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Mira los beneficios de ser una persona agradecida. Tu vida estará llena de bendiciones…

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Las prisas del día a día nos llevan a hacer gran parte de nuestras actividades de forma automática. Pocas ocasiones analizamos las bendiciones que nos rodean y rara vez valoramos lo que tenemos. ¿Por qué no hacerlo ahora? Hoy quiero hablarte sobre el increíble poder del agradecimiento. 

“¡GRACIAS!”… Es sorprendente cómo una palabra tan pequeña puede hacer tanto bien. No sólo a quien la escucha, sino también a quien la pronuncia. Estoy plenamente convencido de que dar gracias en forma habitual a quienes nos rodean, produce importantes cambios en nuestro organismo y en la actitud con la que percibimos lo que nos ocurre en la vida. 


Decir ‘‘gracias’’ engrandece y, sobre todo, ayuda a valorar inmensamente lo que se hace por nosotros. El Dalai Lama afirmó que de tanto hacerlo, es decir, de tanto dar gracias, llega el momento en  que agradeces hasta  lo malo que te sucede, porque siempre trae consigo aprendizaje y acercamiento a Dios. Nos recuerda lo vulnerables que somos y la necesidad de una conexión divina. 




En entrevistas que realicé a personas que sufrieron enfermedades dolorosas y desgastantes, me comentaron algo que puede parecer increíble: la enfermedad fue su gran maestra. Que “gracias” al dolor y al sufrimiento que padecieron, sus vidas cambiaron para bien y, lo más importante: encontraron sentido a su existir. Por supuesto que nadie desea tener penas para sensibilizarse y ser agradecido pero, sin lugar a dudas, el dolor también es fuente de crecimiento. 


La palabra “GRACIAS” pronunciada a tiempo muestra nobleza, humildad y reconocimiento por el favor recibido. Es una especie de desahogo y una manera de expresar nuestra gratitud al esfuerzo que los demás hacen por nosotros. 


Existen tres tipos de gente agradecida: 

1.- La que agradece lo bueno que le sucede. 

2.- La que agradece lo que aún no ocurre. 

3.- La que agradece hasta lo malo que le pasa. 

Vivir con prisa y estrés continuos hace que veamos como algo “normal” lo que recibimos. Nos sentimos “merecedores” de todo lo que tenemos y, por lo tanto, se nos olvida agradecer de alguna forma a quien o quienes nos lo proporciona.


Es increíble que por dar gracias en forma diaria y constante, llegamos a agradecer inclusive hechos o circunstancias que podrían considerarse adversidades. Dicho de otro modo, nunca pensé que a fuerza de repetir ese sentimiento iba a agradecer, dentro de lo malo que me ha ocurrido, el aprendizaje obtenido de una dolorosa lección: “Un corazón agradecido será siempre un corazón en positivo”. 


En relación con este milagroso hábito quiero hacerte tres recomendaciones: 

1.- Inicia el día con una sesión de agradecimiento

Expresa “¡Gracias!” por tu familia, tu salud, la casa donde vives, tu medio de transporte; por tener trabajo, por cada detalle de tu vida. Puedes ser más específico, si lo deseas, y agradecer algo especial y significativo: un nuevo proyecto laboral, un anhelo realizado… En fin, ¡hay tantos motivos para estar agradecidos! Hazlo y verás cómo cambian tus sensaciones y la forma en la que percibes todo lo que te ocurre.  

2.- Antes de dormir trae a tu mente tres razones para estar agradecido por ese día

Piensa y, si te es posible, escribe tres logros y/o momentos satisfactorios del día. Es una acción sencilla pero muy efectiva que incrementará tu autoestima. 

3.- Enseña a tus hijos a agradecer, para que aprendan a valorar

Los hijos tienden a imitar los hábitos de los padres, siempre y cuando estén fundamentados en algo que los convenza. La palabra impacta, pero el ejemplo arrastra. Si ven que sus papás agradecen continuamente a quienes hacen algo por ellos y a Dios, tienden a imitar y a superar esa conducta. 


Podría yo llenar varias páginas con los beneficios de ser agradecido, pero aquí te comparto los más importantes : 

1.- Mejora la armonía y provoca sensación de bienestar.

2.- Nos ayuda a valorar más y a disfrutar lo que recibimos.

3.- Modifica nuestra actitud ante la adversidad y atrae más motivos para que la alegría, el amor y la prosperidad toquen a nuestra puerta.


4.- Fomenta la humildad y el amor.

5.- La secreción de endorfinas se hace presente y por ende, mejora notablemente tu rendimiento y el control del estrés.

6.- Hace sentir bien a quien agradeces.

7.- Fortalece tu relación con los demás.


Agradece al amanecer o al anochecer, pero hazlo siempre. Inicia con esta maravillosa costumbre y verás cómo empieza a llegarte una sensación de bienestar y fortaleza que invadirá tu cuerpo. Recuerda los problemas que has superado, cómo era tu vida hace algunos años. Quizá no estás dónde te gustaría, pero notarás que has avanzado gran parte del camino. Esto quiere decir que sobran razones para estar agradecido.

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