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10 sugerencias para lidiar con tu hijo adolescente. Aplícalas y tus hijos te lo agradecerán

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Muchos padres se asustan cuando sus hijos llegan a la adolescencia, saben que es una etapa difícil y que hay muchas cosas que podrían salirse de control, pero hoy quiero recomendarte algunas estrategias para hacer que esta etapa transcurra en paz tanto para ti como para ellos. 

Adolescencia. ¿Etapa de conflicto?, ¿de cambio?, ¿de rebeldía?, ¿de decisiones?, ¿de consolidación? Lo cierto es que el adolescente “adolece” de los conocimientos y herramientas para adaptarse a los cambios internos y externos que se presentan en esa edad, pero para eso estás tú, para guiarle. 

Estos cambios ocasionarán varios problemas y serán los momentos donde ese joven más apoyo necesitará, especialmente de parte de sus seres queridos aunque en ocasiones no sepamos comprenderlos. Esta etapa es el proceso que debe darse para que lleguen a la madurez y es tan significativa que dependiendo de su desarrollo será su vida adulta.

Como padres debemos entender lo siguiente: La corteza prefrontal del cerebro, que se encuentra justo detrás de la frente es la parte donde se desarrolla el juicio, el análisis, la responsabilidad y los límites de los seres humanos. Lo que pasa con los adolescentes es que esa zona se termina de madurar hasta los 21 años. Es por eso que cuando tú no logras entender por qué tu hijo no mide los riesgos o te preguntas por qué no se da cuenta de lo que está haciendo, ¡es por eso! Porque no ha madurado. Obviamente no lo digo para justificarlo, simplemente para que puedas comprender un poco lo que pasa con él.  

Hay estudios que indican que la duración de la adolescencia va de los 10 a los 19 años ¡me dejaron atónito! En sí, lo más importante de esta etapa es que sus conocimientos, espiritualidad, relación con Dios y el sentido que le dan a su vida tendrán las bases para trascender o no en su vida. 

Aquí te hago 10 sugerencias de los puntos que debes considerar a la hora de lidiar con tu hijo adolescente: 

1.- Establece límites, reglas y consecuencias

Sin tu orientación será fácil que tu hijo pierda el rumbo y sin reglas no sabrán a qué atenerse. Quizá tu hijo adolescente cuestiona tus reglas, entonces deberás ser muy inteligente al establecer límites que tú también puedas cumplir, límites justos y bien definidos. Con anticipación establece sus privilegios o consecuencias según sea el caso. Es muy importante que trabajes en equipo con tu pareja para que estén de acuerdo y no se contradigan. 

2.- Comunicación

Crear el mejor ambiente y buscar el momento adecuado. No será cuando uno como padre quiere hacerlo sino cuando los hijos lo necesiten. No es sencillo establecer un día para hacerlo porque quizá cuando tus hijos quieran contarte algo será el momento menos indicado. Si esto ocurre deberás dejarlo todo y atenderlo, quizá sientas que hay cosas importantes o urgentes pero la prioridad es tu hijo. Si dejas pasar la ocasión con frases como “estoy ocupada”, “luego me cuentas tengo trabajo” o “no tengo tiempo”, no habrá una segunda oportunidad. Por eso es importante que tu hijo sepa que siempre podrá contar contigo, que estás ahí en todos los sentidos.

3.- Escucha

Y no solo para responder, esfuérzate por entender lo que te está diciendo. Recuerda que tu hijo necesita comprensión, apoyo y que no le critiquen cada decisión que toma, debe saber que aunque se equivoque contará con sus padres y que serán quienes le guíen por el camino correcto.

4.- Gánate su confianza

Esta es una virtud recíproca y sólo la recibirás si la otorgas. No es algo que se adquiera sino que se da, es la condición de todo diálogo. Si uno como padre no confía en sus hijos, no les daremos confianza. Quizá resulte difícil o arriesgado, pero de lo contrario nos quedaremos sin saber qué les ocurre. Recuerda que puedes tener una relación abierta y de confianza con tu hijo pero nunca de igual a igual, no se trata de ser su amigo sino de ser amigable. 

Si tu hijo te hace una confidencia “fuerte” y te echas las manos a la cabeza, haces un escándalo o lo castigas fuertemente, probablemente será la última vez que lo haga.

5.- Empatía

Recuerda que tú también fuiste adolescente para poder comprender qué ocurre con tu hijo. En ocasiones al crecer nos olvidamos de lo difícil que fue esa etapa.

6.- Respeto

Trata a tu hijo como esperas que él te trate a ti, no le insultes ni lo ofendas con palabras hirientes o frases negativas. También respeta su privacidad.

7.- No pierdas los estribos y jamás utilices la violencia

Al gritar el diálogo desaparece, la violencia sólo origina más violencia, impotencia, resentimientos y rencor. Hay técnicas para educar a tu hijo, un ejemplo es enseñarle que todo acto tiene consecuencias positivas o negativas. Hazle saber y sentir que siempre lo apoyarás y motivarás, pero sobre todo que le amarás. 

8.- Dale mucho amor

Recuérdale constantemente cuánto le amas y celebra sus logros. Hazlo sentir que eres su fan número uno, se escucha raro pero ¿imaginas lo que tu hijo sentirá cuando sepa que sus padres lo admiran y lo quieren exactamente como es? 

9.- Evita hacer comparaciones 

No lo compares con su hermano, su primo y el hijo de alguno de tus amigos, cada hijo es único e irrepetible. 

10.- Identifica señales de alarma

Hay cambios que hasta cierto grado son normales en la adolescencia, pero cuando es algo drástico o duradero en su personalidad y/o comportamiento, pudiera haber un problema real que requerirá ayuda profesional. Aumento o pérdida de peso, problemas para dormir, cambios de amigos, faltas a clases, bajas calificaciones, hablar o bromear sobre el suicidio, indicios de que fuma, toma alcohol o consume drogas. 

Para finalizar, quiero invitarte a que siempre tengas en mente estas tres palabras : paciencia, prudencia y entendimiento.

a) La paciencia te recordará que es una etapa difícil, que quizá tu hijo no sabe lo que quiere pero que es temporal. 

b) La prudencia para no desesperarte ni engancharte, no discutas por lo que no es importante, hay discusiones que pueden evitarse.

c) Entendimiento para reconocer que también fuimos adolescentes y vivimos esos mismos cambios.

Nadie nos enseña a ser padres, pero como dice una frase : “Ser padres es la única profesión en la que primero se otorga el título y luego se cursa la carrera”. El amor es el sentimiento más grande de todos y cuando combinas tu corazón y la razón, serás capaz de hacer lo mejor por tus hijos, ánimo. Hasta la próxima.
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