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¿Sientes que te desesperas muy rápido y te enojas? 5 pasos para ser más paciente y controlarte

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO




Estoy seguro de que alguna vez te has topado con alguien que parece no tener problemas. Lo ves reír, platicar, divertirse, y te preguntas cómo le hace. También están los que a pesar de los problemas muestran buen semblante, y te dejan con la misma duda. ¿Qué hay de ti? ¿Cuántas batallas te ha ganado la impaciencia y cuáles han sido sus consecuencias? 

Hoy he preparado una serie de recomendaciones para que tu paciencia tenga más peso que el descontrol. Honestamente, ésta no es un valor sino una habilidad que vamos puliendo con el paso del tiempo, y siempre podemos trabajar en explotarla mejor. 



Es importante aclarar que paciencia no debe confundirse con pasividad e indiferencia. Estas últimas nos hacen aceptar las cosas con resignación, nos impiden luchar por nuestros objetivos y permiten que nos abandonemos a lo que la suerte diga. La paciencia es nuestra capacidad de perseverar y mantener la compostura en situaciones que requieren comprensión y tolerancia, pues pensar con calma siempre nos dará mejores ideas que si nos dejamos llevar por impulsos. 



El que fomentemos la paciencia será una inversión en nuestra tranquilidad y nuestro éxito, pues nos deja vivir en armonía con nuestros seres queridos, con nuestros conocidos y con nosotros mismos. Nos convertirá en un apoyo, porque sabrán que nos mantendremos firmes aun en medio de la tempestad y confiarán en que nuestros consejos, palabras o sugerencias estarán bien sustentadas. 


Para animarte un poco más a ser paciente, te pido que analices lo que ocurre en nuestra vida cuando no mostramos esta habilidad. Quizá alguna de las consecuencias que mencionaré te resulten familiares:

1.- Dañamos nuestra salud física y mental.

2.- Desarrollamos ansiedad.

3.- Vivimos de mal humor.

4.- Sufrimos de nerviosismo.

5.- Sufrimos de frustración. 

Por supuesto que no son detalles agradables, pero la buena noticia es que ¡no todo está perdido! Varias herramientas pueden ayudarnos a fomentar la paciencia, y aquí te comparto las que han demostrado ser de gran utilidad: 

1.- Maneja tu reacción


Hay situaciones que nos provocan reaccionar con agresividad, pero minutos después nos invade la culpa y nos arrepentimos por lo absurdos que fuimos. Lamentablemente no podemos cambiar lo sucedido. Lo mejor es responder con serenidad para que la situación no nos controle. Para ello te sugiero que respires profundamente y cuentes hasta diez, esto permite que tu cabeza se enfríe y te deje pensar en la mejor respuesta ante cualquier suceso.

2.- Asume tu responsabilidad 


Quien pierde la paciencia eres tú, porque eres quien decide cómo reaccionar ante lo que le ocurre. Si ignoras el hecho o te distraes no te afectará de la misma forma, además no arreglarás nada culpando a otros de lo que no hiciste correctamente. 

3.- Analiza lo que siembras en los demás


¿Te has preguntado por qué tus hijos te evitan o por qué tus amigos se han alejado de ti? Cuando tratamos a otra persona y la descalificamos haciéndola sentir menos, la alejamos de nosotros. 

4.- Analiza la situación con objetividad


Piensa qué puedes hacer para cambiar la situación. Si es positivo, manos a la obra; si es negativo, mejor no hagas nada; acéptalo y piensa en posibles soluciones. No tiene caso desgastarse por lo que no depende de ti. 

5.- Ajusta tu nivel de expectativas


No esperes más de la gente. Ponte en el lugar de la otra persona. Todos tenemos limitaciones. No todos van a reaccionar exactamente como tú lo harías, ni todos tienen tu misma capacidad. Tal vez tú seas bueno para una cosa pero tienes limitaciones en otra.  Ser consciente de ello te ayudará a digerir mejor todo lo que ocurre en tu entorno.  

Piensa lo siguiente: "No siempre la gente reaccionará con la rapidez que espero. No por enfurecerme el automóvil que va delante de mí se moverá más rápido, ni tampoco en los centros comerciales lograré tener el control para agilizar las filas ocasionadas por la lentitud de la cajera, o la tranquilidad de quienes van delante de mí y no tienen prisa por salir de ese lugar"

Paciencia e impaciencia son el resultado de mezclar calma, perseverancia y aceptación. Al tener estas tres cualidades dominamos el arte de la paciencia, gran virtud. 

¡Ánimo, y hasta la próxima!

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