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¡Mis padres no me quieren! 4 razones por qué podrías estar teniendo problemas con tus hijos

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Me da tristeza escuchar todas esas historias de hijos que juzgan a sus padres de una manera tan dura, sin ver más allá de lo que son ahora, pues hay que ser conscientes que cada persona tiene un pasado, el cual muchas veces ha sido sumamente tormentoso. 

Cientos de veces he escuchado a jóvenes expresarse de sus padres con las siguientes frases: “Nunca me han querido”, “Quieren más a mi hermano que a mí”, “Nunca me hacen caso”, “No me entienden”, entre otras más. Sin embargo hay algo que los hijos muchas veces no comprenden: No existe una guía para aprender a ser padres, por lo que es complicado muchas veces educar sin cometer errores. 

Aunque claro, es entendible que también hay padres que no se han esforzado en convertirse en los mejores, muchos son injustos y han maltratado de maneras inimaginables a sus hijos, por lo que es complicado imaginar de qué manera podrían perdonar los tratos violentos, las humillaciones y todo el dolor vivido por años a manos de personas que se supone deben protegerlos. 

Sin embargo, me gustaría plantear estos cuatro problemas que vivieron la mayoría de nuestros padres, quizá no justifique su conducta, pero de alguna manera debemos tratar de comprender lo siguiente para perdonar y seguir adelante, así mismo, recuerda que ahora tú ya eres padre y esto es también lo que tus hijos necesitan comprender: 

1. La vida está llena de injusticias. Simplemente así es, debemos aprender a vivir en un mundo donde no siempre a quien obra bien le va bien en un principio. Muchas veces son esas lecciones las que nos pueden dar el carácter que necesitamos para salir adelante. Simplemente es parte de la vida. 

2. Los padres no son perfectos. Como decía anteriormente, no existe un libro que nos enseñe a ser buenos padres; educar a los hijos no es tarea fácil y como seres humanos, los padres también pueden equivocarse y desgraciadamente, repetir los patrones que vivieron durante la infancia. 

3. Nuestros padres no tuvieron acceso a toda la información que hay hoy en día. La gran ventaja de los jóvenes de hoy es que tienen acceso a una gran cantidad de libros, consejos, cursos e incluso talleres de autoayuda y superación, ya que en algunos casos, ni siquiera pudieron completar los niveles de educación básica. 

4. Juzgar a tus padres te convierte en una eterna víctima que no adquiere responsabilidad de su propio presente. Pues aunque hayamos vivido una infancia difícil, es necesario tener en cuenta que todo rencor, dolor y temor puede ser superado si se tiene la voluntad. 

Me parece terrible ver la cantidad de jóvenes que han crecido en hogares donde la vida ha sido dura desde temprana edad, sin embargo, muchos de ellos han logrado comprender los cuatro puntos anteriores y lejos de juzgar a sus padres, son conscientes de que no quieren repetir sus mismos errores. 

Lo mejor para poder vivir en paz con el pasado, y ser jóvenes y adultos llenos de vida es a través del perdón; es complicado perdonar después de tanto sufrimiento, sin embargo no imposible; quizá cueste mucho trabajo y tiempo el dejar el pasado atrás, pero es importante trabajar en ello para poder continuar nuestro camino como personas que tiene un futuro prometedor y no como aquellos que han llenado su vida con odio y rencor. 

Haber tenido carencias siempre será un motivo suficiente para valorar lo que se tiene. Para luchar con fuerza y lograr objetivos. Para dar lo que no recibiste. La historia está plagada de personajes que tuvieron infancias difíciles y lograron salir adelante, jóvenes que lograron dejar atrás el rencor y en lugar de quejarse amargamente de sus padres dicen cosas como éstas: 

"Se que tuve una infancia complicada, pero aprendí como no quiero ser nunca".

"No tuve un buen padre quizá, pero sé que él tuvo un pasado difícil y una historia familiar llena de dolor, por eso no lo juzgo y sigo mi camino".
"No niego que tuve una niñez llena de carencias, pero creo que eso me hizo luchar y convertirme en la persona que soy ahora".

Me duele recordar lo que he vivido, sin embargo hoy decido conducir mi futuro de una manera diferente a como crecí, hoy, yo decido cómo hacer las cosas. 

Recuerda, hoy tú serás quien decida por cuál camino seguir, piensa ¿Vale la pena vivir con todo ese rencor, o sería mejor para tu espíritu descansar y dejar ir? 

¡Ánimo! Hasta la próxima.
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