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5 razones por qué una madre es la mayor bendición de Dios. Dale LIKE si amas a tu mamá

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¡Qué día tan maravilloso celebramos hoy todos! Tanto los que tienen aún la fortuna de tener con vida a un ser tan amado y capaz de dar lo mejor de sí, como los que de igual manera le festejamos a pesar de la ausencia de esa persona tan especial. 

Khalil Gibran escribió las palabras más acertadas para describirla: “Madre, es la palabra más bella pronunciada por el ser humano”. Es cierto, pues son las primeras que brotan de nuestros labios cuando somos pequeños, una felicidad inmensa acompaña esa palabra tan sencilla, pero poderosa. 


Quienes no tenemos la dicha de disfrutar de ella físicamente la recordamos con cariño, pero a la vez con mucha nostalgia. ¿Por qué hay ocasiones en las que se nos llenan los ojos de lágrimas al pensar en ella? ¿Será porque consciente o inconscientemente recordamos su presencia, su voz, su mirada o sus dulces brazos al arrullarnos cuando estábamos pequeños? ¿O será por esa capacidad de estar siempre a nuestro lado para consolarnos y entendernos en los momentos difíciles? 




Quizá sea todo eso y más, porque bien sabemos que aunque el dolor de perderla fue más grande de lo que pudimos soportar en aquel momento, hoy quisiéramos sentir nuevamente su calor. Aunque no fue la madre perfecta (como ella en ocasiones decía), siempre estuvo ahí con una sonrisa en el rostro y con mucho amor en su corazón.  


Enumerar todas las cualidades, virtudes y cosas bellas que representa una madre no es nada sencillo; son muchas y faltarían palabras para describir la felicidad inmensa que da tenerla aunque sea en la memoria. A continuación me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones con las que seguramente estarán de acuerdo:

1. Son sabias y entienden a la perfección las necesidades de los demás. Saben reconocer perfectamente los estados de ánimo de sus hijos; saben cómo tratar a cada uno de ellos y usan distintas estrategias para ayudar.


2. Ellas no tienen un “hijo favorito” como en ocasiones ellos mismos lo plantean. Aman de manera incondicional y a plenitud.  Jamás en la vida, jamás, en nadie encontraremos amor más sincero, más desinteresado, más profundo, tierno y verdadero que el amor de una madre. 


3. Son capaces de sacrificar sus propios gustos, su tiempo, sus deseos y todo con tal de ver a sus hijos felices, realizados y encaminados al éxito. A veces cometen el error de abandonarse; nosotros como hijos debemos darles ese impulso, ser independientes y agradecer todo lo que han hecho. Esto se resume en ejemplos tan sencillos como este: “Una madre es una persona que al ver que sólo quedan cuatro trozos de pastel de chocolate, habiendo cinco personas, es la primera en decir que nunca le ha gustado el chocolate o que no tiene hambre”.


4. Cuando se es madre nunca se está sola en sus pensamientos. Una madre siempre debe pensar por doble: una vez por ella y otra por su hijo” Ese mismo amor que tiene una madre por nosotros tiene mucho del amor de Dios, que nos engrandece, nos cuida, nos llena de calor y siempre estará ahí cuando más lo necesitemos. 


5. Sin embargo no son perfectas, y la escritora Isabel Allende, nos explica el porqué en esta acertada frase: “El peor defecto que tienen las madres es que parten al cielo antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano. Por suerte madre sólo hay una sola. Porque nadie… nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces”.


Quisiera finalizar con una reflexión que leí hace mucho tiempo. Se llama “El hijo predilecto”:

“En cierta ocasión preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido; aquel a quien  más profundamente amaba. Y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió:


“Mi hijo predilecto,  es aquél a quien me dedico en cuerpo y alma;
es mi hijo enfermo, hasta que sane; el que partió, hasta que vuelva;
el que está cansado, hasta que descanse;
el que tiene hambre, hasta que pueda alimentarse;
el sediento, hasta que beba;
el que está estudiando, hasta que alcance su meta;
el que no encuentra trabajo, hasta que se emplee;
el enamorado, hasta que se case;
el casado, hasta que tenga hijos;
el que es padre, hasta que pueda hablar como ahora yo hablo;
el que prometió, hasta que cumpla;
el que debe, hasta que pague;
el que llora, hasta que sonría;
y el que me abandonó… hasta que regrese.”

Muchas gracias mamá ¡Mil felicidades!

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