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¿Hay gente que te cae mal? Mira por qué y cómo lidiar con ellos de manera inteligente

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Estoy seguro de que al hablar de personas difíciles hay alguien que de inmediato aparece en tu mente, una persona de tu escuela, de tu trabajo e incluso de tu familia. Pareciera que esa persona tiene la misión de hacerte la vida de cuadritos, pero ¿has pensado que hay una forma de llevarte bien con él o ella? Es real y ese es el tema que quiero compartirte en esta ocasión. 


En mi experiencia profesional y personal, me he encontrado con personas que aseguran que tienen un enemigo, una persona difícil con quien se ven obligados a tratar y estoy convencido de que hay un lado fácil por el cual podemos llegarles.  Creo que siempre habrá estrategias para sobrellevar, aguantar o ¿por qué no? Ignorar a quien nos complica la existencia.



“Mi vida sería maravillosa, si no fuera por millones de personas que habitan en este planeta”.  Esto lo escuché hace varios meses de una persona que se quejaba amargamente de encontrarse continuamente con personas que le hacían la vida imposible o insoportable. Se quejaba de tener que lidiar con compañeros de trabajo que son insensibles, altaneros y prepotentes. De su desconsiderada familia que –según ella- se había empecinado en amargarle la vida. “Es un verdadero suplicio tener que aguantar a clientes exigentes, prepotentes y desconsiderados y ni para que agregar –decía -   aguantar a mi suegra que continuamente se mete en nuestras vidas con sus chismes y chantajes emocionales”.

Al escucharle me hizo reflexionar en que en todas partes hay gente que no piensa igual y que tarde o temprano, esta diferencia de pensamientos, prioridades, principios y valores, puede ocasionar conflictos.

Sé que siempre encontraremos a personas que catalogaremos de difíciles, dependerá mucho del lugar donde estemos y el momento por el que estemos atravesando. Aclaro esto porque mucho tiene que ver el nivel de tolerancia y paciencia que estemos  manejando ese día, sabes bien que no siempre es igual. 

La mejor definición de gente difícil que he encontrado y más me agrada es la siguiente: “Una persona con múltiples conflictos sin resolver, que pretende mantener o agrandar su imagen a costa de la lamentación o el chantaje, el miedo o la agresión  o  disminuyendo la imagen de los demás”.

Es probable que esa persona no tenga la intención de lastimar a los demás, pero con las carencias y conflictos internos que tiene hace que su actitud sea difícil y ahí es donde aparece el problema. No quiero justificarle pero lo entiendo, esta empatía es el primer paso para lidiar con gente así. 

“¡Pero qué afán de complicarme la existencia!”, le dijo desesperada mi abuela a mi abuelo en una ocasión. A lo que él contestó con mucha solemnidad: “No es que te complique tu existencia, es que aún no te adaptas a mi existencia”. ¡Imagínate! ¡Después de cincuenta años de casados y expresar que “aún” no se adapta a su existencia!



Aunque todos tratamos con personas complicadas no debes olvidar algo importante, TODOS en algún momento somos alguien difícil e insoportable para otra persona. La astucia, la prudencia y los conocimientos sobre el tema harán que los estragos de estas relaciones no se conviertan en una situación nociva. Ni hablar de cuando este problema se da dentro de personas con las que vivimos. 

Es muy triste ver a familias donde no se percibe el amor y la armonía entre sus miembros brilla por su ausencia. Como padres, tenemos una gran responsabilidad al traer hijos al mundo y el ver en sus caritas el miedo por las explosiones del carácter de la mamá o papá es una gran señal de alarma. 

Un día estaba en un centro comercial y me tocó presenciar un pleito entre un matrimonio joven. Estaban sus dos hijitos de aproximadamente seis y nueve años con ellos. Cuando empezaron los gritos y los manoteos, el niño mayor miró a su hermanita con una expresión en su rostro de gran desilusión que parecía decir: “Ahí van otra vez”. Después de un momento de discusión, el niño abrazó a su mamá diciéndole: “Mami, te quiero mucho”, como suplicando que dejaran de pelear.

¿En qué momento perdemos la cordura, a tal grado de olvidar que siempre habrá unos ojos observando nuestras reacciones, y que al paso del tiempo esos hijos imitarán nuestros patrones de conducta? ¿En qué momento olvidamos los lazos que nos unen, las historias que nos fortalecen, los afectos que cultivamos, con el fin de ganar una batalla? Olvidamos la frase que alguien publicó en alguna ocasión: ¿Qué prefieres? ¿Tener la razón o ser feliz? Con ese afán de ganar un discusión o expresar la célebre frase ¡te lo dije!.. somos capaces de enfrascarnos en una discusión donde uno gana y el otro pierde con resentimiento o dolor, hasta lo celebramos. 

Quiero compartirte tres preguntas que te ayudarán a analizar si tu presencia es incómoda y puedes ser considerado una persona difícil o insoportable : 

1.- ¿Tu presencia fomenta el amor y la armonía? ¿Donde estás generalmente se siente un buen ambiente, reconoces los esfuerzos de los demás y expresas sentimientos basados en el amor y el respeto? 

2.- ¿Es fácil convivir contigo? ¿Buscas la solución de conflictos sin necesidad de hacer sentir mal a quienes involuntariamente lo ocasionaron? 

3.- ¿Eres una persona que generalmente es recibida con gusto o con indiferencia? 

Las respuestas a estas dudas te harán saber si convivir contigo es un tormento o una bendición. 

Si te es posible te recomiendo que leas mi libro “El lado fácil de la gente difícil” para que encuentres en él una guía práctica para tratar con quienes no son como te gustaría que fueran, algo que es parte de la vida. ¡Ánimo! Hasta la próxima

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