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El síndrome de “la otra”. Estas son las razones para NUNCA ser la amante

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


La soledad puede ser muy mala consejera, pues el hecho de no sentirnos amados o apreciados por los demás puede traer consecuencias inimaginables a nuestras vidas, inclusive puede empujarnos a buscar refugio en los brazos del amor. Todos hemos escuchado casos en los que conocidos o familiares han encontrado a una persona que llena todo ese vacío, cubre las expectativas que busca en una pareja y finalmente, el amor surge como una bella salvación. 


Sin embargo, las cosas pueden complicarse, pues hay ocasiones en las que esa persona que parece prácticamente perfecta tiene un gran defecto: Está casada, es ahí donde el sufrimiento y la duda comienzan. Muchos deciden alejarse, irse con el dolor en el pecho pero aceptando el hecho de que aquello no podrá ser, pues hay un mundo entero que se iría en su contra. Pero nos podemos encontrar con otro tipo de personas que no se rinden ante ésta situación y en lugar de retirarse, deciden luchar por el nuevo amor que ha llegado a su vida, tomando los riesgos necesarios y decididamente se convierten en “La otra” o “El otro”. Muchas veces nos cuestionamos ¿Por qué alguien decide meterse en tantos problemas por una relación? ¿No sería más sencillo olvidarse de ello y buscar a alguien que no tenga ningún compromiso? Pues aquí podremos ver el porqué.



¿Qué cosas impulsan a una persona, sea hombre o mujer a convertirse en La otra o El otro? 

Pueden ser varios factores, los más comunes recaen en la actitud manipuladora o el poder de convencimiento que ejercen los enamorados sobre la persona que ha decidido compartir su cariño: 

“¡Ya me voy a divorciar! Ahora sí podremos estar juntos.” 

“No la soporto ya, tú eres quien me hace sentir bien”

“Sólo estoy con ella por mis hijos, pero tú eres el amor de mi vida.”

Frases como ésta pueden llegar al corazón de cualquier enamorado y convencerle de ser paciente, de esperar, de convertirse en la tabla de salvación de su amado, sin embargo quien requiere mayor apoyo es precisamente “La otra”. Otros agentes determinantes en esa difícil decisión, muchos que tiene que ver con la autoestima, porque nadie más se fijó en él o ella, la inseguridad de la persona, el temor al compromiso, por ello prefieren solamente obtener los “beneficios” de una pareja sin convertirse en el esposo o esposa abnegada, por soledad, tal vez porque le gusta lo prohibido, inseguridad financiera o quizá porque ya tenían historia juntos. 



Ahora conoceremos un poco más sobre los tipos de amantes, estos términos aplican igualmente a hombres y mujeres.

La soñadora: Cree cada una de las palabras de su enamorado y vive con la esperanza de que éste algún día se va a divorciar, para que ambos puedan ser felices juntos.

La indiferente: Está consciente de lo que hace y los riesgos que una vida de amante conlleva, sin embargo le da igual si su pareja se divorcia o no. 

La peligrosa: Se involucra en la vida del hombre y de la familia, no teme ocultarse y es sumamente acosadora, destructiva y malvada, no le importa nada con tal de estar al lado de su amado. 

La sumisa y mártir: Nunca pide nada a cambio, se conforma con lo poco o mucho que la persona amada esté dispuesta a darle, solamente se limita a sufrir en silencio. 

¿Cuáles son las consecuencias de llevar una vida de amante? 

Tal vez al principio les parezca que las cosas pueden controlarse y tener una relación de este tipo sin problema alguno, pero permíteme decirte que toda acción tiene consecuencias y algunas pueden resultar sumamente dolorosas sobre todo para “La otra” o “El otro” ya que tiene varios inconvenientes como:

No poder estar juntos en eventos o fechas especiales como Navidad, festejos de cumpleaños, en alguna emergencia de hospitalización, logros laborales o festividades familiares. 

Vivir con culpa y remordimientos, estar constantemente atormentado por la duda de si aquello está bien. 

Mentir y engañar a tus demás conocidos sobre tu situación civil por miedo al rechazo ya que es imposible hacer pública la relación.  

Lidiar con el rechazo de los demás y hacer frente a amigos, familiares y conocidos de la pareja en caso del divorcio. 

No te conviertas en plato de segunda mesa

Primero que nada me gustaría aclarar que no me siento con el derecho de juzgar a nadie, cada quien es dueño de sus actos, sin embargo aquellas personas que están en una situación de éste tipo les pido por un momento que traten de reflexionar un poco. 

Debes aceptar la realidad, no te vuelvas ciego ante las palabras del ser amado, checa bien las acciones y te darás cuenta que si no ha dejado a su pareja actual no lo hará pronto o quizás nunca, por algo sigue a su lado. Medita la situación y piensa con empatía: No hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Y además, si él ha engañado a su esposa contigo ¿Quién garantiza que si las cosas no funcionan te será fiel para siempre? 

Recuerda que todos merecemos una relación en la que seamos exclusivos, ser plato de segunda mesa puede acabar con la seguridad y la confianza en uno mismo, evita entrar en un terreno tan peligroso como éste y libérate de las relaciones dañinas. Recupera tu vida, sal con tus amistades y enfoca tu mente en otras actividades que te harán bien, recuerda que el amor no debe doler ni esconderse bajo la sombra.

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