lado a la gente, si realmente quieren una opinión honesta de tu parte, lo mejor es no hablar a la ligera. ̣



3. Ser objetivos y empáticos

Deja de lado esas frases tranquilizantes entre comillas que tratan de dar esperanza sin sentido a la gente, eso de decirle “Echale ganas, ya verás que todo saldrá bien” a una persona que ha sido diagnosticada con cáncer es una manera muy desalentadora de mostrar que no tienes idea de lo que está pasando en su cabeza, e incluso puede llegar a interpretar tus palabras como un acto de insensibilidad o condescendencia. 

4. Vale más un silencio prudente que palabras al aire. 

Ten en cuenta que cada quien vive su duelo o sus crisis personales de diferente manera, evita a toda costa hacer comentarios que puedan herir la sensibilidad del afectado. Lo más correcto para decir en situaciones complicadas o de inestabilidad emocional es “Me puedo imaginar lo que sientes y desearía tener las palabras para confortarte, pero aquí estoy” “Deseo de todo corazón que estos momentos de dolor se conviertan en fortaleza” no asumir, sino confortar, no asegurar, solamente analizar, ser empáticos y convertirse en un pilar que sostenga el alma herida de quien está viviendo en la incertidumbre. No olvides que es mejor un silencio prudente y una presencia que dé paz en los momentos de crisis a una frase vacía y superficial. 

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