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¿Tienes idea de lo que mereces en la vida? Aprende a identificarlo y acéptalo

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO



¿Tienes idea de qué es lo que mereces en la vida? Quizá estás imaginando algo malo, pero hoy quiero invitarte a reflexionar en el poder de esta frase y a que la encamines en algo positivo para tu vida y la de tus seres queridos, acompáñame.

Suele pasar que el tiempo le da más peso a los recuerdos de nuestra infancia, pensamos en momentos que quizá hubiéramos podido disfrutar más o el cómo cambios en nuestras decisiones habrían llevado nuestra vida por otro rumbo. La mente humana recurre a la añoranza cuando los resultados no han sido los esperados o cuando nos sentimos solos.



Vino a mi mente hace unos días la serie de dolores de cabeza que le ocasionaba a mi madre en mi infancia por ser tan inquieto, por no decir travieso, y disfrutar intensamente la sensación de adrenalina del peligro sin medir las consecuencias. En una de esas veces que estaba en el techo de mi casa aventando agua a quienes pasaban, mi madre subió enfurecida y me gritó: “¡ahora sí te lo mereces! ¡No te vas a acabar el castigo que te voy a dar César Alberto!” –para cuando ella me decía mi nombre completo, era porque su paciencia se había desvanecido- “¡Te mereces un estatequieto bien dado” –el cual por cierto, nunca me dio.

“Te mereces…” son palabras que pueden orientarse más hacia lo malo que hacia lo bueno: “Me lo merezco por torpe…” “Me merecía eso por confiado…” Rara vez lo orientamos hacia todo lo bueno que verdaderamente merecemos por el terrible culto que rendimos a la humildad desmedida. 

Creo que muchos de nosotros nos condicionamos desde pequeños a engrandecer el sacrificio y a no sentirnos merecedores de la felicidad. Muchos aprendimos que Dios castiga y que el pecado puede darse en cualquier momento, olvidaron enfatizarnos que Dios es amor y se encuentra en todas partes, y no es un Dios que está empecinado en castigar cada acto que voluntaria o involuntariamente hacemos y que es considerado como incorrecto por la sociedad. Por supuesto que la moral, la conciencia y la vergüenza son fundamentales para el desarrollo de una sociedad sana y en armonía, pero el no sentirnos merecedores de los gestos de amabilidad y empatía de quienes nos rodean, nos afecta duramente la autoestima y el amor propio. 

Simplemente observa cómo reaccionamos cuando alguien nos da un regalo, expresamos frases como “No hubieras gastado en esto”, “Me da pena aceptarlo” o “No te hubieras molestado”. Eso sólo le resta valor al hecho de que alguien quisiera expresarte su afecto con ese detalle y sus ganas de hacerte feliz con esa acción, olvidamos que fue un acto motivado por el afecto.

El sentir que no merecemos tantas bendiciones puede hacernos creer que todo lo que nos sucede para bien son sólo coincidencias y golpes de suerte. Es por esto que quiero compartir contigo unas breves afirmaciones que te pido de preferencia, leer en voz alta para ayudarte a sentirte diferente : 

1.- Me merezco este descanso porque verdaderamente trabajo mucho y sé que mi cuerpo lo requiere para recuperar su armonía y equilibrio. Dejaré de creer que decidir en ciertos momentos del día no hacer nada, debe de ser interpretado con culpabilidad. 

2.- Me merezco todas las bendiciones que mi Dios tiene preparadas para mí. Él sabe lo que tengo en lo más profundo de mi corazón y guía mis pasos. 



3.- Me merezco tener gente buena a mi alrededor porque procuro no dañar a nadie y dar siempre lo mejor de mí.

4.- Me merezco que en los momentos de adversidad, se abran los caminos a mi favor para tener la sabiduría y fortaleza para sobrellevar lo que tengo que vivir. 

5.- Me merezco disfrutar de las cosas simples de la vida, porque son las que verdaderamente le dan significado. Decido no dejar pasar desapercibido la sonrisa de alguien, la plática sincera y tantas maravillas que la naturaleza me obsequia. 

6.- Me merezco el amor y las muestras de afecto que la gente me otorga, las cuales recibo con gusto y agradecimiento; representa un compromiso para seguir poniendo mi mejor esfuerzo en todo lo que haga. 

7.- Si después de un gran esfuerzo y mucha dedicación, alguien reconoce todo lo que he hecho con tanto gusto y pasión, seré agradecido y  aceptaré la muestra de aprecio como un trofeo que me estimule a vivir intensamente cada día. 

Este es un buen momento para diferenciar los halagos de los actos de adulación. La adulación se detecta fácilmente por el exceso de palabras que engrandecen una acción sencilla e intrascendente. La cantidad de expresiones basadas en algo que en el fondo de tu corazón sabes que no lo amerita. Se agradece y punto. 

Cuando te halagan de corazón y te incomoda o te molesta, antes de expresarlo pregúntate el por qué. Quizá es ese culto a la humildad desmedida que has arrastrado desde hace tiempo o no te das el permiso de apreciar y agradecer todos tus logros y bendiciones. 

No te restes méritos, no le quites impacto a tus actos basados en el esfuerzo y el amor. Ánimo, hasta la próxima.
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