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¿Qué es lo que te motiva? 3 preguntas para encontrar el sentido de tu vida

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Siempre que elaboramos una meta o fijamos nuestros esfuerzos en un objetivo, hay algo que nos motiva, un motor que nos hace mover la vida y que claro, nos impulsa  vivir con más alegría. Pero ¿qué ocurre cuando no sabemos qué o quién nos motiva? Estas dudas pueden alterarnos la vida, así que hoy quiero compartirte las mejores estrategias para conocer tus motivaciones.


En base a mi experiencia, he concluido que son tres las motivaciones más grandes que un ser humano puede tener y cuando falta una de ellas, sentimos que la vida es más pesada. Algunos pueden guiarse por la primera de ellas, pero si falta la segunda o la tercera, su motivación podría desaparecer en cualquier momento.  Aquí las describo para que las consideres. 



1.- ¿Quién? 

Me refiero a que sepas quién o quiénes son los seres que mueven tu espíritu y te motivan a trabajar, aquellos que te motivan a cambiar para bien y a superarte. Por lo general este espacio lo ocupan tu pareja, tus hijos o tus padres, es quien te hace dar el mejor de los esfuerzos en todo lo que quieres lograr. Cuando tienes a esta persona en tu vida, todo tiene sentido, pues no sirve de nada tener algo que no puedes compartir con quien amas. 

El quién es importante, pero debes recordar que no es la única motivación. Muchas personas tienen el quién, pero les faltan los otros dos importantes factores, y al sufrir la ausencia de ese ser querido, el mundo se les viene abajo. 

2.- ¿Qué? 

Aquí hablamos de aquello que te motiva. Para muchos pudiera ser el aspecto material, pues les entusiasma todo lo que hacen porque saben que al final habrá recompensas como la casa de sus sueños, unas vacaciones, un auto. No es que quiera parecer materialista, pero debo ser sincero, lo material mueve pero no debemos permitir que sea un espejismo que nos distraiga de lo más importante.

Si este es el único factor que te motiva en este punto, lo más probable es que sufras no una sino varias desilusiones pues cumples ese anhelo y luego te das cuenta de que ahí sigue tu realidad de siempre, por lo tanto buscas otro deseo material para seguirte motivando y caes en el vicio del consumismo. 

3.- ¿Para qué? 

Tristemente este es el factor que mueve a la minoría, un grupo que suele ser incomprendido. ¿Cómo es posible que esté tan motivado, sufriendo tantas carencias? ¿Notaste la forma en que se recuperó de la pérdida de ese ser que tanto amaba? Estoy hablando de un factor que motiva pero que no todos buscan, algo trascendente que no vemos pero en el cual creemos, un Ser Supremo que mueve nuestras emociones y nos hace dar lo mejor de nosotros. Es dar lo que tengo en mi corazón, porque creo que hay algo superior a mí que mueve mi ser; es el aspecto trascendente, el “para qué” de todo, el gran final que espero, el fruto del esfuerzo de mi vida. Llámale Dios, Jehová, Cristo, Mahoma, Buda…su nombre será según tus creencias.

Conocemos casos de personas que viven con la primera motivación y son felices; el problema se suscita cuando se va o se deteriora una relación. Lo material es superfluo: va y viene. Ayuda, y mucho; pero nunca será un factor único. La tercera motivación es y será la que haga la diferencia, es decir, tener una creencia en la que trascendamos y podamos  sentir que nuestra vida tiene sentido.  Es ese “para qué” de nuestros esfuerzos; es ese aspecto espiritual que nos ayuda a recordar que somos alguien que vino al mundo con una misión especial, cuya recompensa será la vida eterna.  



Cuando estos tres factores son claros en nuestra vida, es mucho más fácil desarrollar una misión personal que le dé sentido a la vida. Personalmente, te recomiendo que aprendas y repitas constantemente esa misión y que la recuerdes en los momentos donde debas decidir algo importante en tu vida. 

Al no tener la misión clara ni definida aparecen algunos de los problemas más graves en la actualidad. Un adolescente empieza a tomar conciencia de las cosas cuando entiende que viene a este mundo con una misión, una misión trascendente.  ¿Cuántas personas caen en depresiones profundas porque simplemente no entienden a qué vinieron y mucho menos encuentran en su interior algún factor que las haga levantarse por las mañanas y cumplir con sus tareas? Para mí, esa es la razón por la cual muchos profesionistas sienten que su vida es vacía y concluyen que solamente están trabajando para obtener un salario que nunca les satisface, porque no han encontrado el para qué de sus vidas. 

Aprovecho para preguntarte ¿ya sabes a qué viniste a este mundo y qué es lo que te mueve? ¿Para qué misión estás aquí? Cuando le defines, encuentras la razón de tu vida y generas una motivación. 

La misión personal debe ser clara, precisa y concisa. Es, en pocas palabras, esa respuesta que darías a alguien si te preguntara para qué estás en este planeta.  Una misión personal fortalece nuestro espíritu de tal manera que nos ayuda a encontrar motivos trascendentes para vivir.

Hay personas, cosas o factores espirituales que nos motivan a dar lo mejor de nosotros mismos. Estaremos en problemas cuando esas personas, esas cosas o esa espiritualidad dejen de estar con nosotros. Cuando esa motivación se esfuma, sentimos que el mundo nos agobia y que “nada vale la pena”.

Leí recientemente en un periódico la historia de una joven de 17 años que se quitó la vida. Dejó un mensaje póstumo en el que explicaba que la vida para ella no tenía más sentido, porque la persona a la que más amaba la había abandonado. Tú, seguramente, has oído muchas historias similares y cada vez existen más casos como ése. Tales situaciones ocurren cuando creemos que nuestra vida se basa en una sola persona.

Probablemente, tú has vivido la sensación de vacío que se produce cuando ese alguien no está con nosotros. Fincar nuestra motivación e interés en las personas o en las cosas nos hace sentir felicidad; pero también corremos un riesgo que puede ocasionar dolorosas consecuencias. Todos nos necesitamos unos a otros, pero no debe ser esa la única motivación. Busca algo trascendente o espiritual que sea especial en tu vida, que la eleve más allá de lo simplemente cotidiano.

Me gusta observar a las personas que se caracterizan por imprimir a su trabajo el sello del buen servicio. En la mayoría de ellas veo un factor en común: tienen muy clara su misión y lo que les motiva es recibir de la gente la satisfacción y la gratitud. Eso los hace sentirse importantes. ¿Cuál es ese factor que te motiva a dar lo mejor de ti? No te conformes con estar, analiza eso que te hace sentir vivo y fuerte. Busca esa motivación que está dentro de ti y que hace que soportes todo aquello que pensabas imposible.

No te aferres a las cosas materiales, porque generalmente nunca nos llenan. Al enfocarnos en lo material, cambiamos el ser por el tener. Nada nos llevaremos; lo único que perdurará de nosotros será nuestro cúmulo de recuerdos, nuestras buenas obras, aquello que nos hizo felices y a quienes hicimos felices.

¿Estás listo para conocer tus motivaciones y definir tus metas? Ánimo, hasta la próxima.

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