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3 cosas que NO debes hacer. Lastimarás a tus seres queridos y se alejarán…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Alguna vez te has puesto a pensar en lo complejos que somos los seres humanos? Es fácil que de un problema pequeño hagamos un gran drama, lo que no es relevante recibe demasiada importancia, entre otros ejemplos…El problema es que con esta forma de vivir olvidamos ser por lo que queremos tener, ni hablar de todo lo que hacemos por encontrar la felicidad cuando la tenemos muy cerca de nosotros.

Entre esas complicaciones llegamos el grado de que por caer bien o por sobresalir cometemos fallas inolvidables en la mente de nuestros seres queridos. 

Hay tres conductas que pueden ser repetitivas y causan mucho daño, te invito a conocerlas para trabajar en evitarlas, tu vida cambiará radicalmente:

1.- Dar consejos cuando no nos lo piden

Por lo general somos buenísimos dando consejos y malísimos a la hora de aplicarlos. Es común que otorguemos consejos para redimir nuestras propias culpas, le aconsejamos a alguien y sentimos que nuestros problemas pasan a otro plano pero no nos percatamos de que estamos haciendo alguien que nadie nos pidió. 

Un ejemplo es cuando alguien menciona que tiene mucho trabajo y le damos todo el discurso sobre los riesgos de vivir con estrés, la importancia de trabajar en lo que más le gusta y descansar, hasta le hablamos del vecino saturado de trabajo que murió infartado…solo era un comentario y de ahí nos agarramos ¿verdad? Ah pero claro, vivimos pegados al celular por si llegan un correo del jefe o nos desvelamos pensando en todos nuestros pendientes de la oficina.

2.- Damos explicaciones que no nos solicitan

Particularmente cuando queremos ocultar algo, caemos en el juego de hablar de más y perdemos la cabeza. Recuerda que “A explicación no pedida, acusación manifiesta”

Cierto día saludé a un conocido en el aeropuerto, casado con una amiga de mi esposa y que en esa ocasión venía muy bien acompañado de otra mujer –muy guapa por cierto. Al verlo lo saludé y le pregunté cómo estaba (me refería a él, no a la acompañante que obviamente estaba en excelentes condiciones). ¡Muy bien! -me contestó. Fíjate que vengo de México porque fuimos la licenciada y yo a una junta muy importante sobre una exportación de dos nuevos productos. ¿Quién le preguntó a qué fue a México? Yo solo pregunté ¿cómo estaba?  No de dónde venía y mucho menos qué fue a hacer. 

3.- Somos muy buenos para hablar pero no para escuchar

Todos queremos ser escuchados, es parte de nuestra naturaleza, el detalle que no debemos olvidar es que hay que ser recíprocos, escuchar a otros y no solo hablarles de lo que nos ocurre. Quienes son buenos para escuchar se recuerdan con gusto pues son personas inolvidables, este es un arte puede ser aprendido. 

¿Quieres saber si eres muy buen oyente? Lo eres si contestas afirmativamente las siguientes preguntas:

1. ¿Te es fácil mirar a los ojos a quién te habla? 

2. ¿Cuando te platican algo, das retroalimentación sobre el tema en cuestión?

3. ¿Procuras hacer preguntas relacionadas con lo que te comparten demostrando de esta forma atención plena?

4. ¿Evitas distraerte volteando a tu alrededor constantemente o contestando a cuanta llamada o mensaje recibes en tu celular? 

5. ¿Imitas emociones o sentimientos de las personas que te comparten momentos alegres o difíciles? 

Si contestaste que sí a lo anterior, te puedo garantizar que eres un excelente oyente. En caso de que no, ahí mismo encontrarás una tarea fundamental para los próximos días. 

Es buen momento para reflexionar en estas acciones que nos alejan de quienes nos rodean, no tengas miedo de cambiar tu actitud ¡ánimo! Hasta la próxima.
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