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7 actitudes que están matando el amor en tu relación. Sálvalo haciendo estas 3 cosas:

AUTOR DR. CÉSAR LOZANO


El amor es maravilloso, pero también debemos entender que cada cabeza es un mundo y que habrá ocasiones en que nuestras ideas no coincidan. Los problemas aparecen cuando queremos forzar que eso ocurra, no queremos ceder y esperamos que la otra persona acepte todo lo que nosotros decimos o pensamos. 

Recordémoslo una vez más: la gente es como es, y punto. Es duro aceptarlo, pero necesario reconocerlo. Nos enamoramos de alguien porque tiene algunas de las características que muy en el fondo de nuestro corazón deseamos o -¿por qué no?- a lo mejor ni las tiene, pero con el afán de creer que es la persona indicada nos hacemos a la idea de que es como queremos. Cuando hay urgencia por ser amados hacemos más grandes esas escasas cualidades e ignoramos las diferencias y los defectos. Deseamos que al menos existan estos tres ingredientes que creemos indispensables en la relación: atracción (química), amor y compromiso. 



Si hay algunas diferencias aguantamos los primeros días, meses o años de relación, pero al paso del tiempo se hacen más visibles, porque bajaron las hormonas que están presentes y activas en el enamoramiento, en especial la dopamina que, según los expertos, dura de tres meses a tres años.



Siempre que pregunto en mis seminarios y conferencias: “¿Cuál es la razón por la que poco a poco se acaba una relación?” La respuesta va a orientada a la falta de comunicación. Creemos que la comunicación es la clave de una relación duradera y feliz. Que si escuchamos de forma tranquila y amorosa el punto de vista de nuestra pareja, esa relación conflictiva se transformará en una con armonía. Esto en lugar de comparaciones, gritos o reclamos que nos alejan de la paz.


El psicólogo Carl Rogers enseñó por muchos años que personas que escuchan y que no juzgan, que aceptan los sentimientos de la otra parte, crean una buena relación. Años más tarde el doctor John Gottman demostró que no es el “qué”, sino el “cómo”. Éste último es cofundador del Instituto Gottman para Formación de Profesionales y Familias, profesor emérito de la Universidad de Washington y autor de numerosos libros como “Guía de Pareja para la Comunicación”, “Lo que Permite Predecir el Divorcio”, “Educando a un Hijo Emocionalmente”, “Las Relaciones Curan”, entre otros. 

Gottman afirma que el hecho de que uno de los miembros de la pareja exprese sus diferencias, traumas, conflictos o críticas, y el otro sólo escuche tranquila y amorosamente, no deja de convertirlo en un cubo de basura y muy pocas personas –quizá el Dalai Lama sí– podrán seguir como si nada hubiera ocurrido.


Seamos sinceros: la mayoría de los hombres cuando nos enojamos nos alejamos, nos vamos a ver la televisión o a leer un libro, pero enojados. Puede ser que en un momento se nos pase, como es mi estilo, pero pueden también guardarse los agravios celosamente en el interior.

Después de muchos años de investigación el doctor John Gottman declaró que es capaz de detectar, con 91% de exactitud, si una pareja se divorciará o seguirá casada. Lo anterior con sólo observarla cinco minutos. Él expresa que las parejas no acaban separándose porque discuten, sino por cómo discuten. Eso es lo que aumenta la probabilidad de que la relación termine.

Lo descubrió observando muchas horas de interacción entre parejas. El día de hoy me permito compartirte cuáles son los parámetros que el doctor Gottman observa en una pareja que está a punto de terminar:


1.- Arranques difíciles

Parecen burros desbocados; por la mínima diferencia sueltan palabras hirientes, ofensas, sarcasmos y demás. Parece que les ponen un cohete y reaccionan en forma explosiva aun por cosas insignificantes. 

La gente ajena a la pareja lo ve y no entiende qué pasó o por qué reaccionó así, si lo único que le dijo el otro fue: “Se te olvidó el suéter”. Cuando le preguntan por qué contestó tan agresivamente a su pareja, empieza con las quejas: “Siempre me está corrigiendo”, “Cree que nunca se equivoca”, “Ella debió acordarse, no yo”, entre otras.

2.- Críticas

No confundir una queja relacionada a una acción con una crítica personal. Las críticas personales van hacia la forma de ser, vestir, comer o hablar del otro. Y si esto no se maneja correctamente tarde o temprano termina en crisis.

3.- Señales de desprecio

Ojos hacia arriba, muecas, burlas o la manera en que nos expresamos de nuestra pareja cuando no está, aunque sea en broma. Qué fuerte, ¿no? ¿Cuántos hacen bromas o se quejan jugando de su pareja cuando ella o él no están? O, peor aún, en su presencia, y el otro nada más se ríe; ¡¿pues qué le queda?!


4.- Actitud defensiva.

El del problema siempre es el otro. No tú. Listo para defenderte ante cualquier diferencia.

– Es que tú siempre...

– Es que tú nunca…

–¿Yo? ¡Yo no hice nada!

– ¿Enojado? No, la enojada eres tú.

5.- Evadir

Muchachos, reconozcámoslo. Generalmente nosotros evadimos con frases como:

– ¡Ya, está bien!

– ¡Como tú digas! Al cabo siempre tienes la razón, tú nunca te equivocas.

– ¡Hazle como quieras!

– ¡No tengo por qué soportar esto! – aquí entre nos, ésta me encanta.

– ¡Me voy al otro cuarto!

Y otras más…

6.- Desbordamiento emocional

No hay control de emociones, aumentan la presión arterial y la adrenalina y, por lo tanto decimos o hacemos cosas de las que nos arrepentimos después.

7.- Fracaso de intentos para arreglarlo

No vemos la bandera blanca. No somos capaces de entender que nuestra pareja ya se rindió; no cedemos ante esa broma que está haciendo para calmar el ambiente tenso que se formó. No aceptamos una frase como: “Necesito calmarme, perdóname, estoy muy enojado”.


Gottman dice que tener uno o varios de estos puntos no necesariamente predice un divorcio, pero si suceden de manera persistente es muy probable que la relación se rompa, o bien que continúen juntos, aguantándose uno al otro sólo por algún beneficio que les deje esa relación.

En caso contrario, los tres factores que pueden hacer que una relación dure son:

1.- Conocimiento e interés por el mundo de la pareja, pero que sea genuino.

2.- Atenciones con la pareja

El servicio siempre resulta en frutos. Esas pequeñas acciones demuestran que “te quiero porque te atiendo”.


3.- Tus opiniones importan

Qué agradable es ver que aplicas lo que te sugiero. Que lo que me dices me importa”. Eso sin duda incrementa el amor.

Es imposible evitar engancharnos en los problemas que por naturaleza tenemos en pareja, pues pasamos juntos la mayor parte del tiempo, compartimos la vida. Por eso estoy convencido de que el conocimiento de lo que se ha comprobado en años de investigación, respecto de lo que separa poco a poco a una pareja y lo que la une, ayudará a tomar acciones contundentes. 

Te pido que hoy mismo analices los puntos anteriores y realices una lista de verificación. ¿Con qué te identificas más? ¿Con actitudes que separan o con actitudes que unen?

¡Ánimo, y hasta la próxima!

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