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Mira cómo evitar caer en el mundo de los excesos. Podrían arruinar tu vida

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


No cabe duda que los seres humanos somos capaces de hacer cualquier cosa por cumplir nuestros objetivos. ¿Pero realmente todo es justificable? 

Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”, aconseja un dicho popular, que también tiene cierta relación con la costumbre de exagerar en el esfuerzo por lograr algo.



El trabajo dignifica, pero en exceso causa ansiedad y estrés, con todas las consecuencias que conlleva, incluyendo la mayor probabilidad de infarto o embolia y, por supuesto, envejecimiento prematuro.




Todos quisiéramos ser millonarios, pero tener demasiado dinero te puede poner en riesgo y te convierte en un ser desconfiado de los demás.

El ejercicio es saludable, pero en exceso es dañino y hasta contraproducente.


Tener alimentación saludable es excelente para el organismo, pero exagerar puede ser dañino (dejar de comer ciertos nutrientes esenciales o tomar demasiada agua).


En cuanto a lo sentimental, estar enamorado es maravilloso y definitivamente una de las mejores sensaciones que podemos experimentar en la vida, pero dar amor en exceso, hasta llegar al punto de olvidarse de uno mismo y vivir sólo para el otro, es muy perjudicial, te convierte en un ser dependiente, sin autoestima e inseguro.

Y así como éstas hay cientos de acciones que, si caemos en el exceso, pueden dañar nuestra vida de forma casi irremediable.


Hace años leí un proverbio chino que trato de poner en práctica desde entonces:

No comas todo lo que puedas, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas y no digas todo lo que sabes”.

Indudablemente es un consejo muy adecuado, para evitar muchas calamidades a las que nos enfrentamos en la vida.


No comas todo lo que puedas. Comer es uno de los grandes placeres de la vida. La idea de comer ahora que podemos, porque a lo mejor no será posible disfrutarlo después, es precisamente donde radica el exceso. “Prefiero ser un gordito feliz que un flaco hambreado”. Comer todo lo que puedes es el inicio de la obesidad, un problema que traerá grandes secuelas, pues no sólo afecta a tu salud, sino que también destruye tu interior.


No gastes todo lo que tienes, dice el proverbio chino, y es sumamente aplicable a quienes no pueden limitarse en el uso de las tarjetas de crédito. “¡Compre ahora y pague después!” Una invitación muy atractiva en la que caen miles de personas, olvidando que ese “después” llega tarde o temprano.

Caso contrario es el exceso de no gastar nada. Son la gran cantidad de personas que tienen tanto, y llevan una vida de pobreza o miseria para guardar su valioso dinero, olvidándose de una de las cosas más importantes de la vida: disfrutar. 

No creas todo lo que oigas. Imagínate el gran beneficio que tendríamos en este momento, al aplicar esta parte del proverbio. Evitaríamos el gran derroche de energía que representa creer todo lo que oímos que dicen de nosotros, de los demás, y de las situaciones pasadas, presentes o futuras. Seríamos más selectivos al aceptar lo que escuchamos.


No digas todo lo que sabes. Sé prudente y aprende a callar cuando es necesario. La gente más sabia es la que escucha más de lo que habla y hace preguntas inteligentes.

CONCLUSIÓN: Todo exceso es malo, y no siempre lo que funciona en uno tiende a funcionar de la misma manera en todos. Para encontrar un equilibrio presta atención a todas las señales que te da tu cuerpo, que es muy sabio y te indica cuando estás cayendo en excesos.

¡Ánimo, y hasta la próxima! 

El exceso es el veneno de la razón.
(Francisco de Quevedo y Villegas)
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