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4 verdades para liberarte del dolor y vivir plenamente feliz. Mereces leer esto...

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


La vida es maravillosa en su complejidad. Nos da lecciones y nos ofrece oportunidades que a veces nunca regresan; nos empuja a conocer a bellas personas, aunque en ocasiones nos quita algo que hemos construido con trabajo; pero todo con un propósito más grande. 

Tras esta breve introducción, quiero presentarles cuatro valiosos conceptos para reflexionar sobre los grandes aprendizajes que llegan a nuestra vida constantemente. Hay que aprender a soltar y a cerrar ciclos, a vivir sin apegos y amar a plenitud. Considera que la gente capaz de valorar lo que tiene es la que puede gozar de una vida plena y feliz. 


1. No te preocupes por las personas de tu pasado. Hay una razón por la que no están en tu presente y por la que no llegarán a tu futuro.


A veces es difícil comprender el porqué de algunas situaciones, pero debemos tomar en cuenta que el final de un ciclo llega a su debido tiempo. Tal vez la misión de esas personas en tu vida había terminado. Es verdad que duele decir adiós a quienes formaron parte importante de nuestro pasado; pero son eso: un recuerdo y un aprendizaje.



Hay que aceptar la realidad; esa gente se fue y quedan dos opciones: caer derrotados por el dolor y añorar con nostalgia a quien se ha ido, o aprender la lección y seguir nuestro camino. ¿Cuál opción parece más sana para tu vida? Mi recomendación es dejar a un lado la culpa y los “hubiera” que nublan el pensamiento y llenan de angustia tu vida. No te amargues por lo que se fue, deja de gastar tu energía y aprecia a los que están en tu vida ahora. 

2. Una persona real no es perfecta, una persona perfecta no es real.


Deja de presionar a tus amigos, a tu pareja o a tus hijos para se conviertan en esa imagen de perfección que hay en tu cabeza. Tienes que apreciar a las personas como son, debes grabarte esto de una vez: nadie es perfecto. Tratar de cambiarlas para hacerlas a tu imagen y semejanza es un deseo enfermizo que sólo traerá decepción a tu vida y a la de la gente que amas, pues nadie cubrirá tus expectativas y te sentirás traicionado por ello.


Olvídate de la idealización; debes tener los pies en la tierra. Deja de presionar a tus hijos para que sean lo que deseaste ser, recuerda que cada quien es diferente, respeta la individualidad y así tendrás relaciones mucho más saludables con tu familia, tus amigos y también con tu pareja.   

3. Una persona cambia por dos razones: aprendió demasiado o sufrió suficiente.


Qué bello sería cambiar las conductas negativas con base en aprendizaje, escuchar consejos sabios y actuar con prudencia, siendo asertivos en todo momento. Dicen por ahí que “nadie escarmienta en cabeza ajena”, y es muy cierto. Sin embargo, ahora que estás leyendo esto, ¿no te parece excesivo tener que tocar fondo y caer en el abismo más profundo del dolor para hacer cambios significativos en nuestra vida? 


Basta con dejar de lado los lamentos para darse cuenta de que la vida da muchas oportunidades para aprender la lección y ser feliz. Cuando te sientas derrotado y pienses que la vida ha sido injusta contigo, considera estos cinco pasos que te guiarán de vuelta al camino de la aceptación: me dolió, lamenté, evalué, aprendí y continué. Deja de estancarte en el segundo paso y aprende de tus errores, así la tranquilidad volverá a tu vida.    

4. No dependas de nadie; hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad.


Puede parecer muy frío e incluso cruel pensar que podemos ser traicionados por la gente que se porta de manera más que bondadosa con nosotros; por nuestra pareja, que solamente ha demostrado que estará en las buenas y en las malas. ¿Qué tiene de malo sembrar las semillas de la felicidad en el jardín del amor? 


No se trata de juzgar a quienes nos rodean, pero jamás debemos olvidar que la dicha debe encontrarse en diferentes lugares, no sólo en brazos del ser amado, porque ¿cuántos no han sufrido a causa de la ingratitud y la partida de la persona que juró acompañarle toda la vida? La motivación debe existir en diferentes niveles, no hay que pasar por alto los diferentes significados de la palabra felicidad. Piensa por un momento: 


¿Qué me motiva? Estas son tus metas y todo lo que quieres lograr a lo largo de tu vida; puede ser estudiar, salir adelante, conseguir reconocimiento profesional... 


¿Quién me motiva? Tú mismo, tus ganas de superarte, tu familia, tus amigos... 


¿Para qué me motivo? Para lograr todos tus objetivos, alcanzar tus metas y obtener la tranquilidad que tanto buscas y mereces. 

Te dejo una de mis frases ‘‘matonas’’ para completar el aprendizaje y la reflexión de hoy, y no olvides mantener actitud positiva.

Siempre hay una solución para cada problema, una sonrisa para cada lágrima y un abrazo para cada tristeza”.

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