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No dejes que tus errores del pasado atormenten tu presente. Mira cómo evitarlo

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Tomar decisiones forma parte de la naturaleza humana, y estas elecciones se encuentran hasta en los detalles más pequeños. Cada día debemos escoger entre la ropa que usaremos, qué desayunaremos, dónde viviremos, e incluso algunas cuestiones que tienen mucho más impacto en nuestro futuro, como los hijos que deseamos tener o la carrera a la que nos gustaría dedicarnos. Todo el tiempo tenemos que elegir, incluso cuando decidimos no hacer nada ejercemos esa facultad, aunque suene contradictorio. 

Para ilustrar mejor el tema de hoy les voy a compartir la desgarradora historia de una madre, quien llena de culpa me dijo que estaba arrepentida por haber construido una alberca en su casa 5 años atrás, ya que un día su hijo de 3 años cayó en ella por descuido de la abuela, y murió ahogado. 



Era triste en verdad escuchar a esta mujer decir que había sido su culpa aquella desgracia, por querer la alberca, haber salido de casa aquel día y dejar que su madre cuidara al niño; incluso la abuela cargaba en su conciencia la muerte de  la criatura, y el dolor que sintió con la tragedia era inmenso. Traté de buscar las palabras correctas para no herirla más y hacerle ver que las cosas no eran como las percibía. Pensé decirle: 



En su momento tomaste la decisión que creíste conveniente, por las circunstancias favorables que había entonces. Tomaste una determinación y es imposible regresar el tiempo. Tu proceso de sanación inicia desde que lo aceptas, y la aceptación de lo que es imposible remediar incluye decisiones previamente tomadas. 

Acepta que elegiste la decisión de poner la piscina, pero nunca con la intención de dañar a nadie y mucho menos la vida de tu hijito, al decidirlo no pasó por tu mente la posibilidad de un accidente de esa magnitud. Acepta que saliste ese día con la firme convicción de que tu familia estaría bien y no con la intención de perjudicar”.


Todos hemos tomado decisiones que no fueron la mejor elección, pero eso no es motivo para convertirnos en prisioneros de sus consecuencias. Si has vivido esta experiencia y deseas hacer las paces con tu pasado, te recomiendo las siguientes acciones: 

1.- Deja de lado la culpabilidad


Hay que enfrentar nuestras decisiones y las consecuencias que traen a nuestra vida, pero castigarse por algo que quedó en el pasado nos hará regresar una y otra vez a un momento lleno de dolor. ¿Y con qué propósito? ¿Acaso algo va a cambiar con el hecho de arrepentirse del camino elegido? No te lamentes por el pasado, aprende de él y abrázalo como una experiencia de vida. 

2.- Analiza la diferencia entre la gente que tiene éxito y la que jamás lo consigue


Les dejo aquí una observación y reflexión que obtuve de primera mano con el maestro Jaime Delgado Orea, entrenador de vida de diversas celebridades y algunos políticos (de los cuales nunca dijo el nombre): “La verdadera diferencia entre el éxito y el fracaso es la manera en la que se aborda la decisión tomada. No se trata de elegir la opción correcta, sino de TRABAJAR para convertirla en la correcta. Nunca sabrás si realmente has acertado si no corres el riesgo”.

3.- Analiza las opciones


Cuando tratamos de tomar una decisión siempre nos enfrentamos a todas las opciones posibles; analizamos pros y contras en relación con nuestros objetivos y lo que buscamos. Sin embargo, la mayoría de la gente tarda mucho en escoger. Esto es sinónimo de miedo y ese temor al fracaso que termina convirtiéndose en una pesada carga, que nubla el pensamiento y te impide poner el máximo empeño en lograr tus objetivos. 

La gente exitosa, en cambio, toma las decisiones rápido y con seguridad, pero eso no quiere decir que no analice cuidadosamente ventajas y desventajas de lo que tiene enfrente. He aquí un ejemplo: “La carrera de medicina es muy larga y costosa, tendré que levantarme temprano todos los días y trabajar el doble, pero en unos años mi esfuerzo rendirá frutos”. Y en lugar de preguntarse a mitad de los estudios si ha tomado la decisión correcta, da su 100 por ciento y llega a la meta. 

Recuerda siempre que no se trata de tomar la decisión correcta, sino de convertir cada pequeña elección en la correcta. 


Deja de lamentarte por el rumbo en el que has llevado tu vida; comienza desde hoy a trabajar por lo que deseas y ama lo que haces. Recuerda que lo que puedes pensar que ha sido un error se convertirá en un gran aprendizaje que enriquecerá tu camino.

¡Ánimo, y hasta la próxima!
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