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Mira por qué hay gente que parece que nunca sufre. Aprende a controlar el dolor

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Cuando los seres humanos vivimos un duelo, no existe un tiempo determinado para decir que ya se superó. Una ruptura amorosa, la muerte de alguien especial, el distanciamiento con un amigo, son situaciones que nos causan dolor pero que no necesariamente afrontaremos igual que otros de nuestros seres queridos, ese es el tema que quiero compartirte en esta ocasión. 

Jonathan Swift escribió: “Es imposible que un suceso tan natural, tan necesario y tan universal como la muerte, haya sido destinado a la humanidad, por la providencia, como un mal”. Y sin embargo los seres humanos sufrimos y mucho la ausencia de alguien que se fue y no solamente por la muerte, sin también por las separaciones de parejas que cada día son más frecuentes. 

Las separaciones y los cambios son parte de la vida, ya que las personas y las emociones cambian y si no nos adaptamos o entre más nos resistamos a lo irremediable, más sufrimiento tendremos. Aceptar lo que no está en nosotros definir, aunque no podamos entender el porqué, nos permitirá diluir nuestro dolor en el tiempo y transitar el duelo por la ausencia temporal o definitiva de alguien. 

¿Por qué hay quienes superan más rápido el dolor por la ausencia que otros?

¿Qué hacen o no hacen?

¿En qué piensan o qué dejan de pensar? 

¿A qué se debe que en alguna ocasión creemos que vamos a consolar a quien sufre tanto y nos encontramos a una persona fuerte, centrada y con la convicción de que el dolor que siente va a pasar y saldrá adelante?

Como mencioné anteriormente, cada quién  vive su duelo a su manera, por lo tanto no debemos juzgar las expresiones de dolor que cada quien manifiesta o el tiempo por el que lo hace, debemos recordar que cada cabeza es un mundo pues las condiciones de cada uno de nosotros varían según lo que estemos viviendo. 

No es lo mismo terminar una relación cuando hay éxito profesional y económico, a terminar cuando las adversidades están al tope de nuestras fuerzas. No es igual vivir la muerte de un ser querido cuando ese ser ha estado sufriendo por años y termina su martirio con la muerte, a quien repentinamente se nos va. Y ni para qué hablar o imaginar el dolor cuando se trata de hijo.

Hay cinco factores que influyen en la intensidad del dolor, aquí los comparto contigo: 

1.- Costumbres

No es igual vivir la separación en un lugar donde se rinde culto al sacrificio que en otro donde se entiende mejor y se prepara para el cambio. Un líder religioso hindú decía que a ellos no se les enseña a negar el dolor, sino a superarlo y que cuando él padecía un gran sufrimiento se dice: “No permitiré que esto me afecte. Experimentaré lo peor que pueda pasarme, pero lo superaré, aprenderé a trascender al dolor”. Obvio, del dicho al hecho hay mucho trecho, pero te puedo asegurar que esta mentalidad puede ayudar inmensamente en los momentos de dolor. Si por costumbre nos enseñaron a que este mundo es un valle de lágrimas y que todo lo bueno conlleva mucho sufrimiento, entonces el sufrimiento está siendo esperado para ser padecido. Tristemente es algo que es muy familiar. Creer que lo bueno cuesta y mucho, pero ¿no sería mejor decir que lo bueno cuesta trabajo, disciplina, constancia, entusiasmo, pasión, entrega en lugar de poner palabras como dolor y sacrificio? 

2.- Autoestima

Cualquier dolor podrá superarse más rápido si se tiene en alto el amor propio. Cuando creemos fielmente que tenemos una misión importante en este mundo y la convicción de que valemos por lo que somos y por quienes somos. Cuando alguien se siente poco merecedor de todas las bendiciones destinadas para él o ella, cualquier crisis por separación se magnifica y el sufrimiento se hace presente. Quererte, aceptarte y sentirte merecedor de que lo bueno y lo mejor está destinado para ti, a pesar del dolor temporal siempre será un importante paso para una felicidad más duradera. 

3.- El afecto de quienes te rodean

Nunca será igual un duelo de quien cuenta con el amor de su familia y amigos,  a quien acostumbra a vivir en soledad por decisión propia o por consecuencia de sus actos. El tiempo y la gente que te rodea siempre serán el mejor remedio para el dolor por la ausencia. Todo el cariño que sembramos al paso por esta vida se verá reflejado en el gran apoyo de quienes ven nuestro sufrimiento. La mejor inversión es y será siempre el afecto, respeto y amor que profesamos con quienes convivimos. 

4.- Los sueños y objetivos por cumplir

Cuando se tienen planes a futuro y esos planes nos entusiasman o apasionan, el dolor por la ausencia puede sobrellevarse de una manera más asertiva y positiva. Por supuesto que si esa persona que ya no está era parte de esos planes, se requiere de un proceso de adaptación que lleva su tiempo, el cual varía dependiendo de cada quien. Sin embargo llega el momento donde se expresa la frase que más ayuda a sobrellevar la pena: la vida sigue y tengo que reanudarla por mí, por la gente que quiero y por los sueños pendientes por cumplir. 

5.- Formación espiritual

Ser parte de una comunidad religiosa, tener el hábito de la oración, alimentar constantemente esa parte inherente que todos tenemos que es el espíritu y no precisamente una religión determinada, tendrán una fe sumamente diferente a quienes no lo hacen. Somos seres espirituales, no solo somos cuerpo y mente. Cuando se cree en un ser supremo aprendemos que la muerte es un paso necesario para una mejor vida. A diferencia del Oriente, aquí en Occidente celebramos el nacimiento de un nuevo ser y no la partida. En Oriente, se celebra la partida porque tienen la certeza de que la persona estará en un lugar mejor. La fe nos fortalece. 

Termino con una frase de Robert Southey: “Ningún lazo une tan fuerte a dos corazones como la compañía en el dolor”. Claro que las ausencias duelen, pero es en estos momentos donde más necesitamos del apoyo y el consuelo de quienes nos rodean. Ánimo, hasta la próxima.
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