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Mira cómo liberarte de gente manipuladora y chantajista. Encuentra la paz y recupera el control de tu vida

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO



¿Sabes qué ocurre durante un chantaje emocional? El chantaje se da cuando una persona se aprovecha de otra para conseguir algo, puede obligarte de alguna forma emocional y termina haciéndote aceptar lo que él o ella quiere en lugar de lo que tú anhelas. Hoy quiero explicarte este tema detalladamente para que puedas detectar si te encuentras en esta situación y la combatas, no podemos luchar con lo que no conocemos.


El chantaje emocional consta de 5 etapas, la idea es que conozcas cómo va avanzando este tipo de ataque para que nadie se aproveche de ti. La verdad es que hay personas que abusan de lo que sentimos por ellas y recurren al chantaje como una manera de manipulación, finalmente sólo nos lastiman y está en nosotros ponerles un alto. Estas son las etapas que debes conocer : 



Paso 1. Petición

Se hace la petición expresa de qué quiere, lo cual sabemos en el fondo de nuestro corazón que no deseamos hacer.Te prometo que si lo haces, yo haré…, Mami, te quiero, tú lo sabes. Me lo compras ¿sí?

O se acompaña de acciones o frases desafiantes como:

· Gritos
· Llanto
· Si no me ayudas, no sé qué voy a hacer. Todo está perdido…

La petición va cargada de un argumento dirigido y diseñado especialmente para ti, porque conocen tus puntos débiles.

Después de la petición o súplica sigue:

Paso 2. Impacto emocional

Es precisamente el punto que normalmente no analizamos porque la balanza se inclina más hacia la emoción que a la razón.  Podemos sentir principalmente compasión, lástima, dolor, tristeza, remordimiento y angustia después de la petición de ayuda o servicio.

Las primeras cuatro sensaciones, (compasión, lástima, dolor, tristeza) son porque las carencias de quienes tienen un vínculo con nosotros generalmente duelen.

El remordimiento puede ser porque la petición se acompaña con dosis de frases o palabras que indirectamente te dicen:

 “Tú sí tienes lo que yo no tengo” 

“Siempre todo me sale mal y, por lo visto, a ti todo te sale bien. ¡Pobre de mí!”

Todo lo anterior dicho sin conocer o no querer ver todo lo que existe detrás de cierta estabilidad. Todos tenemos una historia -que por cierto no tienes por qué contarla- de sacrificio, desvelos, entrega, trabajo y demás para estar como estás. 

Comparativamente, pocos son los casos de quienes las cosas se les dieron fácilmente y sin ningún esfuerzo. Lo bueno cuesta y por supuesto ¡cuesta mucho! y quienes chantajean tus emociones generalmente no lo saben o no desean verlo.

Paso 3.  Decisión

Puedes decidir dar una negativa, y ahí supuestamente termina la situación. O puedes decir un sí con las consecuencias que conlleva.

Cuando dices un no, puede ser porque verdaderamente no puedes o cuando algo en tu interior te dice que no debes o simplemente no quieres. Y ahí termina todo.

Depende de cómo digas ese necesario no, y del grado de sensibilidad ante la carencia de los demás, será la sensación que dejará en ti.

Qué más quisiera, pero ahora no puedo… ( y punto). Porque estoy seguro que en muchas ocasiones te deshaces en explicaciones de la una o mil razones por las que no puedes acceder a la petición, pero entre más te justifiques más importancia le das a algo que no deseas, y en la mayoría de las veces se aplica la frase que dice: “A explicación no pedida acusación manifiesta”.

Recuerda que no tenemos por qué explicar a detalle las razones de nuestra negativa a menos de que sea estrictamente necesario.  No tengo por qué convencerme a mí mismo, con mis propios argumentos, cuando en el fondo sé que no puedo o no quiero acceder a determinada petición.

Por supuesto que nunca estaremos exentos del remordimiento posterior. Es algo que en muchas ocasiones es imposible de evitar, pero sí enfrentar con argumentos sólidos y contundentes, como son los siguientes:

“Sé que si accedo me sentiré peor”.

“No estoy en condiciones de cumplir con esta petición”.

“Es más el mal que le hago que el bien”.

“Todos aprendemos lecciones, y ahora es su turno de aprender”.

“Lo que fácil se obtiene,  poco se valora…”
Y otras más.

Si dices sí, es porque simple y sencillamente no pudiste evitar la petición o puede ser con pleno convencimiento de que accediste porque no te quedaba otra y realmente lo quieres hacer y ¡pues adelante!,  pero te recuerdo que estamos hablando de peticiones que sabotean tus emociones, no las peticiones que por lógica sabes que es necesario aceptar y que tu participación es con pleno convencimiento.   Por lo tanto cuando accedemos a algo que no deseamos, pasamos generalmente a lo siguiente:

Paso 4.  Enojo

Molestia o enojo en contra de quien te convenció o hacia tu persona por no saber decir  un rotundo y necesario “no”.

Malestar por la etapa que llega después de que pasa el movimiento de emociones basadas en la compasión, en el chantaje o en la lástima.   Ese malestar o período de enojo puede perdurar por mucho tiempo si continuamos con este círculo vicioso en el que generalmente solo uno gana.

¿Cuántos seres humanos viven en el silencio de su enojo por no expresar lo que sienten o por no decir un basta a tiempo? El enojo se traduce en enfermedad y esa enfermedad se convierte en pésima calidad de vida. Nunca es tarde. Hoy mismo puedes analizar tu propia vida y aceptar si estás viviendo la vida de los demás a costa de disfrutar la propia.

Paso 5.  Desilusión

Se presenta al darte cuenta que una y otra vez haces lo que no quieres hacer. Desilusión al constatar que la historia se repite cada vez con más frecuencia y se ve afectado tu poder de decisión.

“Esperar de más de quienes queremos es la causa más grande de desilusión, y dar de más a quien no merece, también” #FraseMuyMatona

Dar siempre es un acto de amor enorme, pero cuando damos y no se valora ni agradece representa un gran reto a nuestra valía y amor propio. No siempre estamos esperando agradecimiento o reconocimiento por nuestras acciones pero hay ciertos momentos en los que la desilusión se hace presente porque algo en nuestro interior nos dice que no. Diste de más y ese gesto no fue  valorado y mucho menos de beneficio.

Me despido recordándote que eres tú quien controla tu vida y aunque tengas un deseo enorme de ayudar, no debes aceptar hacer algo si esa acción te va a perjudicar, es necesario que estés bien para poder dar a los demás.

Ánimo, hasta la próxima.

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