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Mira cómo vivir y afrontar las consecuencias de tus actos. Tienes que hacerte responsable…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Qué tan capaz eres de admitir las consecuencias de tus decisiones? Seguro has escuchado relatos de conocidos que cuando hacen algo mal, justifican los malos resultados con excusas muy simples. 

Quiero compartirte una de mis experiencias. Hace años fui al velorio de un joven de 24 años que falleció al chocar contra un árbol, estaba recién casado y tenía poco de haberse convertido en padre por primera vez. 

Me tocó escuchar a una de las amigas de su madre decir:

“Resignación amiga, Dios así lo quiso”. Yo me pregunté ¿cómo que Dios así lo quiso? El chico bebía alcohol desde que era adolescente, su vida era una fiesta constante, tuvo todo en la vida y disfrutaba de los automóviles deportivos, los arreglaba para que fueran más veloces y constantemente cometía infracciones de tránsito. Por lo menos en dos ocasiones sus padres fueron por él al departamento de tránsito por haber conducido a exceso de velocidad y faltarle a la autoridad. 

Cuestioné mucho eso de que “Dios así lo quiso” y creo que las mejores palabras para consolar hubieran sido “está con Dios”, eso nos dice la fe pero es claro que Dios no lo quería así.

A lo que voy con esto es que debemos ser responsable de nuestras acciones y quiero compartirte algunos puntos que debes considerar cuando te encuentres frente a una adversidad: 


1.- Analizar fríamente la situación e identificar si de alguna forma has tenido alguna responsabilidad en que eso ocurriera

De nada sirve convertirnos en víctima de la circunstancia, perfectamente podemos identificar dónde actuamos mal sin hacernos daño y aprendiendo, aunque parezca un proceso doloroso. Una vez que aceptamos nuestra responsabilidad inicia el proceso de sanación, aprendemos una valiosa lección y fortalecemos nuestra esperanza.

2.- Analizar si en tus manos está la solución del conflicto

En una gran parte de los problemas que enfrentamos es importante permitir que el tiempo ayude, que las cosas tomen su propio curso. La paciencia y la prudencia son esas herramientas que nos ayudarán a lograrlo.

3.- Buscar ayuda y analizar con quién acudir

Lo digo porque a veces el remedio sale peor. Si tuviste un conflicto amoroso ¿es buena idea pedirle consejo a la amiga que es experta porque ha sufrido múltiples fracasos en el amor? La familia es nuestro aliado en momentos de crisis pero no debemos olvidar que cada persona que la conforma tiene sus propios conflictos y no es su obligación resolvernos la vida. 

No permitas que la adversidad nuble tu mente, analiza a fondo el camino que estás siguiendo y reflexiona en esto “si sigues haciendo lo que siempre has hecho, la vida te seguirá dando lo que siempre has obtenido”

Es en los momentos difíciles donde recurrimos al ser supremo que olvidamos en nuestros momentos de éxito y ¿sabes? ¡siempre responda a nuestro llamado! Su amor es incondicional aunque lo olvidemos. Permite que el dolor te abra los ojos a buscarle en todo momento, alimenta tu espíritu y así serás fuerte a pesar de las caídas que por naturaleza todos tenemos ¡ánimo! Bendiciones.
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