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El resentimiento y los reclamos te están matando a ti y a tu familia. Mira cómo sacarlos de tu vida

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


He querido llamar así a quienes por personalidad, costumbre, aprendizaje o decisión han aprendido a guardar todo lo malo y negativo que han recibido a lo largo de sus vidas; es bueno expresar nuestro dolor, pesar y estrés con nuestros seres queridos, pero el dejarnos llevar y quejarnos de todo no nos llevará a nada bueno.

Decir lo que sentimos sirve para eliminar el dolor y para poder recuperarnos de las ofensas, la traición y todo aquello que nos ha provocado heridas internas, porque lo peor que podemos hacer es acumular emociones destructivas, envidias, resentimientos y coraje, pues éstas tarde o temprano nos llenarán de miedos y amargura. 

El  mejor ejercicio mental para superar una ofensa es el perdonar y olvidar, sin embargo resultan complicadas para muchas personas, ya que prefieren engancharse al rencor, pero lo que no han comprendido muchos es que el resentimiento es un veneno que se toman esperando que dañe a los demás ¡Es algo simplemente imposible! 


Es bien sabido que el primer paso para superar un mal, es admitir que se sufre por su causa, así que quizá sea hora de identificar si has estado guiando tu vida a través del resentimiento y la negatividad; en mi experiencia, he logrado identificar algunas fases de este sentimiento tan dañino, y aquí te las presento: 

1. Resentidos por naturaleza

Han convertido el resentimiento en un estilo de vida, y se justifican diciendo que “así son”. Sus frases más usadas son: “No puedo olvidar lo que me hiciste” “Me acuerdo cuando aquella vez me dijiste que…” 

Un ejemplo que recuerdo muy bien, fueron las palabras que le dijo mi tía Susana una Navidad a tío Enrique, su marido: 
-¿Tú crees que olvidaré las palabras y la forma en la que me hiciste sentir cuando hace 37 años, frente a mi madre -que en paz descanse- y mi padre -que también en paz descanse-, dudaste de mi honestidad y honorabilidad por pensar que me seguía gustando Luis Felipe, mi ex novio? Que también en paz descanse… Jamás lo olvidaré. 

¡Vaya! Lo único que no había sido enterrado ahí, era ese mal recuerdo que solamente le afectaba a ella. 

2. Resentidos con buena memoria

Justifican su resentimiento por la maravillosa memoria que Dios les dio, y continúan una y otra vez repitiendo agravios a través de los años, recuerdan absolutamente cada detalle, con fechas y horarios. 

Siempre dicen frases como “Yo de todo me acuerdo” pero lo hacen con un tono de decepción, pues con el recuerdo siempre llega un sentimiento por lo general de dolor. 

Es una pena que las personas no aprovechen su privilegiado don para bien, y solamente se enfocan en lo negativo; lo mejor es traer al presente los buenos momentos, la felicidad y las lecciones para no cometer los mismos errores ¿Por qué de eso nunca se acuerdan? 

3. Resentidos sordeados

De alguna manera sienten que no son resentidos, sin embargo demuestran todo lo contrario pero de una manera bastante sutil, utilizando frases como: “Para que te digo si a todo me dices que no” “Es que a ti nunca se te puede decir nada” “Pensaba en comprarte una camisa hoy, pero nunca te gusta lo que te regalo y para dramas, mejor no…” “Es que tu siempre...” “Es que tu nunca…”
Juegan a hacerse la víctima con las últimas dos frases, es así cómo puedes identificar a este tipo de resentidos con la vida y con el pasado. 

4. Resentidos en Recuperación

Son aquellas personas que repiten hasta el cansancio que están en una especie de “rehabilitación” ante los agravios, pero que después de varios años vuelven a sacarlo a la luz, lo cual nos hace dudar de si realmente están intentando perdonar. 

Convencen a los demás de haber superado el daño recibido, pero a la mínima provocación, saltan a la defensiva escudándose en frases como esta “Pero lo bueno que ya casi ni lo recuerdo… porque no soy resentido ni rencoroso” o simplemente culpando a los demás de haberle hecho recordar “¡Ves! Por qué dijiste eso, nada más me hiciste acordarme” ¡No pues lo bueno que ya lo había olvidado!

5. Promotores del resentimiento

Estas personas son sumamente tóxicas, ya que no solamente se amargan con sus malos recuerdos, sino que tratan de contagiar esa negatividad hacia los demás. Aconsejan para mal, y tratan de convencer a otros de que el rencor es la mejor arma para combatir el dolor. 

Sus recomendaciones más frecuentes son: “Por supuesto que es imperdonable ¡Si te llama no le contestes!” “Si te busca dile que no se te ha olvidado lo que te hizo” “¿Qué te hace pensar que no lo va a volver a hacer?”

Créeme que el rencor no traerá nada bueno a tu vida, siempre es bueno perdonar y darle una segunda oportunidad a quien nos ha hecho daño, pues solamente dejando ir el mal, somos capaces de vivir en paz. 

Como quitarse ese gigantesco peso que trae el resentimiento a tu vida:

Analiza el por qué siempre tratas de llamar lo negativo y lo malo a tu vida, piensa porque te es más sencillo recordar lo malo y no lo bueno a tu presente. Dite a ti mismo una y otra vez que hoy, estás dispuesto a cambiar y a dejar a un lado lo que te daña y no te deja vivir en armonía. 

Imagina cómo te sentirías sin esos malos recuerdos, piensa que tu vida sería mucho más plena sin ese peso extra de negatividad que cargas sobre tu espalda y decide de una vez por todas disfrutar el presente.

Ten en cuenta el gran beneficio que tienen las terapias relacionadas con el perdón y el auto-perdón; no dejes que lo malo se apodere de tu vida, recuerda que lo más valioso es estar a cargo de nuestro destino y no dejarnos llevar por lo malo, pues lo positivo siempre será más valioso. 

La vida es mucho más que malos recuerdos ¡Deja que lo bueno fluya!
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