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Mira por qué debes fomentar la amabilidad en tus hijos. Será tu mejor herencia

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿A quién no le agrada ser tratado con amabilidad? Está comprobado que esta virtud brinda una mejor respuesta, un trato recíproco y cuando recurrimos a la amabilidad para pedir algo, es más fácil obtener lo que queremos ¿pero y si no nos resulta tan fácil? Hoy quiero hablarte de todas las puertas que esta virtud puede abrir y cómo aplicarlas a tu vida. 


A todos nos gusta que las personas con quien tratamos de forma frecuente o esporádica sean amables con nosotros. Su amabilidad nos provoca felicidad, bienestar y nos anima a transmitir ese sentimiento a nuestros semejantes. 



La amabilidad nos brinda respuestas agradables, se debe a que en los seres humanos por lo general hay más cosas buenas que malas. Aquí algunas claves para acercarnos a ese lado amable de quienes conocemos: 

1.- Si buscamos siempre lo que hay de bueno en los demás, en lugar de encontrar errores hallaremos un trato más fluido y agradable.

2.- Si tenemos la costumbre de dar ánimo y elevar la autoestima de las personas en lugar de hostigarlas o criticarlas, la sociedad será más llevadera, amable y tranquila. 

3.- Si se halaga o alaba a alguien y ese sentimiento es sincero, haremos que esa persona se sienta mejor, con entusiasmo y agradecida. 

4.- Recuerda que todos necesitamos ser reconocidos y recibir aliento, buen trato, ánimos. Todos necesitamos del afecto de los demás, una palabra amable, necesitamos expresar y recibir amor, esa puerta se abre con la llave mágica de la amabilidad.



¿Cómo puede alguien responder en forma positiva, si lo que se le pide que haga está plagado de amenazas, de insultos y exigencias absurdas? Lo que devolverá será rencor y desprecio. Quizá por sometimiento haga lo que se le pide, pero lo hará con resentimiento, por obligación. 

Igual sufre una madre ante un hijo que exige, que grita, que amenaza, en lugar de pedir lo que necesita con amor, con amabilidad, y tratándose de su madre, hasta con dulzura. Recuerda, “en el pedir, está el dar”. 

Esforzarnos por ser amables con alguien no solo nos ayuda a nosotros, provoca que esa persona también se esfuerce por ser mejor. Dios nos bendice y al hacer lo contrario debe sentirse triste pues no aprovechamos el privilegio y/o la oportunidad de ayudar a alguien a ser feliz. 

Si con nuestra actitud ayudamos a que las personas se sientan valiosas y que puedan ser mejores, nuestro entorno también se mejorará para beneficio de todos, serás un agente de cambio. 

Cultivar el hábito de ser amables con todos los que nos rodean, nos proporciona paz en el espíritu, nos hace alegres, irradiamos amor, ganamos amigos, haremos que los demás se sientan felices, valiosos, estimados y estaremos contribuyendo a crear un mundo mejor. Empieza en casa, con tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo, el cambio será increíble. Ánimo, hasta la próxima.

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