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3 Poderosos hábitos que las personas felices tienen en común. Tú también puedes hacerlo

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


¿Alguna vez te has detenido a identificar los límites que tú mismo pones a tu felicidad? Somos buenísimos para lamentarnos, y son pocas las ocasiones en que meditamos qué podemos hacer nosotros mismos para cambiar la situación. Hoy quiero hablarte de la contracorriente, de cómo cuando todo a tu alrededor se ve oscuro y difícil, tienes el poder de encender la luz y triunfar.



“Si tuviera la posibilidad de quitarme esta celulitis sería muy feliz…”



“Me haría muy feliz que cambiaras tu forma de ser, tan desagradable”. 

“¿Qué tengo que agradecer si nunca me faltan los problemas? Cuando no es una cosa es otra. Ya no veo lo duro, sino lo tupido”.


Quizá estas frases te suenan familiares, pues son las que comúnmente usamos para lamentarnos ante circunstancias que no podemos controlar. Es mucho más complicado tratar de nadar contra la corriente que a favor; lo mismo ocurre con el viento, todo es más sencillo si está a favor, eso reduce el tiempo en el que llegamos a nuestro destino. Pero vamos por partes.


Con el paso del tiempo aprendemos que hay circunstancias en la vida que están bajo nuestro control, y en las cuales podemos influir de alguna manera para nuestro beneficio; cambios de actitud, modificación en nuestra alimentación, aplicación de nuevos hábitos relacionados con el orden, la disciplina y el ejercicio, pueden facilitarnos la forma en la que vivimos.


Muchas situaciones que no nos agradan están fuera de nuestro control y obstruyen nuestro balance emocional, aquí es donde aparece el concepto que te mencioné anteriormente: contracorriente. 

Son varias las acciones que te pueden llevar al tesoro de la felicidad, y hay tres de ellas que considero de las más importantes. Aquí las comparto contigo: 

1.- Acepto a la gente como es



Me refiero a la gente con la que más interactúas, que comparte tus principios y tus valores. Por naturaleza somos imperfectos y no aceptarlo sería ir contra la corriente. Querer que la gente sea exactamente como deseamos, que piense y crea en lo que creemos, que acepte nuestras sugerencias o mandatos sin resistencia, representa todo un reto para nuestra estabilidad emocional. Todos somos distintos y pensamos diferente. Tenemos historias de vida que nos afectan o nos benefician en el presente. Momentos buenos y momentos malos.  Temperamentos y personalidades que nos hacen actuar o reaccionar de determinada manera, muy distinta en cada uno de nosotros. Desear que la gente piense, actúe, reaccione o responda como deseamos es un verdadero reto o suplicio. 

Cuando las personas se sienten aceptadas, valoradas y amadas, logran mucho más. Todos tenemos “cola que nos pisen”, pero es mejor dejar de desgastarnos queriendo cambiar a los que amamos. Procura enfocarte en sus aciertos que estar resaltando sus debilidades. Enfócate en lo que te agrada de cada persona, más que en lo que te desagrada; marcará una gran diferencia en tu armonía, bienestar y felicidad, así como en la de quienes te rodean. 

2.- Me acepto como soy


Claro, sin caer en el conformismo. Debemos ser conscientes de lo que podemos modificar y lo que no. Lo mejor es entender que hay actitudes que puedo cambiar para mi bien y el de quienes me rodean, y otras que probablemente tengo tan arraigadas que me es casi imposible modificar por condicionamientos sumamente aprendidos o porque mi historia personal me ha marcado. 

Si deseas bajar de peso pero eres ancha de caderas, de complexión robusta, podrás lograr tu cometido, pero nunca aceptarás a la gente delgada que es de constitución distinta a la tuya. Podremos evitar los estragos del paso de tiempo en nuestro organismo mejorando la calidad de los alimentos que consumimos, disminuyendo el estrés, ejercitándonos, utilizando productos que ayuden a la piel e incluso recurriendo a la cirugía plástica, pero tú y yo sabemos que no podemos ni podremos tener la misma vitalidad y apariencia de hace 20 años. Aceptarnos en forma consciente, identificando qué podemos mejorar y qué no, es una excelente estrategia para conservar e incrementar el grado de felicidad. 

3.- Incluyo el agradecimiento como estilo de vida


Entre más agradezcamos más motivos nos dará la vida para seguir haciéndolo. Apreciar y agradecer lo que vivimos consiste en una decisión personal, y al convertirlo en hábito fortalecemos la voluntad y nos ayuda a enfocarnos más en todo lo bueno o positivo que existe en nuestra vida.

Un corazón agradecido siempre será un corazón más positivo y optimista. El agradecimiento nos acerca más a la prosperidad, nunca lo olvides. 

Ir contra la corriente impide la aceptación de lo que no podemos cambiar, de lo que no depende de nosotros y de lo que irremediablemente constituye un proceso natural. 

Identifica qué ideas, acciones o condicionamientos tienes en este momento de tu vida, que probablemente te causan la sensación de ir en sentido contrario por el camino a la felicidad, y trabaja en lo que sea necesario, pues ese gran tesoro sin duda te está esperando. 

¡Ánimo, y hasta la próxima!
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