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Abandona la culpa y deja de juzgarte por tus errores. Mira cómo hacerlo y atrae lo mejor a tu vida

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Hace tiempo tuve la oportunidad de visitar el maravilloso país de la India, además de lo maravillado que regresé por su cultura, llamó mi atención el concepto que viven de “mente compasiva”. Ahora que lo he aplicado, he notado cambios importantes en mi vida y me gustaría que tú también tuvieras esa experiencia, así que es el tema que te compartiré en este artículo.

La India es un país que desde hace muchos años quise conocer.  Verdaderamente es fascinante, siempre y cuando vayas con mente abierta, sin juicios o prejuicios de lo que vayas a ver, especialmente en relación a la extrema pobreza y a las carencias de higiene que se observa en muchas partes.


Disfruté mucho el viaje por la gran amabilidad que caracteriza a la gente con la que traté y la aceptación con la que viven de su realidad, la cual puede ser confundida con conformismo, la razón por la que lo hacen es fascinante. 

La mayoría de la gente practica el hinduismo, lo cual los hace pensar y aceptar que la vida que actualmente tenemos es consecuencia de nuestros actos en vidas pasadas y, por lo tanto, –según me dijo el guía- vivimos la vida que nos corresponde.  Esa aceptación me impactó y respondió a mi pregunta de por qué veía a tanta gente feliz, con miradas que jamás olvidas.

En este viaje interpreté y entendí lo que es una mente compasiva, la cual he puesto en práctica durante estos días y quiero que sepas que he logrado grandes cambios.  Es esa forma de pensar amorosa en la cual aplicas un filtro a tus pensamientos que impide juzgar duramente todo lo que te sucede, lo que te dicen o lo que te hacen.

Admito que no es una tarea sencilla, pues nos resulta muy fácil hablar de los demás, juzgar lo que otros dicen o hacen y la mala fe de algunas personas que nos rodean. Pareciera que es algo natural para quienes viven con actitudes negativas y pesimistas, pues se enfocan en sus malas experiencias. 

Cuando aprendemos a aplicar la mente compasiva, vivimos con una mayor estabilidad emocional, hay más alegría y paz en nuestro corazón, algo que sin duda nos ayuda a reducir el nivel de estrés que provoca nuestra vida cotidiana. 

Aquí te comparto dos recomendaciones breves para que tú también puedas aplicar la mente compasiva :

1.- Con las personas que te rodean

Entre más personas conoces, más variedad de personalidades tratarán contigo y no todos van a reaccionar como esperas, ni dirán lo que quieres escuchar. La mente compasiva te crea la duda sobre la intención que esas personas tuvieron al hacer o decir algo. 

“No era lo que quiso decir”,
“No fue con intención de dañarte”,
“No hubo dolo en sus actos” o simplemente fue un lapsus brutus que todos tenemos. No todos tienen la prudencia como estrategia ni la humildad como modo de vida. Soberbios, prepotentes y altaneros, son así por querer demostrar tantas cosas que les faltaron o les faltan. Por supuesto que no es culpa nuestra, pero no tenemos por qué cargar con los conflictos que han acumulado en sus vidas. En lugar de estallar en contra de su forma de ser, mejor digamos “pobre” ¿qué habrá vivido o cuánta gente lo habrá dañado en su pasado para ser o actuar de esa manera?

Siendo realistas y poniendo como ejemplo tu propia vida, podrás confirmar que la mayoría de las ofensas y agravios que has obsequiado, fueron en momentos de crisis o desestabilidad emocional y la mayoría de las veces te has arrepentido. ¿Es así? Entonces, ¿por qué no regalar y regalarte el derecho de la duda de creer que quien te ofende puede vivir algo similar?  Mamás desesperadas que preguntan una y otra vez a los hijos el porqué actuaron de determinada manera. ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¿por qué?!  ¡¿por qué?! ¡¿por qué?! Y la verdadera respuesta es que ni él sabe el porqué.


Agrega la compasión con tu familia, evitando juzgar la forma de hablar, comer, dormir o sentir. Tristemente esa falta de compasión se nota por parte de los hijos que se resisten a creer que sus padres deben ser prefectos y reaccionar o entender todo con la misma agilidad que ellos lo harían. Reitero, no es fácil, pero sí es posible. No en todas las circunstancias, pero sí en las triviales, que son las que generalmente moldean nuestra personalidad. Difícil aplicarlo en casos extremos de seres que sin el mínimo arrepentimiento causan tanto daño con sus acciones y su sufrimiento y la maldad son tangibles.

2.- Hacia tu persona 

Se aplica la compasión cuando evitas herirte una  y otra vez por los errores que cometiste y por los actos indeseables que desearías no haber cometido.  La estrategia es aprender la dura lección y hacer el firme propósito de reparar lo que sea posible.

Nos convertimos en jueces implacables hacia nuestros defectos naturales; nos herimos con frases que expresamos como en son de broma: “Estoy hecho un marrano”, “Qué torpe soy”, “Todo me sale mal”, “Soy un desastre”, “Me veo fatal” y otras más, que toman una fuerza tremenda y muchas veces nos dañan en forma permanente.

Agrega la compasión como estilo de vida y verás grandes beneficios en tu aspecto espiritual. Ánimo, hasta la próxima. 

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