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CUIDADO! La culpa puede ser peligrosa. 2 consejos para que no te afecte…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Estoy convencido de que todos hemos sentido culpa en algún momento de nuestras vidas, un malestar que nos invade por algo que hicimos o dijimos y que se percibió como una agresión. Pero …¿es bueno sentirla? ¿es malo? Hoy quiero compartirte algunas ideas al respecto. 

Quienes sienten culpa es porque tienen sentido de la responsabilidad, son conscientes de lo que hacen y la culpa surge cuando obtenemos una reacción inesperada, especialmente si viene de una persona que es significativa en nuestra vida.

La culpa no es negativa cuando nos ayuda a enmendar errores que comentemos en  nuestras relaciones, nos sentimos mal cuando dañamos a quien nos dirigimos con lo que hacemos o lo que decimos. Mantiene en forma nuestra conducta moral y domina nuestra atención hasta que hacemos algo por aliviarle.

¿Cómo hacer para no sentir culpa? Pues debemos tratar de no herir a nuestro prójimo, hacer lo posible por evitarle sufrimiento y el dolor que nos causa esa sensación. 

Este sentimiento podemos cargarlo desde la infancia, probablemente por la sensación de rechazo que percibimos cuando por alguna razón no agradamos a nuestros padres. “¡Qué niño tan malo! Tanto que nos esforzamos por darte lo mejor y tu nos pagas así”.   Frases como ésta pueden hacernos sentir culpabilidad,  y cuando crecemos se repite la historia y el condicionamiento a sentirnos de esa forma, inclusive por situaciones intrascendentes o irrelevantes.

También debemos considerar la culpa inmerecida, esta es un remordimiento que nos invade por algo que no hicimos pero cuando analizamos a detalle lo que ocurrió, vemos que no hay motivos suficientes para sentirnos mal. 

Hay quienes, conociendo nuestra “sensibilidad extrema” nos chantajean emocionalmente a través del sentido de culpabilidad. 

Quiero compartirte una secuencia que es muy común:

1. Yo actúo.

2. La otra persona se altera.

3. Asumo la total responsabilidad de enojo de la otra persona, tenga yo algo que ver con ese enojo o no. 

4. Me siento culpable. 

5. Haré cualquier cosa para reparar el “supuesto” daño, a fin de poder volver a sentirme mejor.

La culpa inmerecida puede no estar relacionada con hacer sentir mal a alguien, ni mucho menos lastimarla, pero quien conoce nuestros sentimientos puede aprovecharse de la situación y nos estimula a que asumamos la responsabilidad  total por sus quejas y su infelicidad. De esta forma, ya sabe que puede obtener algún beneficio. 

Para que no nos transformemos en una víctima de ese sentimiento inmerecido hay dos cosas que podemos hacer: 

1.- Conocernos más

Estoy hablando de analizar el pasado y entender el por qué de nuestras reacciones, conocer qué cosas nos hacen sentir culpa. 

2.- Aprender a decir “No”

Especialmente ante quienes recurren al chantaje para obtener un beneficio de nosotros. Es importante aprender a poner límites que nos ayuden a mantener nuestra autoestima en alto. 

La culpabilidad es un sentimiento que puede afectar nuestra autoestima y productividad.  Tenemos derecho a sentir culpabilidad en situaciones donde reconozcamos  un error en nuestro proceder, pero no cuando en el fondo de nuestro corazón sabemos que no hay motivos suficientes para fomentar ese sentimiento. 

Perdónate a ti mismo por aquello que te cause culpa, haz lo posible por remediar el error si realmente fuiste responsable de eso que lastimó a la persona, pero no permitas que se aprovechen de ti, ánimo. Hasta la próxima.
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