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No tengas miedo de morir, ten miedo de no disfrutar lo que tienes. Mira cómo vivir feliz

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


En nuestra sociedad existe un gran temor a la muerte, quizá ese miedo obedece a la incertidumbre que provoca la idea de que nuestra vida finalizará en el momento que menos lo esperamos; para muchas personas este momento es un paso, el último antes de la verdadera vida, del descanso eterno, por lo que encuentran consuelo en esta idea. 

Independientemente del concepto o idea que cada persona tiene sobre el último aliento, debemos entender que la muerte es un proceso natural, algo inevitable que debemos aceptar, es necesario que abracemos la idea de que nuestro paso por el mundo es breve, y también lo es el de nuestros seres queridos. 

Precisamente por eso, debemos apreciar lo que tenemos ahora, aprovechar el tiempo para cultivar nuestra mente, espíritu y estar siempre al lado de la familia y las amistades verdaderas, sin embargo, la sociedad actual valora más los bienes materiales que la compañía de la gente; he visto a tantas personas con 2 o más trabajos matándose por darle “lo mejor” a su familia, sin embargo muchas veces lo único que ésta requiere, es un poco de atención. 


Lo anterior me hizo recordar las palabras de un conferencista que sabiamente preguntó: “¿Cuándo han visto una carroza fúnebre, seguida por un camión de mudanzas?” Muchas personas trabajan con el objetivo de dejar a sus hijos un patrimonio, negocios, una casa, dinero y bienes materiales, sin embargo, jamás se dieron el tiempo de engrandecer el espíritu de los suyos, se empeñaron tanto en dejar objetos que no les enseñaron a disfrutar de la naturaleza, el amor de quienes los rodean ni de lo bello que es compartir. 

El amor, es lo que realmente le da sentido a la vida; es hora de darle importancia a los detalles que realmente importan, quizá cuando pase el tiempo, la gente olvidará muchas cosas, pero lo que siempre recordará es lo que le hiciste sentir, si te mostraste solidario en los momentos complicados, las palabras de aliento y la bondad. 

De nada sirve mostrarnos orgullosos y no aceptar nuestra fragilidad, hay que ser conscientes de que existen límites para todo, también para la vida misma, ya que la muerte, es inevitable. Hay que aprender que somos vulnerables ante nuestro final, que no es sino un nuevo comienzo, una continuación sobre lo que hemos venido haciendo durante años. Procura dar amor, pues quien lo brinda de manera desinteresada, tendrá su lugar asegurado en los corazones de sus seres queridos. 

Admitir la realidad nos hace fuertes y nos prepara para llegar al final con la frente en alto. Como reflexión sobre el tema de hoy, me gustaría compartir esta anécdota que me compartieron tiempo atrás: 

Había una mujer, a la cual se le había diagnosticado una enfermedad terminal, sin embargo lejos de amargarse, tomó la noticia positivamente y puso manos a la obra para planear todo respecto a su funeral: escogió el ataúd, planeó la misa, planificó las lecturas e incluso, acomodó la ropa que usaría en el ataúd, pero la señora tuvo una petición especial: Quería ser enterrada con una cuchara en la mano. 

¡Vaya cosa! Pensé al principio también, pero cuando me explicaron el porqué, me pareció un pensamiento precioso: La mujer explicó que a ella le gustaba ir a los restaurantes o banquetes en los que al terminar el plato fuerte, el mesero le pedía que se quedara con la cuchara, pues el postre no tardaría en llegar, algo dulce y delicioso le esperaría: un rico pastel, helado de sabores o algún gran final…Por ello quería que pusieran una cuchara en su mano, para que cuando la gente preguntara el porqué, alguien explicara que ella estaba convencida de que lo bueno, estaba por venir. 

Hay que aprender a vivir la vida como el regalo tan enorme que es, dejando huella a través de las buenas acciones y sobre todo, valorando todo lo que realmente importa. Pues como sabiamente planteó el teólogo inglés Thomas Chalmers: “La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa por esperar”.

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