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Cuidado! La gente que te rodea influye en ti y en tus hijos. Te recomiendo esto….

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Creo que la frase “Dime con quién andas y te diré cómo eres” es muy cierta y precisamente es el tema que quiero compartirte en esta ocasión. La influencia que otros provocan en ti y claro, la que tú provocas en ellos. 

Familia, compañeros de escuela o trabajo, amigos, compadres y todos los que nos rodean provocan influencias negativas y positivas en nosotros. Es por esto que los padres de familia se alarman con algunas amistades de los hijos.

Particularmente, hay etapas del desarrollo donde el sentido de pertenencia, la aceptación y el reconocimiento de quienes nos rodean juegan un papel único, son fundamentales y hasta necesarios de acuerdo a la escala de necesidades publicada por Abraham Maslow. 

Ya que el tiempo no puede regresarse, la influencia de quienes nos rodean nos marca inevitablemente, para bien o para mal. Lo bueno es que hay factores que ciegan e impiden poner límite a esas relaciones nocivas, aquí te los comparto: 

1.- El poco reconocimiento que recibimos por nuestros logros

Esto puede arrastrarse desde la infancia. Así que trata de recordarle a tus hijos lo inteligentes que son y reconoce abiertamente todos sus logros. 

2.- La necesidad de sentirnos valorados y aceptados

Escuchar la frase “me siento orgulloso de ti” tiene un efecto increíble. Quienes lo escuchan de forma sincera buscan seguir siendo dignos de confianza y orgullo. Rodéate de personas positivas y valora a quienes te rodean. 

3.- Los valores que desde la infancia se transmiten y se hacen propios

Este será el factor fundamental porque el ejemplo es el mejor aliado. Si un niño ve que sus padres cumplen con acciones y palabras lo que promueven, los aceptarán e imitarán. 

4.- La capacidad de decir “no”

La realidad es que si siempre nos solucionan los problemas que tenemos por amor, difícilmente aprenderemos a decir “no.

5.  La falta de tiempo para escuchar a quienes son presas fáciles de todo lo anterior

Lo ideal es evitar los sermones, es mejor procurar el entendimiento, buscar acuerdos y no pleitos. 

6. Cuidar con quién te rodeas

Ese dicho que dice “El que con lobos se junta, a aullar se enseña” también es una gran verdad. Si compartes tu tiempo con personas nocivas, chismosas, flojas y otros adjetivos desagradables, con el tiempo verás que los empezarás a imitar, por eso procura fortalecer los puntos anteriores. 

Las actitudes más dañinas son la queja continua, la agresividad y la negatividad en las palabras y acciones. Caracterizan a seres que con su sola presencia afectan la energía del lugar, quizá debes convivir diario con personas así y la verdad, no siempre pueden evitarse. 

Si es tu caso, quiero recordarte que los hábitos positivos también pueden contagiarse. Ten en cuenta que tú puedes ser luz ante mucha gente que prefiere la oscuridad, la luz marca el camino y la oscuridad no. 

Este es momento para identificar cómo nuestra presencia influye en otros para bien o para mal. Hacemos herencias en vida, nuestra actitud ante algo inesperado es observada, analizada e imitada por quienes nos admiran y no siempre lo admiten. No somos conscientes de nuestro legado pero vale la pena recordar que la violencia empieza en casa. 

Recuerda que el efecto multiplicador de nuestros actos es enorme, es similar a lo que sucede al aventar una piedra en un lago tranquilo. Se hacen ondas. Así es la vida. Cuando tenemos una actitud positiva hacia los demás, se hacen unas maravillosas ondas repetitivas que hacen verdaderos milagros por el efecto multiplicador. Pero también al contrario, cuando hacemos una acción negativa, se hacen terribles ondas repetitivas que pueden tener efectos muy nocivos y pueden regresarse a donde se originó.

Por supuesto que “dime con quien andas y te diré quien eres…” es muy cierto, pero espero que cuando se exprese en tu nombre, por ser tu quien acompañe a otra persona, sea para bien, por el gran legado que estás dejando en actitud y ejemplo. 

Deseo que con tus acciones, tus palabras y tu alegría te conviertas en una persona que quienes te rodeen deseen imitar, igualar o ¿por qué no? superar ¡ánimo! Hasta la próxima.
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