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2 pasos para sanar las heridas del alma y el corazón. Siéntete plena y feliz

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Cuánto tiempo de tu vida has perdido por no sanar una herida emocional? Cuando leo los comentarios que mis seguidores publican en mis redes sociales y escucho a las personas que asisten a mis conferencias, me doy cuenta de que muchas de ellas viven con dolor y tristeza por lo que han experimentado. Estoy consciente de que las heridas del alma pueden ser las más difíciles de sanar, pues requieren tiempo y voluntad. Es un camino difícil, pero no imposible. 

Por eso decidí compartir contigo un par de reflexiones. Se trata de terapias personales que te ayudarán a recuperar la paz y a liberar tu espíritu de esas cadenas de dolor, pues confío en que tienes lo necesario para superar esos tragos amargos. 



Te pregunto: ¿estás cansado de sufrir?, ¿quieres ser feliz?, ¿quieres disfrutar de mejores oportunidades?... ¡Entonces ha llegado el momento de cambiar!  



Estas terapias te serán útiles si las cosas no han salido como esperabas. Te aseguro que tu estado de ánimo cambiará, pues contemplan casos severos como es la ausencia de un ser amado o no haber logrado lo que por tanto has luchado. No te desanimes, simplemente estás ante una elección y tú decidirás el mejor camino. 


La primera terapia que quiero sugerirte es que te preguntes dónde puedes ayudar. Sí, en ese momento en que los recuerdos y la tristeza quieran anidarse en tu corazón, piensa en dónde o quién, con tu sola presencia podría lograr un cambio favorable. Hacer algo por alguien más tiene un poder sanador increíble, pues emplea el recurso más valioso que tienes: tu tiempo. Esto también te ayudará a cambiar la perspectiva con la que ves tus propios problemas, les restarás importancia y valorarás lo que realmente vale la pena. 

Se ha comprobado especialmente entre quienes sufren una enfermedad y viven en carne propia los múltiples obstáculos a los que se enfrentan para mejorar su calidad de vida, identifican la gran cantidad de personas que pueden padecerla y no reciben atención inmediata y oportuna. Abren o se integran en una asociación para ayudar a quienes, como él o ella, lo padecen. He constatado cómo padres de familia que han sufrido el inmenso dolor de perder a un hijo, intentan mitigar su pena en grupos de auto-ayuda, o sirviendo en asociaciones que logren beneficios para que otros padres no sufran ese proceso. Todos ellos han aprendido a ver la esperanza en medio del dolor. 


La segunda terapia que recomiendo es un poco más sencilla; consiste en mejorar el ambiente en el que estés, limpiar, donar o tirar lo que no usas. Es increíble el beneficio que esos artículos pueden dar a otra persona y el que sentimos al ver más espacio, dejando sólo lo que realmente utilizamos. 

Recuerda que acumular cosas envía al inconsciente un mensaje de miedo a la carencia, a que algo te falte cuando llegues a necesitarlo, pero también te planteas un escenario que quizá nunca se hará realidad. Es como vivir con miedo constante.


Al hacer esa limpieza exhaustiva damos a nuestro interior un mensaje de limpia; de quitar de nuestra vida lo que no utilizamos, incluyendo personas y pensamientos que no tienen relevancia ni trascendencia. Si tu casa está ordenada invitas a que tu vida también lo esté. Si tu mundo (cocina, cuarto, escritorio, baño) es un desastre o un desorden, tus pensamientos y actitudes también lo serán. “Si así está el exterior de una casa, ¿cómo estará el interior?”, lo que significaría también que si así están tus cosas exteriores, ¿como estará tu mundo interior, tu alma, tu corazón…? 

La conducta humana ha confirmado que hay tres tipos de personas que nunca disfrutan la vida:

1.- Los que dudan demasiado antes de cada paso o decisión por miedo a arrepentirse después. 

2.- Los que no se conforman con lo que les gusta o les nutre, y “comen” de todo casi hasta reventar.

3.- Los que desprecian lo que la mayoría disfruta con sencillez y sin dobleces. Sienten que merecen mucho más que lo que la vida les ofrece y se creen diferentes o especiales, se sienten ‘‘hechos a mano’’ y la soberbia hace terribles estragos.  


Al apoyarte en estas dos terapias serás capaz de superar las adversidades. No puedo obligarte a que hagas las cosas, pero sí creo que puedes tomar la mejor decisión para tu vida y es muy sencilla: se trata de hacer todo para ser feliz. 

¡Ánimo, y hasta la próxima!

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