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Señales de que eres un padre tóxico y no te das cuenta. 4 consejos para ser un padre ejemplar

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Algo con lo que muchos terapeutas tienen que lidiar son los problemas emocionales de los pacientes que tuvieron una infancia difícil debido a que crecieron en una familia disfuncional y en un ambiente donde el maltrato fue permitido hasta el punto de convertirse en un trauma en la edad adulta. Por lo general, estos ambientes familiares tan terribles son causados por los padres tóxicos, que lejos de ayudar o apoyar a los hijos, son creadores de situaciones que buscan humillarlos, someterlos o manipularlos. 


Se les considera como padres tóxicos a aquellos que hacen uso de la violencia en diferentes aspectos, personas rígidas e inflexibles que no permiten el sano desarrollo de sus hijos o en caso contrario, padres sumisos que no saben ponerles límites, o son tan sobreprotectores que terminan convirtiéndolos en personas inútiles, llenas de dudas y miedos hacia el futuro, incapaces de decidir y ser exitosos sin ayuda de sus padres; es una verdadera lástima que gente con tanto potencial e inteligencia se haya visto frenada a causa de este tipo de traumas e inseguridades debido a la manera en la que fueron criados. 



Es típico de las familias disfuncionales el ocultar los problemas, además que la mayoría de los padres tóxicos carecen de la fortaleza de enfrentar los problemas que aquejan a cada miembro, pues lejos de buscar una solución, ignoran las adversidades haciéndose “de la vista gorda” y refugiándose en la televisión o cualquier distracción que no ponga en peligro la dinámica en la que se desenvuelven. Hay que poner atención en las conductas propias de los padres tóxicos, tal vez tú te estés convirtiendo en uno sin darte cuenta, o quizá te cueste trabajo resolver algunos problemas de la infancia precisamente por haber crecido con padres así. 

José Luis “Dado” Canales, autor del libro “Padres Tóxicos” ha identificado cuatro tipos de maltrato por parte de estas personas:   

1. Maltrato verbal

Son los padres que hieren a sus hijos con insultos o palabras que se quedan en el subconsciente de los pequeños, cosas que critican de manera negativa la capacidad o el físico de la víctima. Palabras como “tonto” “gordo” “fea” “eres un inútil”. 

2. Maltrato físico

Este en el que se utiliza la fuerza bruta y los golpes para “disciplinar” a los hijos; debido a este tipo de maltrato, las víctimas de este abuso, suelen crecer llenas de rencor, resentimiento y en algunas ocasiones volverse sumamente violentos. 

3. Maltrato emocional

Humillan a los hijos haciéndoles sentir que valen menos por medio del rechazo, ignorando sus sentimientos o prohibiéndoles expresar sus emociones. 



4. Maltrato íntimo

Es el peor de todos, pues mata la inocencia, la confianza y la idea de que los padres deben proteger, cuidar y amar a sus hijos; el abuso de este tipo incluye todos los tipos anteriores, es algo sencillamente imperdonable. 

Los que han tenido la fortuna de convertirse en padres y de participar en la educación y enseñanza de sus hijos, saben que no es tarea fácil evitar muchas veces los gritos, pues en ocasiones la paciencia nos abandona en los momentos de desesperación, y claro que no hay padres perfectos, pero es nuestro deber como adultos esforzarnos para que la familia en la que crezcan nuestros hijos sea honesta, abierta y funcional. Hay que aprender a marcar límites y hablar las cosas con tolerancia y amor, ya que lo principal es cuidar a los pequeños y evitar a toda costa convertirnos en padres tóxicos. 

Aquí mismo, les compartiré cuatro reglas que me compartió José Luis “Dado” Canales para ser un padre funcional y comprensivo: 

● Primera regla

La comunicación es la mejor arma para evitar cualquier conflicto, todos los miembros de la familia tienen diferentes opiniones, como padres nos corresponde escuchar y dejar que nuestros hijos expresen sus inquietudes para llegar a acuerdos. 

● Segunda Regla

Ninguna conducta justifica el uso de la violencia para corregir a los hijos, el estar enojados no nos da derecho a humillar o hacer sentir mal a nadie; el coraje y jamás debe ganarle al amor que se siente por los hijos. 

● Tercera Regla

Hay que entender que no somos dueños de la verdad absoluta, por lo que nuestros hijos tienen derecho a tener una opinión diferente, no se debe recurrir al chantaje para controlar la vida de los que van creciendo, es mejor darles la confianza de que la educación y valores enseñados han sido suficientes para que ellos tomen sus propias decisiones. 

● Cuarta Regla

Como padres y como seres humanos también cometemos errores y es nuestro deber reconocerlo ante nuestros hijos, así como pedir disculpas si es necesario; hay que tener la humildad y valentía para hacerlo, ya que los niños aprenden más con el ejemplo, así que para ellos será más fácil tener una actitud asertiva y reconocer sus equivocaciones. 

Espero que esta reflexión te sirva como apoyo para que puedas formar la familia estable, comprensiva y feliz que deseas. 

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