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Somos consecuencias de nuestros actos. Mira estos 4 consejos para mejorar tu vida.

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO




Algo que debemos entender es que somos consecuencia de nuestros propios actos y decisiones, no es posible que todo el tiempo condenemos al destino por habernos jugado malas pasadas, o criticar y cuestionar el porqué de todo lo que nos ocurre ¿No es obvio que todo ha sido a causa de nosotros mismos? Recuerda que anteriormente hemos visto que la elección que se hace hoy, es el triunfo o el fracaso del mañana. Por ello debemos sembrar amor, paciencia, dedicación y respeto, para que cuando llegue el día de levantar la cosecha, todos esos buenos valores regresen a nuestra vida con creces. ¿Qué pasa si toda tu juventud la pasaste vagando, faltando a clases y ocupándote de todo menos del estudio? Entonces estás destinado a trabajar el doble o triple para terminar lo que has comenzado y poder asegurar tu porvenir, de lo contrario, estás condenado a la mediocridad.


Pero así como la vida puede cobrarte la factura muy caro, puede recompensarte si has hecho todo en su momento. Si el día de hoy estás rodeado de bendiciones, te sientes feliz y pleno, no te conformes, simplemente analiza todo lo que has hecho para que eso fuera posible, si coincide con tus valores y principios, entonces no te detengas, pues muchas cosas más te esperan si recorres el sendero del buen hábito. Evita a toda costa el caer en la tentación del “Camino fácil” que no hará otra cosa más que desviarte del objetivo principal, deja una lado los malos hábitos aprendidos, pues vencer esos patrones es lo que necesitas para mantenerte alejado del fracaso y la desesperación. 



Toma en cuenta que los buenos hábitos, así como el amor y la felicidad, pueden ser aprendidos, solamente necesitas hacer consciencia de todas esas conductas o acciones que no te traen nada bueno. Para ayudarte a analizar este nuevo camino que se abre ante ti, te dejaré 4 consejos. 

No todo lo aprendido en la niñez es bueno

Por supuesto que nuestros padres fueron la mejor guía en nuestra infancia y aún llenos de dudas, a veces con gritos y regaños pero nos han enseñado a ser lo que somos ahora, pero recuerda que ahora ya puedes elegir tu propio camino. No juzgues a quienes te dieron la vida y todo el apoyo que estuvo en sus manos, sé agradecido, entiende a tu familia, pero eso sí, sin repetir todos esos patrones que son irrelevantes para tus nuevos proyectos de vida.

Atrévete a correr riesgos

No seas un espectador en tu vida, atrévete a tomar las decisiones que creas más convenientes y da tu 100% para que éstas den los resultados que tanto esperas. Acuérdate que el resultado de una decisión depende más de tu esfuerzo y lo que has decretado que de la elección en sí; aprende a correr riesgos, pues como dicen por ahí “Quien no arriesga un huevo, nunca tendrá una gallina que ponga más huevos” 

Para cada acto hay una consecuencia

Reflexiona y analiza todo aquello que has elegido, cada acto tiene una consecuencia, pregúntate ¿Qué he hecho para que todas estas cosas buenas lleguen a mi vida? O en el caso contrario ¿Por qué todo lo que ha ocurrido en mi vida ha sido malo? La respuesta está únicamente en ti. 



Crea buenos hábitos

Empieza por hacer más de lo que te ha funcionado y repítelo; evita hacer todo aquello que te ha ocasionado malestar o problemas deja de hacer lo que no tiene sentido ni provecho, recuerda que actuar por el simple hecho de no quedarte inmóvil no es lo mismo que hacer las cosas con conocimiento de causa, no permitas que la costumbre y el miedo al cambio perturben la paz de tu espíritu. 

Les dejaré esta cita para meditar acerca del tema de hoy, recuerda que el hábito puede llevarte a la cima o hundirte en el fracaso: 

“Soy tu compañero constante. Soy tu mejor ayuda, o tu carga más pesada. Te impulsaré hacia delante o te arrastraré a la profundidad del fracaso. Estoy completamente a tus órdenes ya que la mitad de las cosas que haces podrías entregármelas a mi y las haría rápida y correctamente. Soy fácil de manejar. Simplemente tienes que ser firme conmigo. Muéstrame exactamente cómo quieres que haga algo y después de unas pocas lecciones lo haré automáticamente.

Soy el siervo de todos los grandes hombres, pero también lo soy de todos los fracasados. A quienes son grandes, yo los he hecho triunfar; y aquellos que han fallado yo los hice fallar.

No soy una máquina y sin embargo, trabajo con la precisión de una máquina y además, con la inteligencia de un hombre. Puedes usarme para tu beneficio o para tu ruina; a mí me es indiferente. Tómame, enséñame, sé firme conmigo, y pondré el mundo a tus pies; sé débil conmigo y te destruiré. ¿Que quién soy? ¡Soy el hábito!”

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