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5 hábitos que te envejecen prematuramente. Reemplázalos con estos otros 3 y sé feliz

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


Hay un dicho popular que seguramente has escuchado: “Perro viejo no aprende maroma nueva”, y lo vemos reflejado en la actitud de muchas personas que afirman que no pueden cambiar hábitos y conductas negativos, “porque yo soy así”, dicen. 

También escuchamos a algunos que usan la edad como pretexto para no aprender a usar las nuevas tecnologías, pues -según ellos- su cerebro ya no es capaz de retener nueva información. En realidad nada de eso es cierto; todos podemos cambiar si hay voluntad y nunca es tarde para el nuevo aprendizaje, pues el cerebro está diseñado para continuar agregando conocimientos a lo largo de la vida. De hecho este erróneo pensamiento puede provocarle un gran deterioro, pues lo que no se utiliza, se atrofia.



El envejecimiento humano no se puede evitar, cierto es también que el cerebro está en su máxima capacidad de aprendizaje los primeros años de vida, sin embargo ejercitándolo aseguramos que esta capacidad continúe en buena forma el resto de la existencia. 



¿Te has preguntado qué hábitos debilitan tu mente y promueven el envejecimiento prematuro? Pues son los siguientes.

1. No intentas aprender ni recordar nombres de las personas.

2. Acostumbras grabar los números telefónicos en tu celular y ni siquiera sabes el tuyo. 

3. No practicas operaciones matemáticas simples mentalmente; para hacer una suma o una resta sencilla usas la calculadora.

4. No acostumbras participar en juegos de mesa donde se desarrolla la destreza mental.

5. La lectura es un hábito que no practicas con frecuencia.


Si has respondido que sí a alguno de estos planteamientos será mejor que comiences a cambiar esos malos hábitos, sólo necesitas hacer lo contrario. Haz que tu cerebro se esfuerce. Al principio cuesta un poco de trabajo porque estás acostumbrado a la comodidad y la pereza mental se ha apoderado de ti, pero poco a poco verás que la actividad mental será mucho más sencilla conforme la vayas practicando. 

Otro detalle que enseñamos a nuestro cerebro es la manera de reaccionar ante una situación. Las respuestas positivas o negativas pueden ser programadas a medida que las utilizamos, es decir se pueden volver automáticas. Otro dato que me pareció muy interesante compartirte es lo que explica el doctor Richard Davidson, director de la Facultad de Neurociencia Afectiva, de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. Afirma que tener pensamientos nuevos hará que se formen nuevas conexiones neuronales. ¿Qué significa esto? Que si normalmente eres una persona afligida, apática y negativa, posees conexiones neuronales que harán que tu respuesta -y tu reacción ante todo- sea poco favorable y en general, pesimista. Pero puedes cambiarlo si sustituyes esa mala actitud con pensamientos positivos, lo cual creará nuevas redes neuronales, enseñando al cerebro que la respuesta no es sentir dolor o tristeza, sino combatir la negatividad con esperanza y fe.


Ahora te mostraré la otra cara de la moneda: los hábitos de la gente feliz, que ayudan a evitar la frustración y permiten que enfoquemos la mente en lo bueno. 

1. Cuestiona el miedo

En lugar de preguntarte “¿Por qué me siento así?”, cambia el planteamiento y di: “¡No tengo por qué sentirme así!” Réstale poder al miedo, verás que tu estado de ánimo cambiará por completo; esta reacción neutraliza los pensamientos negativos y te sentirás lleno de esperanza. 

2. Deja que la negatividad se aleje

Es preciso entender que los pensamientos negativos aparecerán de vez en cuando, ya que durante años creaste ese destructivo hábito. Pero comienza a ignorarlos y verás que con el tiempo desaparecen; la clave está en no dejar que se apoderen de tu mente de nuevo.


3. Registra los pensamientos positivos

Enfócate en las fortalezas y en todo lo bueno que ha traído a tu vida dejar a un lado lo malo y encaminarte hacia los pensamientos positivos. ¿Cómo te sientes ahora? De seguro estás más relajado, feliz y en armonía con tu entorno. 

Nunca es tarde para aprender nuevos y buenos hábitos. Para finalizar la reflexión de hoy, recuerda siempre estas sabias palabras del sacerdote jesuita Anthony de Melo: “Sólo hay una causa de infelicidad: las falsas creencias de la mente; creencias tan extendidas, tan comunes, que nunca se nos ocurre cuestionarlas”

¡Ánimo, y hasta la próxima!


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