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CUIDADO! Mira los errores más comunes que las madres cometen y los daños que causan

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Es muy común escuchar los términos “relación tóxica” o “persona tóxica”. Entendemos perfectamente que se trata de alguien que, lejos de ayudarnos como personas, nos envenena y nos perjudica, muchas veces de manera inconsciente. Y también sabemos que cuando estamos con alguien así lo mejor es alejarse y seguir nuestro camino. ¿Qué pasa con las madres tóxicas? En general podría ser un padre o un abuelo tóxicos, cualquier familiar cercano que represente figura de autoridad. 



Muchas veces no son la violencia o las palabras hirientes las que definen a una madre tóxica. Claro que es considerada así una mujer que maltrata a sus hijos, pero hay mamás tan sobreprotectoras, controladoras y amorosas que no permiten a sus hijos tomar sus propias decisiones.



No hay que juzgar a la ligera. Recuerda que detrás de una persona difícil hay una historia triste, un asunto sin resolver que la atormenta, y por lo general estas mujeres en la infancia sufrieron maltrato de sus propias madres.


Buscan revivir el pasado guiando a los hijos por el camino que les hubiese gustado seguir. Tristemente no se dan cuenta del daño que les causan, y en su afán de tener niños exitosos, obedientes y disciplinados se vuelven autoritarias, sofocantes e incluso obsesivas.

¿Crees tener una madre tóxica o eres una de ellas? Estos son los tipos más comunes de mujeres cuya actitud ejerce presión desmedida sobre los hijos. 


1. Madre absorbente

Como lo indica su nombre, trata de controlar, se adueña del tiempo y la energía de sus hijos, es dominante y sobreprotectora, no comprende que son independientes, y dice frases como, por ejemplo, “deberías estudiar ingeniería en lugar de diseño gráfico”, “no puedes ir a ese lugar porque yo digo, y punto”, o “ya te dije que esas amistades no me gustan”. 


2. Madre chantajista

Sabe manipular los sentimientos de sus hijos, identifica sus puntos débiles y utiliza cualquier información para inclinar las cosas a su conveniencia. Por lo general emplea frases como éstas: “si algo me pasa será por tu culpa”, “pero un día no voy a estar y te vas a arrepentir”, o “vas a hacer que me dé un infarto”. 


3. Madre negligente

Las necesidades básicas de los hijos no importan a una madre de este tipo. Siempre tiene algo mejor en qué ocuparse, o simplemente los ignora. Unas veces  lo hace por sus adicciones o sus periodos depresivos muy fuertes, y otras por su egoísmo desmedido; antepone otras situaciones o personas como pretextos para descuidarlos. Se disculpa con expresiones como “no puedo, estoy ocupada”, y “no me estés molestando, hazlo tú”. 


4. Madre despectiva

En lugar de alegrarse con los logros de sus chicos los minimiza, diciendo “es tu deber como hijo”, y los humilla si cometen un error, con frases como “eres un inútil” o “no sirves para nada”, que tienen efecto muy negativo en su autoestima. 


5. Madre envidiosa

En lugar de apoyar y guiar a sus hijos los ve como competidores, siente rivalidad enfermiza y celos, y llega a minimizarlos para no ser opacada, pues quiere ser el centro de atención. Usa descalificativos como “¡Ay, no. Quítate eso, se ve horrible!”, o “Pues lo haces bien, pero a tu edad yo lo hacía mejor”. 

Si crees que tienes una madre toxica quizá te preguntes cómo lidiar con ella sin herirla ni renunciar a tus metas.


Es complicado estar al lado de una persona querida que no respeta nuestra individualidad, y el escenario se torna aún peor si convivimos a diario con ella. Primero debes poner un límite. Aunque se trate de uno de tus padres o un familiar muy cercano, es importante hacerle ver que tienes derecho a tomar tus propias decisiones y que, aunque agradeces su preocupación y sus consejos, nadie puede escoger por ti. 

Tampoco se trata de ser su enemigo. Lo mejor es dialogar, hablar, explicar cómo te hace sentir su manera de ser, y ambos encontrarán la mejor solución. Los sentimientos de ambos son valiosos por igual. 


Cuando la situación es muy extrema lo más saludable es tomar distancia. No alejarse por completo, sólo poner los límites necesarios para que respete tu espacio. La relación irá mejorando conforme acepte tu independencia, trata de comprender el dolor por el que ha pasado. 

Espero que puedas resolver esta problemática. Recuerda que los grandes cambios llevan tiempo, y de ser necesario no dudes en buscar ayuda profesional, pues toda renovación positiva comienza desde adentro.

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