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No permitas que el tiempo se convierta en tu enemigo. Este es tu mejor momento para…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


El paso del tiempo es sutil e imperceptible. Sin ni siquiera sentirlo el tiempo pasa y lentamente vamos ocupamos el lugar de nuestros padres y abuelos. Recuerdo la siguiente historia:


Estaban dos personas charlando en la plaza principal del pueblo. Uno de ellos dice: “¿Te has dado cuenta que ya no vienen los viejitos a la plaza como antes?” Sí, qué extraño. –contesta el otro y añade: ¿A qué se deberá?  Lo que ellos no sabían es que ahora ¡ellos eran precisamente los nuevos viejitos de la plaza!



El tiempo no perdona y su paso es implacable, sin embargo, rara vez aceptamos que nos vemos igual o peor de lo que detectamos, pues sencillamente no logramos percibirlo.  

Esto se aplica perfectamente a los hábitos y las costumbres que teníamos; a las actividades que nos hacen sentir bien y que si quisiéramos podríamos seguir haciendo. No me refiero obviamente a todas esas acciones que por el mismo paso del tiempo no puedes o no es recomendable hacer. 

¿Te apasionaba leer, cocinar con gusto, dedicar tiempo a la contemplación o al silencio? 

¿Te apasionaba escribir lo que sentías o platicar con quienes te alegraban el momento? 

¿Por qué has dejado de hacerlo? 

Razones hay muchas y lamentablemente siempre encontraremos la justificación adecuada para limpiarnos de las culpas. Una clásica: “No tengo tiempo” … 

Solemos caer siempre en la tentación de creer y expresar que los tiempos pasados eran y serán mejores; que la ciudad ha cambiado, que la gente ha cambiado; pero la razón mas grande es que yo he cambiado. 

La adaptación es una característica de la gente madura. Todo cambio es parte de un proceso natural, pero cambiar sin buscar nuevas formas de hacer que la vida tenga sentido con muchos momentos agradables es una lamentable omisión.



Trabajamos tanto, servimos a tantos, ayudamos a tantos, ¡pero olvidamos ayudarnos a nosotros mismos! Nos olvidamos que ese “egoísmo sano” es fundamental para seguir haciendo más por lo demás. No encuentro mejor término para expresar que es muy saludable quererme para querer.  Darme para dar. La muy mencionada frase de “Nadie da lo que no tiene” encierra mucho sentido. ¿Cómo poder dar cariño y afecto si no lo tengo? ¿Cómo poder dar bienestar y amor si a mi me falta? 

Un valorarme y reconocerme es muy recomendable para crear buenas acciones, para impulsar actos que me hagan bien, me motiven y estimulen  sin dañar a los demás, sin olvidar a quienes me rodean. 

No debo olvidar nunca el placer que siento de caminar a la sombra de los árboles durante un día soleado, esa sensación maravillosa de caminar descalzo sobre la arena, de abrazar a la persona que amo. Me resisto a dejar de disfrutar una buena bebida, un delicioso vino tinto, escuchando la música que más me agrada y acompañado por la gente que amo. Jamás deseo dejar de disfrutar esas actividades que le dan sentido a mi vida, soy consciente de que no debo enfocarme única y exclusivamente en trabajar. 

De tanto esforzarnos en lo que “debemos hacer” olvidamos lo que “queremos hacer”. 

Te pido que en este momento hagas una lista de las cosas que le daban sentido a tu existencia y que ahorita podrías retomar. Date tiempo de disfrutar el placer de vivir, lo mereces, consiéntete como se debe y disfruta de cada minuto. Ánimo y hasta la próxima.

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