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CUIDADO! Tus palabras tienen mucho poder. Nunca digas nada cuando…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Cuántas veces has dicho algo de lo que después te arrepientes? Quizá también ha sido al revés, te dijeron algo que te dolió muchísimo y aunque la persona se disculpó no pudiste superar el trago amargo. Ambas situaciones nos muestran el inmenso poder de las palabras y es el tema que hoy quiero compartirte.

Cuando estamos molestos somos capaz de decir lo que sea, nada nos frena y como no conectamos el cerebro con la lengua, en ocasiones terminamos arrepentidos, lo triste es que no podemos regresar el tiempo. Quizá lo que dijimos era verdad pero no teníamos derecho a decirlo, afectar la imagen de alguien le daña a esa persona y a quienes le rodean ¿lo habías considerado? 

Esta semana me enteré de un caso de una mujer que le cuentan un rumor relacionado con una de sus mejores amigas. Alguien sin quehacer se encargó de querer separarlas e inventar que su amiga de la infancia había dicho cosas terribles de ella, que afectaban de alguna forma su reputación. 

Su dolor era inmenso y poco a poco se fue transformando en coraje, lo que hizo que la afectada contara todo lo que sabía de esa mujer que la había desprestigiado, agregando una dosis de veneno invisible de mentira para que el efecto fuera más letal. 

No se dio el tiempo de meditar y mucho menos hablar con la persona en cuestión para aclarar la situación lo cual podría interpretarse como derecho a la réplica, simplemente fue con todo en contra de quien la había calumniado de una manera tan ruin. 

Obviamente los efectos de esta cadena fueron catastróficos en la relación y la amistad se perdió por años, hasta que un día se encontraron y se percataron de la realidad de los hechos y la influencia de alguien que, con el afán de dañar esa amistad, había causando tanto daño por motivos desconocidos a la fecha. 

De esta historia concluí tres cosas : 

1.- Lo importante que es no tomar acciones cuando sentimos coraje o rencor. 

2.- Hablar y dar el derecho de replica, especialmente si se trata de un ser querido. 

3.- Las palabras no siempre se las lleva el viento.

También debemos considerar que esas palabras, sean ofensas o verdades agresivas tienen más efecto en momentos como los siguientes: 

1.- Cuando la persona afectada es más sensible a la opinión de los demás

Todos podemos serlo, pero con el tiempo aprendemos que es imposible agradarle a todo el mundo, lo que hay en la mente de quienes nos rodean los pueden hacer actuar de cierta manera.

2.- Cuando se dice algo en contra de una persona que nos ha demostrado solidaridad y afecto 

Tratándose de un ser querido quizá seamos perdonamos pero la relación no volverá a ser igual. Esto me recuerda la frase que dice : “ámame cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito”

3.- Cuando las palabras no se dicen sino que se escriben

De igual manera podemos arrepentirnos. Hoy los mensajes son la moda gracias a los avances tecnológicos de los cuales gozamos. Cinco segundos bastan para expresar lo que sea, hasta amor por alguien imposible gracias a la tristeza, soledad o la influencia del alcohol que disminuye nuestras inhibiciones. 

4.- Cuando los agravios son repetitivos

Me refiero a esos casos donde las ofensas fueron continuas y condicionamos la mente. No es necesario hablar, nuestra mente recuerda los daños anteriores y aparece el sentimiento de dolor, tristeza o coraje. Para borrar los archivos negativos se requieren muchos actos contrarios relacionados con el amor.

La terapia de perdón será ideal para poder sanar las heridas, se compone de tres ingredientes : 

1.- Crecimiento espiritual

Nos ayuda a comprender que la gente nos puede fallar pero Dios nunca lo hará. 

2.- Una autoestima fuerte

Así lo más importante será el concepto que tenemos de nosotros mismos y no sólo por lo que opinen los demás sino por pleno convencimiento.

3.- Una introspección periódica 

Me refiero a analizar a fondo nuestros propios actos para saber o entender la razón por la cual atraemos a nuestra vida este tipo de situaciones o conflictos, ya que, sin querer, muchas veces los provocamos y ni cuenta nos damos. Mucho de lo que nos sucede, o lo provocamos o lo permitimos

Mi intención no es aumentar el dolor o rencor que sientes en contra de alguien que te lastimó, sino ayudarte a ser consciente sobre cómo evitar que digas palabras que puedan herir a alguien, ánimo. Hasta la próxima.
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