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Mira cómo sanar todas las heridas del pasado. Deja de atormentarte y mejora tu salud

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Alguna vez te has preguntado por qué a los seres humanos nos gusta recordar momentos difíciles una y otra vez? Pareciera que somos los únicos en el mundo que lo hacen y lo peor es que esto nos puede arruinar la vida ¿Quieres saber cómo romper ese ciclo? Hoy quiero compartirte algunas estrategias para lograrlo. 

Gracias al gran desarrollo de nuestro cerebro, los humanos revivimos mentalmente las ofensas, agravios y dolores que llegamos a sentir en el pasado. Ojalá así de buenos fuéramos para recordar nuestros éxitos, las palabras de amor o de aliento que hemos recibido, pero frecuentemente nos vamos por lo malo. 

Lo peor del caso es que al pensar en esos daños, nuestro organismo secreta sustancias, neurotransmisores y hormonas que nos hacen sentir muy mal, aparece el estrés y con él síntomas como taquicardia, ansiedad y sudoración, lo que nos impide que nuestro cuerpo funcione adecuadamente y ocasiona un sinnúmero de enfermedades. 


Al pensar en algo desagradable se activan las mismas sustancias como si lo estuviéramos viviendo nuevamente y si este pensamiento es frecuente se convierte en un hábito difícil de olvidar, situación contraria a todo lo que se activa cuando pensamos en lo bueno de la vida, en los momentos que nos hicieron felices o en las personas que nos aman. 

Los pensamientos nos provocan sentimientos y no necesariamente serán agradables, tienen el poder de convertirnos en personas tristes o ansiosas de forma automática. El cuerpo puede acostumbrarse y llega al punto de que no necesita pensar para sentir, la tristeza y el desánimo son constantes. 

Quienes viven así se acostumbran al pasado y se resisten a vivir en un nuevo futuro, pues su cuerpo de cierta forma los hace adictos a la infelicidad. Esto explica por qué vemos a personas que parecen tenerlo todo pero su semblante siempre es triste y sombrío. 

¿Cómo revertir esto?  Decidir pensar en positivo sería una excelente estrategia, pero para mucha gente no basta, ya que están tan arraigados los pensamientos y sensaciones negativas que difícilmente se puede sostener ese pensamiento. 

Lo ideal es aprender a des-aprender. Empezar con cambios constantes y continuos donde todo lo anterior pierda fuerza y se pongan en marcha pensamientos que hagan ver el futuro con optimismo. 

La técnica que te recomiendo es la que he practicado durante los últimos años.  Procuro no recordar el pasado que me afecta y hago consciente la frase que dice: “En lo que más pienso, más poder le doy” y doy vuelta a la hora del pasado. Pienso y re-educo a mi mente en el mejor escenario posible en el futuro. Una y otra vez, cuantas veces sea necesario guardo la esperanza de que lo bueno y lo mejor está destinado para mi. 

Cuando pienso en lo peor que puede ocurrir, en ese mismo momento pienso  ¿y si ocurre lo contrario?   Procuro levantarme cada mañana con la convicción de que tendré la capacidad para sortear las adversidades que se puedan presentar.   Es contrarrestar la negatividad que por tanto tiempo he sembrado. 

Cambié mi forma de expresarme. Uso la boca para bendecir y no maldecir, para hablar lo bueno de los demás y no solamente para criticar.  Para agradecer y apreciar todo lo que pueda.

Este es un buen momento para replantear la relación entre tu mente y tu cuerpo, lo único que necesitas es decidir qué camino tomar para disfrutar de una vida sana, plena y feliz. Ánimo, hasta la próxima.
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